agosto 1, 2021 11:11 PM

Cuen: un año más del “proyecto”

Héctor Melesio Cuen. Nueve años en el poder.
Héctor Melesio Cuen. Nueve años en el poder.

Hasta antes de que Sergio Torres llegara a la presidencia municipal de Culiacán, Héctor Melesio Cuén Ojeda era uno de los políticos más poderosos de Sinaloa. Contaba con la mitad de la estructura municipal producto de un acuerdo que tuvo con Aarón Rivas Loaiza, tiene desde hace mucho tiempo controlados casi todos los hilos que mueven a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y, por si fuera poco, dirige el único partido estatal que hay en Sinaloa, el PAS, que en su primera participación electoral, en 2013, logró más de 120 mil votos y tres diputaciones.
El poder de interlocución de Cuén era incuestionable. Sigue siendo uno de los políticos más poderosos, aunque mermado a partir de que toda la gente que había dejado en la comuna fue expulsada por la nueva administración. Pocos políticos, antes de esto, podían presumir tanta fuerza en Sinaloa, ni tantas pistas para desarrollar su “proyecto”.
Porque ese es el término que utilizan los cuenistas: “el proyecto”, una guía, una tentativa o aspiración que poco a poco les ha venido cuajando desde que Cuén Ojeda se propuso llegar a la rectoría.
Estando allí expulsó de una forma u otra a sus opositores, a veces con métodos impensables, como el despido de Aarón Quintero, por ejemplo, o el de Heriberto Arias, quienes durante años habían encabezado las luchas sindicales dentro de la universidad. Decidido a mantener el control de la UAS aún fuera de ella, modificó la normatividad interna y manipuló la conformación de consejos técnicos; con prebendas y canonjías constituyó un Consejo Universitario que se puso a sus pies y, cuando llegó la hora de retirarse, puso a quien le dio la gana en la rectoría, para seguir gobernando a la máxima casa de estudios.
Para ello utilizó sobre todos dos métodos: uno, la represión contra todo aquél que se le opusiera y, dos, el dinero, las prebendas, becas a estudiantes, horas-clase a los maestros, plazas…, prácticas que continuaron con Víctor Antonio Corrales Burgueño, su sucesor.
Estas prácticas alcanzaron su máxima expresión en el conflicto sindical donde, auxiliados por auténticos porros, trabajadores afines al cuenismo le arrebataron la dirigencia del Suntuas Administrativos a Marco Antonio Medrano, cuya lucha terminó justificada por sus sucesivos triunfos en los tribunales y que una y otra vez la administración central de la UAS, con miles de falacias “legales”, ignoró.
Puede decirse que la Universidad es ahora mejor que antes en muchos aspectos, pero lo mismo pueden presumir otras instituciones de educación superior, sin los atropellos a la legalidad y a la democracia que le han significado a la UAS los nueve años de cuenismo recalcitrante, empezando porque debe ser una de las más turbias en el manejo de los recursos que le son asignados para su funcionamiento.
Marco Medrano lo dijo en un mitin el 1 de mayo, frente a la catedral: no hay recursos que alcancen con este despilfarro que se observa. Las UAS siempre se está quejando de que no le alcanza el subsidio, pero durante lustros ha mantenido oculta a piedra y lodo la forma en que administra los recursos, empezando porque nunca quiso afiliarse a Infomex y creó su propio sistema de “acceso a la información pública”.
Con Corrales Burgueño la UAS vivió uno de los episodios sindicales más vergonzantes de la casa de estudios, pasando por encina de décadas de una trayectoria sindical que, si
no era ejemplar, había mantenido cierto decoro. Y esto fue bajo el influjo de un “proyecto” que solo aquellos que lo abanderan, saben qué significa.
Y no ocurrirá nada distinto con el nuevo rector. A un año de haber asumido la rectoría, Juan Eulogio Guerra Liera no ha demostrado siquiera interés por tomar el poder y se ha conformado con ser la figura visible de un proyecto que lo incluyó… para excluirlo —vaya paradoja.
Menos deben esperarse cambios ahora que Melesio Cuén tiene al PAS, un instrumento político que le dará —le está dando ya— elementos de negociación invaluables. Ya estuvo negociando con el PAN en 2010 para lograr la candidatura a gobernador, luego negoció con el PRI para ganar la presidencia municipal de Culiacán y un año después negoció —mal, por cierto—, con el Panal, de Elba Esther Gordillo, para buscar una senaduría. Así que no tendrá empacho para sentarse con nadie si se trata de fortalecer su “proyecto”.
Bola y cadena
Y VAMOS A VER AHORA qué hace la UAS, después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó el recurso de revisión interpuesto por la Universidad y ratifica el fallo del Segundo Tribunal Colegiado, para que ya no se descuente el salario a pensionados y que se regrese lo acumulado. Uf.
Sentido contrario
SIGUE HACIÉNDOSE UN USO faccioso de la UAS, contra quienes osen oponerse a los designios del “proyecto”. Con motivo del diferendo surgido entre el alcalde Sergio Torres y Héctor Melesio Cuén Ojeda en el conflicto de los pepenadores, se ha tirado la línea, por ejemplo, de que desde la Universidad no se brinde ningún tipo de apoyo al municipio de Culiacán. Es decir, primero el rey, después el reino.
Humo negro
SI JESÚS VIZCARRA dice que no buscará más la gubernatura, es su problema. Y si Malova afirma que le cree, pues es su problema. ¿No hay temas más importantes en un estado que se desangra todos los días?

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