Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

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Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

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Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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¿Una liga de futbol norteamericana?

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Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

Ernesto Hernández Norzagaray

El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

Servicio de Uberkiller

Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

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Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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Desde los 11 Pasos » Arturo González

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José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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¿Una liga de futbol norteamericana?

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Ernesto Hernández Norzagaray

Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

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Hace 50 años

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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Zona de contacto » Fernando Ballesteros

LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

Desde los 11 Pasos » Arturo González

¿Una liga de futbol norteamericana?

Malayerba » Javier Valdez

Malayerba Ilustrada: Las manos

Altares y sótanos » Ismael Bojórquez

¿A dónde nos lleva la ‘cuarta transformación’?

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El invierno de AMLO

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Ernesto Hernández Norzagaray

Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

» Impreso

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Una legislatura llena de esperanza

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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Ernesto Hernández Norzagaray

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José Antonio Ríos Rojo

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

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Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

» Impreso

Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

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Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

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Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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¿Una liga de futbol norteamericana?

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Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

Ernesto Hernández Norzagaray

El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

Servicio de Uberkiller

Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

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Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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Desde los 11 Pasos » Arturo González

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José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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¿Una liga de futbol norteamericana?

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Ernesto Hernández Norzagaray

Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

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Hace 50 años

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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Zona de contacto » Fernando Ballesteros

LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

Desde los 11 Pasos » Arturo González

¿Una liga de futbol norteamericana?

Malayerba » Javier Valdez

Malayerba Ilustrada: Las manos

Altares y sótanos » Ismael Bojórquez

¿A dónde nos lleva la ‘cuarta transformación’?

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El invierno de AMLO

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Ernesto Hernández Norzagaray

Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

» Impreso

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Una legislatura llena de esperanza

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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Ernesto Hernández Norzagaray

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José Antonio Ríos Rojo

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

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Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

» Riodoce tv

Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

» Impreso

Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

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Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

Los comentarios están cerrados.

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Tiran colchones sucios afuera del Ayuntamiento de Culiacán

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Un mexicano entre los 60 talentos mundiales del futbol del futuro

Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

‘Pie pequeño’, la película que recaudó 65 mdp en un fin de semana

Aprender del 68

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En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

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Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

Primera cita

(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

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Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

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Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

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Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

La soberbia del triunfo abrumador será su primera lucha. Una de las peores batallas, una que es contra el ego.

 

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

Toledo, el hombre del puro y de los trajes coordinados color caqui, siempre pareció un tipo de otra época. En realidad lo que era es un sobreviviente de otra generación, un político estacionado. Enterró a todos los que le rodeaban.

Algunos de sus sucesores, los gobernadores siguientes, le aclamaron hasta un punto cercano a la veneración. Mario López Valdez se paseó con Toledo, casi convertido en una momia, y develó placas y bustos con su efigie. Lo mismo sucede con sus biografías, todas armadas desde una cercanía que impide una verdadera revisión histórica de su paso por la política o de su ejercicio de gobierno.

El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

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(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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Un mexicano, canterano de Chivas, Sebastián Martínez, entre los 60 talentos mundiales del futuro: Es más completo que Chicharito. El prestigioso diario británico ‘The Guardian’ publicó una lista de los 60 talentos mundiales del futbol que en unos años podrían dar mucho que hablar. Son futbolistas nacidos en el 2001 por lo que ahora todavía […]

Falsos futbolistas: Dionicio Farid y Carlos ‘Kaiser’ Raposo

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LMP se impone a LMB: No al Mundial Sub 23

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¿Una liga de futbol norteamericana?

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Ríos Rojo, el imprescindible

José Antonio Ríos Rojo

Una legislatura llena de esperanza

Ernesto Hernández Norzagaray

El cóctel esperado

José Antonio Ríos Rojo

Hace 50 años

» Ñacas y Tacuachi

197000

Servicio de Uberkiller

Aquí hay dragones

Los nuevos alcaldes y diputados locales y federales de Sinaloa —y de muchos otros puntos del país—, llegarán a terrenos inexplorados cuando asuman sus funciones. Todos, casi sin excepción, son legos en el servicio público o en el ejercicio del poder a ese nivel. Sus perfiles son ajenos al político que el sistema hasta ahora empoderado tenía acostumbrado a los ciudadanos. Eso no es bueno ni malo, solo es diferente circunstancia. Quienes argumentan que eso, en sí mismo será el primer obstáculo, fallan de origen.

