julio 17, 2019 3:23 am

Se traga la tierra a periodista: Gamboa Urías, desaparecido

BÚSQUEDA. Bomberos remueven el fondo de los canales.
BÚSQUEDA. Bomberos remueven el fondo de los canales.

Ahome y Guasave, zonas peligrosas
Cuando pasaba el luto maternal, el periodista independiente Jesús Antonio Gamboa Urías, de 39 años de edad, propietario de la revista “Nueva Prensa”, de limitada circulación, desapareció.
Ocho días después del caso, el reportero no da signos de vida. Prácticamente “la tierra se lo tragó”.
Para encontrarlo se ha movilizado el Sistema de Protección Civil de Ahome y una cuadrilla de búsqueda acuática de la Armada de México, así como buzos del Cuartel General de Bomberos. Los marinos instalaron una ecosonda en una lancha de fibra de vidrio. El aparato funciona como un sonar, pero más moderno. Barre el fondo del canal y muestra en una pantalla lo que encuentra.
Con el aparato se busca la camioneta en la que Gamboa Urías viajaba. Creen, las autoridades y sus amigos periodistas, que éste pudo sufrir un “canalazo”.
Gamboa Urías viajaba en una camioneta de color rojo y de modelo reciente. A bordo llevaba casi 7 mil de sus ejemplares, que imprimía en la prensa de El Sol de Sinaloa, en Mazatlán, en cuyas oficinas también asesinaron al líder comunero de Picachos, Atilano Román, esa misma semana.
De acuerdo con el padre del periodista, Ángel Gamboa, líder ejidal de Bachomobampo, y su hijo, Iván Gamboa, Jesús Antonio desapareció después de las 23:48 horas del viernes 10 de octubre. A esa hora salió del expendio propiedad de su hermano, de donde llevó cerveza fiada.
Antes, durante el día, estuvo en varias cantinas. Comió camarones y se tomó algunas cervezas. Adquirió más bebidas y se detuvo a las afueras de la iglesia para el triduo de misas de su madre, recientemente fallecida. Estuvo con su padre y éste lo dejó sólo, al filo de las nueve de la noche.
TONY GAMBOA. Sin rastro, luego de ocho días desaparecido.
TONY GAMBOA. Sin rastro, luego de ocho días desaparecido.

De las nueve de la noche a las 23:48 horas, nadie sabe en dónde estuvo Tony, como sus amigos le llamaban. Y nadie conoce su paradero después de esa hora. Tampoco era frecuente en ausencias prolongadas y según su familia, siempre respondía las llamadas. Ahora, su celular no las recibe.
Iván y su padre Ángel afirman que Jesús Antonio no tenía enemigos, al menos visible o que él supiera. Nunca comentó haber sufrido amenazas, ni tenía graves deudas, pues recientemente había pagado una cantidad regular para un empresario de su talla. Su deuda era de impuestos. Su revista no era de peso como para incomodar a los políticos. Tampoco publicaba de violencia y mucho menos del narco. Los problemas de familia que le endilgaban ya los había resuelto, tanto que buscó ser cristiano.
Por eso, el caso es raro. La ausencia de Gamboa Urías fue denunciada el lunes 13 de octubre, por ambos hombres.
Evaristo Castro Borbolla, subprocurador Regional de Justicia dijo que se activaron las alarmas de búsqueda tras conocerse el caso y que no se descarta ninguna hipótesis, pero tampoco cuentan con una teoría de tal ausencia. No hay testigos, no hay filmaciones, prácticamente no hay nada.
Reveló que la Secretaría de Seguridad Pública Estatal facilitó un helicóptero para la búsqueda.
“Sí, Genaro García prestó el helicóptero, pero sólo durante una hora, porque había cosas más interesantes que hacer. En ese tiempo se buscó por carreteras de Guasave, Sinaloa y El Fuerte, que era su ruta para distribuir el periódico”, recuerda Iván, que sobrevoló la región.
Dice que la Procuraduría General de Justicia del Estado ha sido muy sorda con la familia. No informa nada, y aunque se ha asignado a un grupo de la Policía Antisecuestros para el caso, éste también es hermético.
A la par, pero sin respaldo de la familia de Gamboa Urías, un desnutrido grupo de reporteros marchó poco menos de 150 metros a la Procuraduría General de la República para exigir la apertura de la fiscalía especial para delitos en contra de la libertad de expresión. En la marcha no hubo consignas al aire, tampoco pancartas ni camisetas.
Hasta ahora, ocho días después, a Gamboa Urías la tierra se lo tragó.
JULIÁN BACASEGUA. Nadie lo busca.
JULIÁN BACASEGUA. Nadie lo busca.

El Misterio de Julián Bacasegua Castro
El lunes 21 de julio del 2014, por una angosta vereda de tres kilómetros de longitud, el periodista empírico e indígena, Julia Bcasegua Castro, desapareció en Guasave.
Iba de su ranchería, La Culebra, a la cabecera municipal de Guasave, en donde trabajaba.
Ese día, Julián salió de su casa y no regresó.
No hay rastro de donde se encuentra. Nadie tiene pistas ni sabe lo que le ocurrió.
Julián solo se desvaneció en aire.
Por él no hubo búsqueda, ni marchas, ni protestas. Ningún gobierno hizo suya la pérdida, ni nadie más.
Julián, simplemente se desvaneció en el aire, sin que a nadie le importara.

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