Mayos yoremes acusan a Rubén Félix Hays de despojo

ASAMBLEA DE EJITATARIOS DE CARRICITOS, AHOME.

La totalidad de mayos-yoremes del ejido El Carricito acordaron ir tras el ex diputado federal Rubén Félix Hays por condenarlos a vivir en la miseria tras una serie de engaños con los que los despojó de más de 1 mil 800 hectáreas en donde incluso se encuentra su centro ceremonial, iglesia, panteón y hasta el vivero de Sembrando Vida.

Por principio, en la primera asamblea estatutaria celebrada este domingo 7 de mayo desde su fundación, acordaron anular el acta de asamblea del 30 de octubre del 2009 en la que se dijeron avecindados en el pueblo permitiéndose al ahora ex diputado adquirir un predio, acto que fue la base para ingresar a 15 personas más entre familia, empleados y amigos para simular otras reuniones con las que acumuló tierras, al grado de que paulatinamente fue despojándolos de los predios, usando el engaño, incumplimiento de pagos.

“Nunca han sido avecindados, porque en el 2009, el pueblo no tenía asentamientos humanos. Ellos nos engañaron”, dijo Melitón Valenzuela Félix.

Felipa Montaño Valenzuela, denunció que el acta de asamblea del 2009 fue firmada por falsos ejidatarios y esa reunión nunca se realizó.

José Antonio Valenzuela Félix, aseguró que los actos de Félix Hays fueron fraudulentos, por lo que la anulación del acta es procedente.

Obdulio Aguiluz Pava, comisariado ejidal en el 2009, fuimos engañados por Rubén Félix Hays que se aprovechó de la ignorancia, el no saber leer bien, no poder escribir bien y por ser una etnia yoreme para engañarnos con cantidades de dinero insuficientes. “Ese señor está agarrando 1 mil 800 hectáreas de uso común que no vale lo que dio, y de otras promesas que incumplió”.

Librado Bacasegua Elenes, actual Comisariado Ejidal y Gobernador Tradicional, denunció que el empresario y político los ha condenado a la miseria y al destierro porque con sus influencias partidistas cierra las puertas de la dependencia del Gobierno del Estado a las gestiones para bajar recursos y apoyos de programas federales aduciendo mentiras en sus dichos y escritos. “Habla como si fuera verdad el acta del 2009, y le creen”.

La comunidad de El Carricito está justo al sur del Topolobampo, es prácticamente un pueblo costero fantasma, contrario a Concentración Lázaro Cárdenas, que está poblado y muy lejos de Paredones, que es vibrante.

A la naciente comunidad se llega por un camino serpenteante, árido, polvoriento, pedregoso, difícil de transitar, pero no imposible.

Es como un cordón umbilical que une al sistema lagunar Ohuira-Paredones-Topolobammpo con la sierra de Navachiste y a un lugar casi virgen, de no ser por una iglesia tan pequeña como una alcoba que dio vida al nombre, Carricitos.

Esta es una región que parece deshabitada, de no ser por una malla sombra que tiene más remiendos que una sábana de pedacería de telas, y que se alza con palos de mangle y carrizos gruesos. El sitio está delimitado por piedras encaladas, y estas circundan un tejaban. Hay apenas dos o tres casas tan endebles que fueron construidas con hule negro, madera reseca con apariencia frágil, quebradiza. Aquí, la pobreza de sus pocos habitantes es notoria, y contrasta con lo que esos inversionistas observan desde una parte del sombreado.

Justo al ingresar a la zona en donde está la iglesia, hay un cerco que delimita el terreno fértil con el pedregoso. El límite lo colocó el exdiputado federal para aislarse de la masa, tras el aparente despojo. “Se aprovechó de nuestra ignorancia, del desconocimiento de las leyes, de la miseria de nuestros habitantes y de su nobleza; fue una acción que no podemos explicar porque no tenemos la palabra, pero que durante años nos hemos lamentado de haberlo conocido, de haber tenido tratos con él y con su gente. Por culpa de ese político, del tal Rubén Félix Hays nuestros hermanos tienen hambre. Él y sus influencias políticas no han cerrado todas las puertas. Él se ha aprovechado de nosotros y nos ha utilizado para bajar recursos federales y parar nuestras gestiones. Pero ya no más soportar dolor, ahora, nos defenderemos”, dice el ex cobanaro Aguiluz Pava.

Y mientras está sentado frente a 30 mayos yoremes escucha a su compañero, Librado Bacasegua Elenes, el gobernador tradicional que nunca ha ejercido como tal, porque el pueblo, jamás se ha asentado, y desde que fue creado, por decreto presidencial, nunca había sesionado. Ese domingo 7 de mayo, sería la primera vez que todos se verían las caras en la tierra que les fue dotada décadas atrás.

Compañeros, dice Bacasegua, quien lleva en sus manos el orden del día de esa primera asamblea ejidal. Entre los presentes está el notario público, Roberto Pérez Camiade, hijo del ex procurador de Justicia, Roberto Pérez Jacobo, y de un asiento vacío para el residente agrario, José Antonio Rangel Cota, que había llegado tarde a la asamblea, por una confusión de horarios, aclararía después.

Bacasegua reinicia otra vez la asamblea, “compañeros, quienes estén a favor de anular el acta de asamblea por la que Rubén Félix Hays se apropió de 1 mil 800 hectáreas de la comunidad que levante la mano. Los 30 mayos yoremes la elevan hasta casi pegar con la mallasombra.

Compañeros, quienes estén por la negativa. Nadie levanta la mano. Gracias, dice el cobanaro, y todos, los indígenas aplauden. La lucha contra Rubén Benjamín Félix Hays, ha comenzado.

Artículo publicado el 14 de mayo de 2023 en la edición 1059 del semanario Ríodoce.

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