Cine: ‘La sirenita’

Cine: ‘La sirenita’

La personalidad inquieta y el interés por conocer más acerca de los humanos hacen que Ariel (Halle Bailey) deje las profundidades del mar y salga a la superficie, donde casualmente le salva la vida a Eric (Jonah Hauer-King) y, de paso, se enamora intensamente de él. Como su padre, el Rey Tritón (Javier Bardem), no le permite a su hija menor el contacto con los que cree son los responsables de la muerte de su esposa, la chica recurre a Úrsula (Melissa McCarthy), su malvada tía, para que le prepare un hechizo y pueda mezclarse entre la gente y permanecer fuera del agua sin ningún problema, pero con el riesgo de cambiar su cola de pez por unas piernas y perder su dulce voz para siempre.

Una de las razones que se dan para justificar la reelaboración de algunos filmes animados, ahora en live action, es la de acercar las historias a las nuevas generaciones, pero ¿es realmente necesario? Si fuera así, habría que reescribir Don Quijote de la Mancha, buscar una modelo con rasgos más contemporáneos para una nueva versión de La Gioconda, hacer una audición para dar con el nuevo Charles Chaplin y que se rehagan sus películas, y seleccionar músicos para crear los nuevos clásicos y dejar atrás a Beethoven, Mozart, Bach y Chopin. Sin embargo, lo que es arte, funciona y trasciende al tiempo y al espacio.

Se podría discutir si La Sirenita (1989) es una obra de arte o no. Lo que no está en duda son los alcances de esta cinta dirigida por John Musker y Ron Clements: excelente técnica de animación, una trama interesante, con una narrativa ágil y fluida, personajes bien definidos y construidos, y canciones con letras interesantes e interpretadas acertadamente. Por eso, si no la más, es una de las películas más gustadas y queridas por los espectadores, por lo que cuestionarla, rehacerla, imponer imágenes “reales” de sus personajes y contextos, es de pesarse varias veces.

La sirenita (The Little Mermaid/EU/2023) es una cinta que funciona y en lo general entretiene. No es un producto completamente desechable: sin ser extraordinarios, los intérpretes cumplen con su tarea y los efectos especiales son de calidad, pero se queda corta ante su antecesora, y no es lo suficientemente espectacular, divertida ni entretenida. A pesar de que en la primera versión se trata de dibujos, algo “irreal”, es más consistente, coherente y creíble que la segunda, en la que se ven personas y lugares “reales”, pero insuficientes e innecesarios para crear magia, llevar la imaginación al máximo, ilusionar, soñar y encantar sin límites.

Para pelear con un gigante hay que estar a la altura, de lo contrario la derrota de la batalla está prácticamente asegurada. En otras palabras, si ya se tiene el valor de meterse con una historia exitosa, que es del gusto de mucha gente de varias generaciones, es porque habría diferencias y aportes sustanciales y significativos, si no, no tiene caso invertir tiempo y dinero, para un resultado similar o menor.

La sirenita es redundante y en vano, igual que Pinocho (2022), Mulán (2020), El rey león (2019), La Bella y la Bestia (2017) y el resto de refritos “realistas” de Disney, así como también debería de ser innecesaria la discusión por el color de piel de la sirena protagonista. Véala bajo su propia responsabilidad, como siempre.

Artículo publicado el 18 de junio de 2023 en la edición 1064 del semanario Ríodoce.

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