abril 23, 2021 6:18 AM

Año uña

Cine año uña

Que un adolescente de 14 años se enamore de una estadunidense de 21 y se vuelva un amor imposible, en el que no sucede nada más allá de compartir tiempo y espacio sin siquiera expresar el sentimiento que se tiene por el otro, puede ser una historia de más contada y nada atractiva.

Si lo anterior se cuenta en una película de muy bajo presupuesto —sólo de 50 mil pesos— con actores poco conocidos, el interés de verla sería casi nulo, entonces ¿qué tiene de interesante Año uña (México/2007)?

En plena adolescencia, Diego (Diego Cataño) sólo piensa en las “chichis” que cada vez se le notan más a su prima, y en cada reunión familiar no pierde la oportunidad de estar cerca de ella para cortejarla.

Los padres del joven están divorciados, por lo que él vive con su mamá, con la que no tiene buena relación, y el único contacto con su padre es porque éste le paga para que le cuide los perros cuando está fuera de la ciudad.

Molly (Eireann Harper) es una estadunidense que llega a la Ciudad de México para estudiar español durante el verano, que no logra encontrar una relación de noviazgo que la satisfaga, y que tiene mucho interés de conocer la Basílica de Guadalupe, pero no la visita hasta su tercera vez en la capital mexicana.

A su regreso al Distrito Federal, la mamá de Diego le renta un cuarto a Molly, y es cuando el chico deja de prestarle interés a su prima y se entusiasma con la “gringa”, aunque sea siete años mayor que él.

Los chavos pasarán la mayor parte del tiempo juntos: irán a la playa, sacarán a pasear los perros, por lo que lograrán una relación muy cercana, donde entienden el sentimiento que cada quien tiene del otro, pero la diferencia de edades se vuelve un impedimento, por lo que le dejarán al tiempo la posibilidad de tratarse en otro sentido.

Lo realmente interesante de la cinta está en su forma: Jonas Cuarón (guionista y director del filme, hijo de Alfonso y también escritor de Gravedad, al lado de su padre) se dedicó por un año a tomar fotografías de gente a su alrededor (Cataño, su hermano y Harper, su novia); no tenía un argumento, sólo sabía que quería hacer una película con el material que resultara.

Ya con las miles de imágenes ante él, tomadas con una Nikon FM2, las ordenó por temas y escenas, y fue como armó la cinta. Como “Diego” y “Molly” eran quienes más aparecían, se convirtieron en los protagonistas de una trama de amor imposible.

Si bien Año uña es una sucesión de fotografías espontáneas, con diálogos en off (en inglés o en español, dependiendo de los personajes) que cuentan una historia ficticia, ordenada adecuada, eficaz e impresionantemente por Cuarón, es algo que no se percibe tal cual: llega el momento en el que se deja de lado el formato en el que se cuenta, de imágenes pausadas (un tanto como stop motion), y se ve fluida.

Los diálogos son otro acierto, además de jugar un papel importante para ampliar la información de las fotos, son muy creativos cuando se refieren a lo que los personajes piensan, que generalmente es lo contrario a lo que el otro interlocutor tiene en su mente.

La película, que es una excelente opción en medio de las poco atractivas que exhibe la cartelera, se encuentra en mubi.com. No se la pierda… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

 

 

 

 

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