abril 18, 2021 6:43 PM

Cine: ‘Akelarre’

pelicula akelarre

En un pueblo del País Vasco, en 1609, Ana (Amaia Aberasturi), María (Yune Nogueiras), Katalin (Garazi Urkola), Maider (Jone Laspiur), Olaia (Irati Saez de Urabain) y Oneka (Lorea Ibarra) son arrestadas y acusadas de brujería por supuestas invocaciones al demonio mediante el sabbat o akelarre. Antes de quemarlas en la hoguera, el juez Rostegui (Alex Brendemühl), su consejero (Daniel Fanego) y un sacerdote (Asier Oruesagasti), hacen que las chicas confiesen cómo realizan sus satánicos rituales, a la vez que ellas ganan tiempo en espera de la próxima luna llena, para que lleguen los pescadores de la aldea y las salven.

Akelarre (España/2020), dirigida por Pablo Agüero, podría parecer una cinta más de brujas, una más donde se aborda la persecución que padecieron algunas mujeres por parte de la iglesia católica en la inquisición, por sus supuestas prácticas de magia negra, brujería e invocación al maligno, y aunque esos hechos se perciban demasiado lejanos, la cinta es más que oportuna en un contexto en el que, en pleno siglo XXI, persiste la inequidad, la desigualdad, la falta de oportunidades y reconocimiento hacia ellas, y lejos de disminuir, en algunos espacios, la violencia en su contra y los feminicidios van en aumento –es cierto, también se escuchan y atienden sus reclamos y se intenta hacerles justicia, pero eso es a cuenta gotas.

La película escrita a cuatro manos por el propio Agüero y Katell Guillou, invita a ver la desesperación, angustia, sufrimiento, impotencia y frustración que han vivido las mujeres a lo largo de la historia, por todas esas injusticias, atrocidades, crueldades, brutalidades y barbaries que han experimentado en diferentes aspectos y situaciones.

Es muy interesante ver cómo en la trama no se insiste en mostrar a las seis mujeres en cuestión como inocentes, sino que, mucho más allá de eso, se resalta la inteligencia, astucia y creatividad que tuvieron para, varios pasos adelante que sus inquisidores, intentar salir vencedoras de las infundadas acusaciones que les hicieron y salvar su vida.

El filme disponible en Netflix tiene una de sus ventajas en las formas, en el cómo fue realizada, de ahí que haya destacado en los Premios Goya en el 2020 en rubros como la música, el vestuario, el maquillaje, los efectos especiales y la dirección artística, ya que la ambientación y decorados, en todos los sentidos, es muy acorde a la época que retrata.

Otro de los elementos a su favor, son las actuaciones, sobre todo de Amaia Aberasturi quien es la chica que sobresale de todas por la sabiduría de su personaje para preparar y ejecutar el plan para probar la inocencia del grupo de mujeres acusadas de brujería, lo cual alcanza su cumbre en el momento que se le toma su declaración. Igual sucede con Alex Brendemühl, ese juez que lo mismo se muestra formal y serio para hacer justicia que eufórico, instintivo y básico al dejarse llevar por las palabras de Ana.

Akelarre es una cinta que tiene un desarrollo inicial más inclinado a lo lento, pero que va poco a poco en aumento con sus momentos dramáticos, y se luce en sus rituales de invocación y las canciones que los ambientan. Sin embargo, más que un interesante final abierto, tiene una conclusión abrupta e inadecuada.

No se la pierda… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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