febrero 22, 2020 5:42 pm

Segundo hervor

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Un mensaje simple y ambiguo. Una solitaria manta, a la vieja usanza —porque ahora se prefieren las redes sociales. Dos palabras: Anímate Chuy. Eso es suficiente para acelerar el pulso débil de un sistema anquilosado, donde siempre esperamos reacciones como las marca el librito.

Hay un solo Chuy ahora en la política de Sinaloa, y ese es Vizcarra. El hombre derrotado hace una década, en las elecciones de 2010, parece comer ansias porque se acabe la era Quirino. A quien por cierto apoyó sin restricciones en 2015-2016. Y en retribución obtuvo posiciones importantes en el gabinete estatal y una influencia apenas un escalón debajo del hombre detrás del poder siempre: Agustín Coppel.

A ningún gobernante le conviene que se anticipe la sucesión. Una ventaja de la democracia es que marca tiempos precisos, porque el poder posee un afrodisíaco imposible de abandonar. Esos espectaculares políticos de la primera semana del año 2020 en Sinaloa, son suficientes para crear el efecto Alka-Seltzer: una efervescencia que ni el mismo gobernador puede detener y que se crea con apenas una simple pastillita.

No es que se adelante la sucesión, solo invierte el sentido del reloj. Ahora está en retroceso. Muy pronto sí veremos un desespero por la sucesión gubernamental. Es el proceso natural.

Desde el ámbito ciudadano no se ha logrado reducirle peso a la figura política, y que sea determinante el proyecto o la visión institucional a largo plazo. México ha pagado muy cara la cuota democrática: tenemos alternancia de autoridades, respeto a los tiempos, pero el ejercicio del poder va dando bandazos cada tres o seis años, como si se tratara de una pelota loca que nunca se sabe dónde va a botar.

El gobernador Quirino Ordaz reaccionó bíblicamente: Hay tiempos de sembrar y tiempos de cosechar, dijo. Aunque no se entiende bien entonces cuáles son estos tiempos. ¿Son para preparar la tierra o son de espera?

Un gobernador de un estado como Sinaloa no se pelea con el capital. Jesús Vizcarra es uno de los empresarios que más aportan al Producto Interno Bruto del estado. Sin tomar en cuenta la influencia política que aun ejerce.

El solitario espectacular del Anímate Chuy no es la genuina reacción de los seguidores de un político de carrera. Mucho menos un exabrupto de las huestes de Vizcarra, acelerados porque de una vez por todas se decida. Está autorizado por él mismo, en un ambiente controlado. El espectacular es como un acelerador de los ánimos, un ardid para medir el pulso en Sinaloa: Cómo andan los sentimientos, las pugnas, cómo reaccionan los personajes, qué se mueve en las entrañas del poder.

Margen de error

(Leña al fogón) En cocina, algunos alimentos quedan en su punto hasta el segundo hervor. No cocidos de forma prolongada una vez que hierven, sino interrumpir el contacto con el fuego, esperar y regresarlos hasta hervir de nuevo. En otros casos, se añaden nuevos ingredientes a la cocción y se espera ese segundo hervor. En el habla popular el segundo hervor es para quienes ya maduritos, necesitan de un poco más de fuego para alcanzar el punto exacto.

Jesús Vizcarra no alcanzó el punto de cocción exacto en su primer hervor. Aquella derrota de 2010, fue además el corte de tajo a un proyecto que Vizcarra venía construyendo desde las profundidades. Tejió amistades, invirtió cantidades millonarias para entrar en una clase política siempre recelosa (era un camino que ya conocía, también le costó mucho trabajo entrar en la clase empresarial, hasta comprar un terreno en los sitios donde ellos vivían le costó sudor y lágrimas).

Cuando resultó derrotado en la elección, Vizcarra se ausentó. Regresó a las oscuridades. Pero poco a poco, regresó a los reflectores. Con presencias sutiles, de precisión. Ahora quizás esté listo, para una nueva contienda.

Mirilla

(Elecciones) Los procesos electorales del último lustro en el mundo traen vueltos locos a los especialistas. Desde la sorpresa del triunfo de Donald Trump hasta la larga pausa en España para colocar un Presidente con suficientes votos en el Congreso (Estados Unidos con su sistema presidencialista y España una monarquía parlamentaria).

Ninguna parte del mundo es ajena a eso. Las últimas dos elecciones en Sinaloa han sido en cierto modo una sorpresa: Mario López era casi un desconocido, una carrera política rápida pero breve; y Quirino Ordaz algo parecido, aunque él sí llevaba tiempo en la administración pública, era ajeno a la política partidista. Uno y otro eran empresarios medianos. De repente resultan electos, uno a Senador —primero— y el otro a diputado federal —primero, también.

En otros tiempos de la política de este país, y de este mundo, ni Malova ni Quirino hubieran escalado tan rápido la difícil montaña política partidista y electoral.

Deatrasalante

(Un antes) En México, como en otros países del mundo, las publicaciones periódicas surgían según los tiempos políticos. Eran para apoyar a un gobernador o a un Presidente. Durante el siglo XIX y una parte del XX así funcionó buena parte de la prensa escrita. Las mismas imprentas, como fierros errantes, se movían en esa lógica.

Por distintos métodos, con otros medios, la historia ha cambiado muy poco. Como hace dos siglos las contiendas políticas son como los hilos de una marioneta que se mueven desde un sitio distinto del que es visible (PUNTO)

Columna publicada el 12 de enero de 2020 en la edición 885 del semanario Ríodoce.

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