viernes, enero 28, 2022
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El ‘Picudo’ ayudó a escapar al ‘Chapo’ y lo sentencian por plátanos y pepinos con coca

chapo guzman

Cosas hay qué ver: Edgar Manuel López Osorio, el Picudo, presuntamente auxilió a Joaquín el Chapo Guzmán, a su secretario Carlos Manuel Hoo Ramírez, el Cóndor; y a la ex diputada Lucero Sánchez, cuando huyeron por el drenaje en Culiacán, pero no fue sentenciado por eso.

El miembro del Cártel de Sinaloa fue condenado a 32 años de prisión por los delitos de delincuencia organizada, portación de armas de fuego de uso exclusivo, posesión de cartuchos, acopio de armas, contra la salud, operaciones con recursos de procedencia ilícita y cohecho.

El Picudo fue detenido el 18 de febrero de 2014 junto con César de la Cruz, cuando elementos de la Marina batían Culiacán en búsqueda del Chapo.

Según la FGR, López Osorio tenía como proyecto el envío de droga oculta en plátanos y pepinos de plástico y César ayudaba a “coordinar las patrullas de seguridad pública”.

Cuando fueron detenidos, la entonces Procuraduría General de la República dio a conocer que el Picudo fue quien rescató del drenaje al Chapo, a su secretario y a la ex diputada cuando eran perseguidos por marinos y los llevó hasta un punto donde abordaron otro vehículo que los trasladó a Mazatlán, donde el Chapo fue detenido.

En el proceso penal no fue acusado de auxiliar al Chapo. Entre las pruebas se hizo mención de las casas del líder del Cártel de Sinaloa en la colonia Libertad debido a que ahí decomisaron plátanos y pepinos de plástico rellenos de cocaína, que según la FGR, eran un “proyecto” del Picudo.

De acuerdo con documentos judiciales, Edgar y César fueron capturados cuando elementos de la Marina recibieron un reporte de una camioneta tripulada por gente armada en el fraccionamiento Campo Bello, ubicado en las inmediaciones del aeropuerto.

Los agentes ubicaron la camioneta y el conductor aceleró la marcha por lo que se inició una persecución hasta que el vehículo se detuvo y bajaron al Picudo y a César e intentaron entrar a una vivienda pero fueron alcanzados y detenidos.

Edgar sacó un fajo de 70 mil 500 pesos de la bolsa de su short y otro de 63 mil pesos de la guantera de la camioneta y los ofreció a los agentes para que los dejaran libres.

Además les dijo que podían entrar al domicilio donde había más camionetas con droga y que podían quedarse con ella, pero que le “dieran viada”.

PLÁTANOS CARGADOS. Trasiego fallido.

Los elementos revisaron el vehículo en el que circulaban los detenidos y aseguraron en la caja un fusil Barret y nueve paquetes con mariguana.

En la cochera de la casa había una Nissan Estaquitas con 38 paquetes con cocaína en un doble fondo; una Eurovan Volkswagen con 103 recipientes de plástico con metanfetamina; un Volkswagen, Jetta blindado con un costal de mariguana, 22 bolsas de plástico con metanfetamina, una con cocaína y 170 envoltorios con metanfetamina. En una camioneta Frontier Nissan había 16 armas largas, y 73 cargadores; y en un Mercedez Benz encontraron 36 recipientes con metanfetamina.

La droga dio un peso total de 134 kilos de metanfetamina, 39 kilos de cocaína y 44 kilos de mariguana.

La FGR relacionó al Picudo con el decomiso de plátanos y pepinos de plástico rellenos con droga en la casa de la colonia Libertad, de la que escapó el Chapo.

La FGR menciona también la detención de Mario Hidalgo Arguello, el Nariz, extraditado el año pasado a Estados Unidos.

Señala que fue detenido el 17 de febrero de 2014 en una casa en la calle Enrique Colunga en la colonia Libertad, donde aseguraron una camioneta con 267 plátanos y pepinos con cocaína; y en el inmueble un costal con 237 plátanos y pepinos.

