Robespierre se come al juez y a la Fiscalía

ROBESPIERRE LIZÁRRAGA. Trucos que dan oxígeno.

Con las mismas argucias, logra que se difiera la audiencia donde se revisaran las medidas cautelares

Todos estaban a la defensiva: el juez Carlos Alberto Herrera, el abogado general de la UAS, Yamir de Jesús Valdez Álvarez y Carlos Lorenzo Flores, defensor de Robespierre Lizárraga Otero, encargado del despacho del rector. Solo los Ministerios Públicos parecían espectadores. La discusión es entre los demás.

Esta audiencia es para la revisión de medidas cautelares de Lizárraga Otero, pero no se celebró. En cambio, sí hubo dos horas de discusión entre el juez y el abogado de la UAS, entre el juez y el defensor de Robespierre, entre los defensores de oficio y los abogados particulares. Y dos ocasiones en las que el juez salió abruptamente de la sala mientras le hablaban.

La causa penal es por el delito de abuso de autoridad contra el rector separado Jesús Madueña Molina y el encargado del despacho del rector, Robespierre Lizárraga Otero, por presuntamente negarse a una auditoría de la Auditoría Superior del Estado.

Desde el inicio del proceso, en julio de 2023, fue nombrado Janer Guillermo Sedano como asesor victimal público, debido a que, según la Fiscalía General del Estado, el ofendido en la causa penal es del servicio público.

La semana pasada, al iniciar la sesión, en calidad de abogado general de la UAS, Yamir de Jesús, se sentó en el lugar del asesor victimal.

El abogado mencionó al juez que en el juicio de amparo 1255/2023 del juzgado segundo de distrito reconocieron a la universidad la calidad de ofendida en el proceso penal, por lo que pedía que tomara protesta a tres asesores victimales nombrados por la universidad.

Señaló que en el proceso el asesor victimal público, Janer Guillermo Sedano, está actuando en la ilegalidad y no saben quién lo nombró.

—¿Y ese amparo dónde está?, preguntó el juez.

—Es el 1255 de 2023 del juzgado segundo, respondió Yamir.

—A mí no se me ha ordenado absolutamente nada respecto a ese amparo, dijo el juez.

Yamir le señaló que era su obligación conocer la resolución y le pidió tomara un receso para revisarla.

—No lo considero necesario, lo invito a retirarse de ese lugar (el lugar del asesor victimal), expresó el juez.

“Gracias por la invitación”, respondió Yamir y mencionó que además había una suspensión provisional para que las cosas se mantengan en el estado en que se encuentran y no se desarrolle la audiencia, por lo que pidió suspender la sesión.

—Las cosas permanecerán en el estado en que se encuentran, retírese de ese lugar, insistió el juez.

Mencionó que mientras a él no le notifiquen las resoluciones por las vías legales, las cosas permanecerán como están y reiteró por tercera vez: “retírese de ese lugar”.

—Se lo estoy notificando yo, señaló Yamir.

—¿En calidad de qué?, retírese de ese lugar, dijo el juez.

Yamir insistió en que revisara las resoluciones, pero el juez lo interrumpió y expresó “voy a dar 10 minutos para que se retire de ese lugar”. Se levantó de su silla y salió corriendo de la sala mientras Yamir decía que estaba cuidando el debido proceso.

Durante el receso, Yamir se retiró del lugar del asesor victimal y se sentó entre el público. Entonces volvió el juez y empezó la discusión con el abogado de Robespierre, Carlos Lorenzo Flores.

El defensor dijo que tuvo un lapso de tiempo muy corto para conocer la carpeta de investigación y además no le entregaron la carpeta administrativa y tampoco los discos con las grabaciones de las audiencias anteriores, por lo que no estaba preparado.

Mencionó que su defendido tiene derecho a elegir libremente a su abogado y es un derecho irrenunciable.

—La audiencia no se va reprogramar, si vuelve a decir que no está preparado voy a nombrar al defensor de oficio, expresó el juez y manifestó que en la sesión anterior le advirtió que si no estaba preparado nombraría un defensor público.

El abogado reiteró que no podía hacer una adecuada defensa y no es culpa de él porque tuvo poco tiempo y además no le entregaron los videos de las audiencias anteriores.

—¿Viene preparado sí o no?, preguntó el juez.

—Ya se lo expresé, respondió el abogado.

Robespierre manifestó que por cuestiones ajenas a su voluntad el abogado no estaba preparado y pidió diferir la audiencia.

—Deja duda su insistencia y premura en que se desarrolle la audiencia, pregunto ¿por qué?, cuestionó el abogado al juez.

—“Diez minutos y hacen pasar a la defensoría de oficio, por favor”, respondió el juez y de nueva cuenta se levantó y salió corriendo de la sala.

Durante el receso, entró a la sala el defensor de oficio Francisco Martínez, quien sería nombrado como abogado de Robespierre.

La auxiliar de sala le dijo al defensor de oficio que saliera un minuto y el público empezó a gritar “va por la línea”, “te van a dar cheque desde el Palacio de Gobierno”.

Minutos después el abogado volvió acompañado de otros tres defensores públicos, una de ellas Yaritza Machado, quien dijo que ella tomaría la defensa porque su compañero no conocía la carpeta de investigación y entonces empezó una discusión. Robespierre, su abogado y Milton Ayala, abogado del rector separado, Jesús Madueña Molina, cuestionaban el cambio. No tengo porqué contestarles, que en la audiencia resuelva el juez, decía la abogada.

La defensora dijo que al iniciar la audiencia ella no estuvo porque estaba en una diligencia en el penal y fue llamada por el juez. Entonces el público comenzó a llamarla “la defensora del juez”, “defensora a modo”.

Robespierre empezó a cuestionar a la abogada y ésta respondió que hablaría en privado con el imputado y el público soltó la carcajada y le gritaron “él es el imputado”, “ni siquiera lo conoces”. Entre risas, Madueña Molina expresó “trae órdenes”. Robespierre manifestó que no hablaría con ella en privado y lo que tuviera que decirle, lo dijera ahí en público.

El juez volvió a la sala y el abogado Carlos Lorenzo le dijo “me dejó con la palabra en la boca”, y recriminó que no le haya dado respuesta a su solicitud de diferir la audiencia.

Señaló que le estaban violando el derecho a una defensa a Robespierre y a él de ejercer la profesión que tanto ama.

Robespierre tomó la palabra y manifestó que revocaba a su defensor y pidió al juez un plazo de tres días para nombrar a un nuevo abogado.

El defensor público Francisco Martínez señaló que no conocía la carpeta de investigación porque apenas el 8 de febrero le entregaron la copia; y la defensora, Yaritza, que había dicho que sí la conocía, también mencionó que no la había estudiado bien.

El juez cuestionó por qué no la conocían si desde el 4 diciembre la Fiscalía les entregó la copia; y respondieron que la copia que les dieron ese día se las quitaron porque Robespierre nombró abogado particular y el 8 de febrero de nueva cuenta les volvieron a dar la copia.

El juez advirtió a los defensores que en la próxima audiencia que se presenten sin estar preparados los multará con mil días.

Artículo publicado el 18 de febrero de 2024 en la edición 1099 del semanario Ríodoce.

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