Guasave, zona de extorsiones

asaltantes-autobuses-1

Lo que nunca había ocurrido en Sinaloa, que los criminales se metieran con la población

Fue al único que bajaron. Es un empresario de Marruecos. Viajaba en la unidad 424 de la línea Norte de Sinaloa. “Dame tu credencial de elector”, le dijo el asaltante, un mozalbete cuyo rostro le daría la vuelta a México en las siguientes horas. Fue en Guasave, Sinaloa, el martes muy cerca de las dos de la tarde.

A “Susana” no le extrañó que gritaran exigiendo las credenciales de elector. Es afanadora en un hotel de Los Mochis y es la segunda vez que le pasa en Guasave. Viaja con frecuencia a Culiacán por razones de salud. Eran dos tipos, uno flaco y alto, y el otro de un poco más de peso, blanco; el flaco de camisa negra y gorra y el otro de playera roja.

La unidad se había detenido en la terminal de Guasave y fue allí donde los extorsionadores subieron al autobús. “Credenciales de elector, saquen sus credenciales de elector”, decían, como si estuvieran ofreciendo tamales barbones. “Identifíquense”.

Otra mujer que iba casi dormida despertó con los gritos y preguntó si eran alguna autoridad. “¡Somos de la mafia!”, respondió uno de ellos, “¡Saque su credencial!” Les dijo que no la traía mientras el otro gritaba que los que no fueran de Sinaloa pagarían 1 mil 500 pesos. “¡Es derecho de piso!”, amenazaban. “El que no pague se baja aquí”. “¿De dónde viene?”, le preguntaron. De Mazatlán. Y le pidieron colonia, calle, número.

El hombre de Marruecos se negó a pagar, les dijo que no traía dinero y le respondieron que tendría que hacer una transferencia. Pero se siguió negando y hasta les reclamó lo que estaban haciendo. “Si su país me llama a una guerra a pelear por ustedes, yo voy a esa guerra, ¿por qué hacen eso con su gente? ¿Por qué la tratan de esta manera?” Y les hizo más reclamos en un español mocho.

Los asaltantes reaccionaron con un “aquí hay uno que no quiere pagar y no es de Sinaloa, vengan por él”. Abajo del autobús había otros tipos, subieron y lo obligaron a bajarse. El chofer de la unidad, un hombre joven, solo escuchó y vio lo que ocurría, en completo silencio. Lo tuvieron cinco o diez minutos abajo, pero nadie se atrevió a asomarse para ver qué ocurría.

Dos mujeres le habían ofrecido, una 200, y la otra, 400 pesos para que les pagara, pero él dijo que no, que no se pusieran en riesgo a causa de él, pero, además, que no iba a pagar. Al rato subió. Y el autobús siguió su camino, no sin antes darle paso a un policía o a alguien que vestía como policía y que viajó hasta Los Mochis sentado en los asientos de atrás. Ya una vez de nuevo en su asiento, el marroquí les comentó a las mujeres que lo amenazaron con que en Sonora no le iban a perdonar que no pagara.

Una de las dos mujeres que quisieron ayudar al ciudadano marroquí le comentó a la otra que sabía que en Guasave estaban extorsionando a los locatarios del mercado y que varios de ellos habían tenido que cerrar.

Esto fue el martes cerca de las dos de la tarde, para el jueves los rostros de los extorsionadores estaban en redes y en medios de comunicación. El viernes, apareció un video en el noticiero matutino de N+, pero el chofer, según las fuentes de Ríodoce, no era el mismo que conducía el 424, sino otro, lo cual significa que estuvieron haciendo lo mismo con pasajeros de otros autobuses.

El jueves, Línea Directa publicó una nota donde alguien denuncia que, también en Guasave, pasajeros de un autobús que se dirigía hacia el norte fueron asaltados. Antes de llegar a la carretera conocida como Calle 19, el autobús –no dice de cuál línea—se detuvo en un restaurante para subir a cinco sujetos que le hicieron la parada. Ya estando a bordo, les pidieron dinero a todos los pasajeros y les dijeron que en Sonora los volverían a asaltar. Luego se bajaron.

De Escuinapa a Los Mochis

En su edición del 31 de marzo, Ríodoce publicó el modus operandi de las extorsiones que estaban ocurriendo en Escuinapa contra migrantes que viajan en distintas líneas de transporte y con la presunta complicidad de los mismos transportistas.

Fuentes federales precisaron a Ríodoce que las líneas de autobuses varían y que este tipo de prácticas ocurre principalmente en el parador ubicado en Tecualilla, poblado perteneciente al municipio de Escuinapa.

Por ejemplo, relata el personal federal que pidió no ser identificado, “llega un autobús a La Concha con cinco haitianos, Migración manifiesta que las personas traen su documentación en regla para transitar por el país, después de la revisión el conductor recibe una llamada de la delincuencia organizada donde lo amenazan y le dicen que ya no puede seguir la ruta, con esos migrantes”.

El conductor habla a la empresa, agregó, y llega otro autobús y se lleva al resto de los pasajeros, personal de Migración dice que ellos están en regla y lo demás no es su trabajo.

“Amenazan a los conductores para hacer la parada en Tecualilla, y la cuota va de 1 mil a 1 mil 500 pesos por indocumentado o migrante de otra nacionalidad”, explicó la fuente.

En el norte de Guasave a Los Mochis, las extorsiones han sido contra los camiones que transportan papa. Esto fue reconocido por el gobernador Rubén Rocha, pero, a pesar de las labores de vigilancia de la Guardia Nacional y del ejército, el problema continúa.

No hay denuncias, es cierto, por razones obvias, pero el problema sigue allí.

Con información de Ríodoce.

Artículo publicado el 14 de abril de 2024 en la edición 1107 del semanario Ríodoce.

Facebook
Twitter
WhatsApp
Email
  • 00
  • Dias de Impunidad
RÍODOCE EDICIÓN 1112
GALERÍA
El colapso del escenario durante mitin de Jorge Álvarez Máynez en San Pedro Garza García, en Nuevo León suma al momento 9 personas muertas y más de 70 heridas.
COLUMNAS
OPINIÓN
El Ñacas y el Tacuachi
BOLETÍN NOTICIOSO

Ingresa tu correo electrónico para recibir las noticias al momento de nuestro portal.

cine

DEPORTES

Desaparecidos

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.