Otra persona que se encontraba en el domicilio huyó por un pasadizo que estaba en el baño y conectaba al arroyo entubado.

Minutos después aseguraron la casa ubicada en la calle Emiliano García, frente a la preparatoria de la UAS, también en la colonia Libertad.

Cuando los marinos llegaron la casa había una persona parada junto a un vehículo con una arma de fuego en la mano y al darse cuenta de la presencia de los agentes les apuntó por lo que uno de ellos gritó “Armada de México, quédese donde se encuentra”, pero el hombre continuó apuntando y se metió al domicilio.

Los agentes entraron a la casa y encontraron la tina del baño lavantada con una escalera hacia abajo que conectaba con el arroyo entubado.

Declaraciones del agente de la DEA, Víctor Vasquez, durante el juicio del Chapo en Nueva York, indican que el Nariz los llevó hasta esa casa.

En la vivienda había 2 mil 861 paquetes con metanfetamina, 165 plátanos rellenos con cocaína y 115 pepinos con mariguana; una pistola, dos granadas de guerra, 12 cajas con cartuchos, un lanzacohetes y dos cohetes.

Después de siete años de la detención, ambos fueron sentenciados por un juez de distrito.

El juez determinó que “son miembros de la organización delictiva denominada Cártel de Sinaloa, que tenía como finalidad cometer delitos contra la salud, teniendo en cuenta para ello, el hallazgo de armas de fuego en su poder, y en especial, de diversos narcóticos que llevaban en los vehículos que conducían al momento de su captura, así como los que fueron localizados en los inmuebles relacionados con la causa”.

Señaló que “al momento de ser detenidos se les encontró en posesión de diversos narcóticos, así como armamento, que de acuerdo con la mecánica de los hechos, los mismos son utilizados por personas pertenecientes a grupos delictivos para realizar las funciones propias de cada uno de sus integrantes; a la par de los equipos telefónicos a lo que se realizó la intervención de sus comunicaciones, de las que se advierten indicios de su pertenencia a la organización mencionada, por el tipo de conversaciones”.

El Picudo fue sentenciado a 32 años dos meses de prisión por los delitos delincuencia organizada, portación de armas de fuego de uso exclusivo, posesión de cartuchos, acopio de armas, contra la salud, operaciones con recursos de procedencia ilícita y cohecho.

El otro acusado fue condenado por los mismos delitos, excepto cohecho, a 30 años dos meses de prisión.

Los sentenciados promovieron apelaciones y amparos que concluyeron en agosto pasado.

Ambos están internos en el Centro Federal de Readaptación Social Número Uno “Altiplano”, con sede en Almoloya de Juárez, Estado de México.

VICTOR VAZQUEZ Y EL CHAPO. 2014 en el Miramar de Mazatlán.

Cómo el Nariz condujo al escondite del Chapo

En su libro El jucio del siglo, Alejandra Ibarra Chaoul, reportera que cubrió para Ríodoce todo el juicio de Joaquín Guzmán en una corte de Brooklyn, narra:

Victor J. Vasquez (un agente activo de la DEA), era oriundo de Durango pero había crecido en Estados Unidos. Ahí se convirtió en agente de la DEA y bajo esa capacidad estuvo viviendo en la Ciudad de México de 2008 a 2014. Nosotros lo llamábamos Ken, porque medía casi dos metros, tenía una espalda ancha y un copete esponjoso, facciones angulares simétricas y la misma arrogancia que, de existir, seguramente tendría el muñeco de Martell.

En el juicio, detalló a lujo de detalle el operativo de captura de Guzmán Loera en febrero de 2014. Éste inició el 16 de febrero en Culiacán, donde la marina mexicana y él fueron a diferentes propiedades donde presuntamente se escondía Guzmán Loera. Según el testigo, él solamente tenía una función de asesor por su experiencia y su conocimiento del caso. Insistió varias veces en que nunca entró al hotel Miramar de Mazatlán donde capturaron al acusado, y que se quedaba en el auto cuando la marina mexicana entraba a las casas inicialmente. Él le explicaba historia y estrategia a los mexicanos.

