lunes, enero 30, 2023
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  • Dias de Impunidad

La guerra sucia de Gerardo Vargas

 

 

gerardo
 GERARDO VARGAS. El abaratamiento de la política.

 

 

 

Hasta ahora parece que nadie tiene ganas de detenerlo. Empezó con una campaña de posicionamiento a través de la Feria de los Servicios, actos de Gobierno inventados para promover su aspiración al gobierno estatal. Con tanto apoyo del propio Gobernador que estos eventos ya dejaron atrás al llamado “Gobierno en Movimiento”, que encabeza cada mes el mismísimo jefe del Ejecutivo, Mario López Valdez.

He aquí, entonces, la primera certeza: Gerardo Vargas Landeros tiene la anuencia y el apoyo del Gobernador para autopromoverse con recursos del gobierno del estado. Su descaro es absoluto. La impunidad con que se mueve también. Reducida a una lastimosa sombra la autoridad electoral, no escatima en recursos. Ni económicos ni de otra índole. Su propósito es la gubernatura y, en el peor de los casos, vender caro su amor. El suyo y el de su jefe político.

Gerardo Vargas sabe, y lo sabe muy bien, que él no será el candidato del PRI en 2016. Esperará entonces la decisión que vendrá de Los Pinos para decidir qué hacer. Dependerá del escenario para actuar, si es que no viene ya en el paquete su futuro. Un candidato del PRI que no sea Jesús Vizcarra y él en alguna posición, ya sea como alcalde de Ahome o como diputado local para liderar el Congreso. Amén de otras prebendas para el malovismo.

El problema de Gerardo, como de Juan Millán —un actor que no debe desdeñarse nunca— y del propio Gobernador, es Jesús Vizcarra. Pero ningún otro representaría obstáculo para una negociación que, si no deja contentos a todos, sí aseguraría una elección sin grandes sacudidas tanto en los partidos como en el propio proceso electoral.

Por lo pronto, Gerardo Vargas Landeros ha emprendido una guerra sucia contra algunos de los aspirantes a la gubernatura con el único fin de descarrilarlos, sacarlos de la carrera para aumentar las posibilidades propias. Lo hizo con la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, luego con Sergio Torres al promover a través del Tribunal de lo Contencioso Administrativo —órgano que depende de la Secretaría General de Gobierno de la cual es titular—, un juicio político contra el alcalde de Culiacán Sergio Torres, por haber desacatado una resolución.

En éste último caso, Gerardo sabe la animadversión del líder del Congreso de Estado, Jesús Enrique Hernández Chávez, contra Sergio Torres, debido a que lo considera parte del complot que se armó en el priismo culichi para evitar que su hijo, Ricardo Hernández, pudiera ganar la diputación federal en la elección pasada. Y que las cosas llegarán hasta donde el sistema se los permita, cumpliendo para ellos el objetivo de herir de muerte las tempranas aspiraciones del alcalde.

El más reciente golpe bajo fue un video donde se expone la presunta molestia del senador Aarón Irízar con el PRI y, en una segunda parte, con el gobierno estatal, por la falta de autoridad.

De acuerdo a lo que el senador priista ha declarado, se pagó una fuerte cantidad a la red social Youtube para que el video, de manufactura artesanal, fuera publicado durante unas horas. Y eso estaría siendo investigado ya por la policía cibernética, debido a una denuncia interpuesta por el senador ante la PGR.

Los golpes contra los senadores tienen el sello del millanismo; ese de buscar información sensible de los adversarios y presionar, chantajear y, llegado el caso, hacerla pública. Se utilizó durante todo el sexenio de Juan Millán a través de un personaje que, al final, fue víctima de sus propios demonios: Luis Pérez Hernández, asesinado en enero de 2011, apenas iniciada la administración de Malova.

Se usó también en la campaña de 2004, cuando se hizo pública la asistencia del entonces candidato a diputado por el PAN, Saúl Rubio Ayala (posteriormente asesinado), al funeral del Cejagüera, lo cual golpeó en las preferencias electorales de Heriberto Félix Guerra.

Y se echó mano de este recurso también en la elección de 2010, a través de una guerra sucia orquestada desde una “cueva” clandestina que operó también Luis Pérez en contra de la administración saliente y del candidato del PRI, Jesús Vizcarra.

 

Bola y cadena

NO DIGO QUE SEA JUAN MILLÁN el que está detrás de los ataques, pero sí que es su “escuela”. Y que no siempre las cosas se quedan en ese nivel. Menos en un estado como Sinaloa, donde los poderes del narcotráfico también ponen en juego sus intereses. Dos semanas antes de la elección de 2010, hay que recordarlo, asesinaron a Enrique Mendívil Flores, —quien estaba en la planilla de regidores del PRI— y sería ingenuo separar el hecho del contexto electoral.

 

Sentido contrario

ES POSIBLE QUE SERGIO TORRES no haya medido las consecuencias de su desapego a la resolución del Contencioso y que se haya atenido a las tradiciones de impunidad del sistema. Morrín al fin de cuentas, le quitaron el dulce de la boca y ahora está a punto de enfrentar un juicio político que, de suyo, ya llevaría implícito un significado: la humillación.

 

Humo negro

 

MANUEL CLOUTHIER DICE “me caga los güevos que me pregunten que si quiero ser gobernador cuando hay otras cosas más importantes…”, pero la semana pasada preguntó a sus seguidores, a través de su cuenta de Facebook, si lo quieren seguir viendo como diputado federal, si lo prefieren luchando por la gubernatura o si se lanza por la presidencia de la República en 2018. ¿Este cambio tiene que ver con su reciente entrevista con Juan Millán Lizárraga, al que siempre llamó el Vito Corleone de la camarilla mafiosa que gobernaba Sinaloa hasta el 2010?

 

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