julio 23, 2021 8:20 PM

Culiacán bajo control… de los narcos

 

 

¿Qué escenarios se necesitan para proponer una reorientación de las estrategias de seguridad para Culiacán? Todos los días tiran muertos en los callejones, todos los días acribillan de carro a carro igual a hombres que a mujeres, y ahora también a infantes.Todo está bajo controlse presume. “Son hechos aislados”, se esgrime siempre. cuando se habla del asesinato de cuatro menores de edad sobre una de las arterias más importantes de la ciudad, se justifica diciendo que no eran de aquí, sino de Durango y que en todo caso solo vinieron a morir a Culiacán. Luego entonces, como no son culichis, se sugiere, que no nos importe.

¿Bajo control de quiénes, está la seguridad de los ciudadanos? ¿De las policías? ¿De las fuerzas armadas? ¿De los narcos? ¿Quiénes administran quién vive y quién muere en esta ciudad de espanto? ¿Quiénes deciden cuántos vehículos se roban a mano armada, a qué mujeres asesinar, a qué empresario extorsionar, qué comercio asaltar?

La estadística, siempre manoseada y aún así sangrienta, hunde cualquier viso decomplacencia, ya no digamos de optimismo, porque éste es hasta ofensivo cuando se acude a él, siempre de por medio el cinismo y la desfachatez.

Nuestros gobernantes pretenden siempre construir su mundo feliz con su retórica infame. Ahí está el presidente Enrique Peña Nieto recorriendo el país y asegurando que pese a las críticas, México seguirá combatiendo la corrupción, a pesar de que no fue capaz de hilar una respuesta coherente cuando le cuestionaron la llamada “Casa Blanca”. 

Culiacán es, desde hace muchos años, una de las ciudades más violentas del mundo. De México y del mundo. Pe

ro no hay aquí una estrategia de nadie para combatir a los grupos que generan esta violencia, ni en materia de prevención ni en cuanto a la persecución de los crímenes. 

El colmo de esto último es que la procuraduría de justicia no castiga ni los homicidios de sus propios policías.  A los gringos les matan un policía y son capaces de mover todas las piedras del mundo para encontrar al culpable y llevarlo a una corte. Aquí los mismos jefes policiacos “ponen” a un elemento para que lo acribillen si anda del lado “equivocado”.  ¿Alguien recuerda el caso del comandante Sidarta Walkinshaw, asesinado en junio de 2004, luego de salir de una reunión de trabajo en las instalaciones de la Policía Ministerial? Quien sabe si haya sido casualidad, pero tres meses después mataron a Rodolfo Carrillo Fuentes, con las consecuencias políticas que todos conocemos. Sidarta era, cuando lo asesinaron, jefe de la Policía Ministerial en Navolatoy se le atribuían nexos con los Carrillo, particularmente con el Niño de oro.

En las estrategias de seguridad del gobierno estatal no se consideró la capital, lo cual parece paradójico, pues es esta ciudad la que apunta mayor cantidad de homicidios. El Gobierno estatal se enfocó hacia el norte y hacia el sur y dejó que en el centro los grupos criminales administraran la plaza. Robacarros, asaltantes de poca monta, ladrones de domicilios y extorsionadores, fueron puestos bajo control de las propias células del narcotráfico. Platiqué con algún comerciante que asaltaron en la colonia Las Huertas, hace dos años, y me dijo que un patrullero le recomendó pedirle apoyo al Chino Ántrax para que no lo volvieran a asaltar.

Es común, por ejemplo, que los detenidos que presenta la procuraduría de justicia acusados de algún delito, hayan sido detenidos no por la policía, sino por los mismos narcos. Los torturan, les sacan información y los entregan a la Policía Ministerial, que luego presumirá el “golpe”.

Hechos como el asesinato de los cuatro adolescentes el domingo pasado no pueden ser evitados si provienen de la mafia con la cual las autoridades están coludidas. Y entonces ninguna “reorientación” de las estrategias contra la violencia será útil si está sujeta a esta relación perversa entre narcos y Gobierno. Aquí mandan ellos. Ellos gobiernan la ciudad.

 

Bola y cadena

 

¿MANDAN O NO LOS NARCOS? En noviembre de 2011 un comando de Ántrax asesinó a ocho personas en una cancha de voleibol, en la colonia Díaz Ordaz. La horda de asesinos llegó y disparó a discreción. Hirió a otros siete. Ya se habían marchado pero regresaron cuando ya estaba ahí la policía. Un agente los vio y le dijo a uno de ellos. “Ya la cagaron, plebes, ya váyanse”.

 

Sentido contrario

¿Y EL GENERAL MOISÉS MELO GARCÍA? ¿Qué hace? ¿A qué se dedica? Se creó un puesto especialmente para él, con la “certeza” de que vendría a mejorar los esquemas de seguridad en Sinaloa, pero hasta ahora solo se le ha visto en ruedas de prensa y eventos protocolarios, como parte del staff del gobernador. ¿Para eso se le retuvo en Sinaloa?

 

Humo negro

TERMINARON LAS CAMPAÑAS y el próximo 7 de junio se elegirán ocho nuevos diputados federales en Sinaloa. Nunca habían participado tantos candidatos, nunca tantas mujeres. Las campañas fueron, sin embargo, muy grises, de casi nula propuesta, pero, sobre todo, sin que despertaran el interés de los electores. Será, sin duda, una elección desairada, tal vez no llegue al 40 por ciento de participación. La gente está hasta la madre de la política y de los políticos. Y no es por la vía electoral que ahora quiera expresar su repudio. O tal vez sí: no acudiendo a las urnas. Ya se verá.

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