Varios videos se proyectaron en las pantallas de la sala 8D mientras el agente de la DEA narraba a lujo de detalle cómo habían volado en un helicóptero Blackhawk, dónde habían encontrado a Nariz, uno de los hombres que le hacía mandados a Guzmán Loera, la dificultad que tuvieron para derribar las puertas de las casas del acusado. Bajo la poca luz de la sala de cine improvisada en la corte, el Chapo veía las imágenes del operativo de su propia captura con atención.

A una de las casas, explicó Vasquez, llegaron minutos antes de que el Chapo se metiera al túnel bajo la tina del baño de la recámara principal. Para perseguirlo, había que entrar al túnel sin chalecos antibalas o armas largas. Los marinos que decidieran entrar, lo harían con pistolas y como voluntarios. Cuando la fiscal Andrea Goldberg le preguntó a Vasquez cuántos habían entrado, “every single man volunteered”, respondió el testigo con aplomo, especificando que todos los marinos mexicanos entraron a ese túnel oscuro y chiquito, como lo describió, sin saber qué les esperaba.

Después de un recuento detallado, con fotos y videos, de la elaborada operación, el contra interrogatorio de la defensa inició. “¿No había más estadounidenses además de usted?” el testigo, pausó y volteó a ver a los fiscales antes de regresar su mirada en la dirección de Balarezo que preguntó nuevamente. “¿Usted era el único agente de la DEA? ¿Sólo observaba? ¿Llevaba armas? Si le disparaban, ¿dispararía de regreso?” indagaba Balarezo, pero una objeción de la fiscalía evitó que el testigo contestara. (…) El abogado de la defensa caminó hasta el proyector de la sala y solicitó que se mostrara una de las fotos ingresadas como evidencia por la fiscalía. La imagen de Victor J. Vasquez vestido con el uniforme de la marina mexicana se proyectó en las pantallas de la sala.

“¿Qué es lo que tiene en la mano?” le preguntó Balarezo al testigo.

“Un rifle de asalto”, respondió.

“¿Vestía ropa militar cuando estaba con la marina mexicana?” insistió el abogado.

“Sí, señor”, le dijo el testigo.

“¿Para dar asesoría?” se burló.

“Para dar guía, información histórica, ofrecer mi experiencia”, respondió Vasquez.

¿Nada más?”

“No”, insistió el testigo.

“¿Entonces por qué llevaba un rifle de asalto?”.

“¡Objeción!”

Por último, Balarezo quiso saber si el agente de la DEA tenía certeza de que el hombre que oían gritar al interior del túnel era Guzmán Loera. ¿Lo había visto? ¿Tenía prueba? No tenían.

Un testimonio tan elaborado había quedado endeble al final del contra interrogatorio, dejando claro que no había prueba visual ni certeza de que ahí había estado el Chapo, a pesar de los videos y el alarde de Vasquez.

(…)

De la declaración de Lucero Sánchez, la Chapodiputada, lo siguiente:
Los secretarios que llevaban las comunicaciones y los sistemas de encriptación de la BlackBerrys eran Cóndor y Picudo. Cleto ayudaba en la producción de cocaína sintética y Nariz le ayudaba al Chapo haciendo mandados. Explicó el código que tenían para hablar por mensaje. Su sistema se llamaba tango-alfa y consistía en cambiar los dígitos del 1 al 9 para que sumaran 10, los únicos que quedaban igual, por obvias razones, eran el 5 y el 0. Entonces, explicó el Licenciado detalladamente, si intercambiaban el PIN de BlackBerry 2A4642D2 y los últimos tres caracteres estaban en tango-alfa, quedaban así: 2A4668D8.

Artículo publicado el 5 de diciembre de 2021 en la edición 984 del semanario Ríodoce.

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