En la antigüedad, cuando el mundo aun contaba con sitios inexplorados, en los mapas que se dibujaban se colocaban dragones o leones para referir que se trataba de puntos de la geografía desconocidos hasta ese momento. Se usaba una locución latina que hasta la fecha prevalece: hic sunt leones o hic sunt dracones. Justo a esos lugares caerán las nuevas autoridades, a territorios dominados por leones o los míticos dragones, que no por inexistentes dejan de ser peligrosos.

Una característica del poder es su capacidad para envolver. La otra, esencial, es la seducción. El poder envuelve y seduce, o primero seduce y luego envuelve. Lo que sucedía con los mismos de siempre es que ya conocían ambas características del poder, incluso muchos de ellos habían nacido con ellas por tratarse de hijos de hombres del poder, pero quienes arribarán a esas posiciones en algunos meses, a las Alcaldías y diputaciones, será su primera vez.

Morena y sus aliados no solo enfrentan una responsabilidad, siempre intrínseca al ejercicio del poder mismo aunque la gran mayoría de las veces no se asuma, sino sobre todo una rara mezcla de alta confianza e incredulidad. Un cartón de Gilberto Ceceña, en el periódico Noroeste, ilustra a cabalidad esa ambivalencia: En una cama se despierta un ciudadano sorprendido después de una jornada de “ciega pasión”, a su lado está fumando uno de los ganadores, Jesús Estrada Ferreiro, en la trillada escena del amante satisfecho que concluye el episodio. Fuera del evidente exceso, que así debe ser un cartón que no permite los matices, evidencia estos meses que enfrentarán los ganadores del domingo 1 de julio.

 

Margen de error

(Allá o aquí) El abrumador triunfo de Morena en muchas elecciones locales, a la par de la federal, lo coloca en un escenario que requiere de liderazgos regionales que hasta ahora no tiene. No se trata de que replique el esquema de la clase política del PRI, donde quedaba claro quienes estaban al mando a falta de Presidente o de Gobernador, no. Sino de conformar una nueva forma de empoderamiento.

Un punto clave será tomar distancia, y entre mayor mejor, de sus antecesores. Los nuevos diputados y alcaldes, pensando en la autoridad local, deben ser en forma y fondo completamente distintos a quienes no resultaron electos. Ahí tendrán el primer reto. Cualquier rasgo que se asemeje a sus antecesores, por mínimo que sea, será tomando como una muestra de que al final todos resultan iguales. Sin embargo, justo al querer diferenciarse en todo podrían incurrirse en peores errores de los ya conocidos.

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(ATC) Con la muerte de Antonio Toledo Corro, el casi centenario exgobernador de Sinaloa, no solo se registra la muerte de un político férreo, del más reacio sistema priista, ese que desconocía la derrota, sino que con él se va una generación del poder vertical y de una sola persona. Durante casi todo el siglo XX así se resolvía cualquier contienda política.

Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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Acción y Trabajo Compartido fue el lema de campaña de Antonio Toledo Corro, utilizando sus iniciales para armar el slogan, en los tiempos en que el PRI más que campaña lo que hacía es un festivo recorrido por la geografía donde sin duda se ejercería el poder. Es 1980, y la clase empoderada lo único que pretendía era cumplir el requisito de la campaña, lo mismo que el proceso de votación y conteo de votos… mero requisito, porque de competencia electoral real no existía absolutamente nada. La herencia del poder se resolvía por otras vías, en este caso por la decisión presidencial de José López Portillo.

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El PRI siempre cuidó de algunas de sus figuras, así fueran de barro o estuvieran manchadas. Al fin ellos escribían la historia, ellos se creyeron sus propios cuentos.

 

Deatrasalante

(1988) Llevó casi un siglo penetrar al pesado monolito que construyó el PRI desde que se adueñó del poder en México. Otra de las sacudidas que siguieron debilitándolo, llegó por distintos flancos en 1988. En esa elección presidencial —que muchos de los testimonios aseguran que perdió— el PRI fue derrotado en una diputación federal en Sinaloa, en el distrito VIII. Antes de eso, el PRI no perdía un municipio, un diputado, ni siquiera una casilla.

Rafael Núñez Pellegrín sorpresivamente le ganó el distrito VIII, de Culiacán, al candidato priista Jesús Aguilar Padilla. El problemón de aquella noche era mayor, el sistema se había caído y estaba en riesgo la presidencia, era imposible que se ocuparan de un perdido distrito en la capital de Sinaloa, además territorio del aspirante presidencial panista, Manuel Clouthier del Rincón (PUNTO)

Columna publicada el 8 de julio de 2018 en la edición 806 del semanario Ríodoce.

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