julio 11, 2020 11:21 AM

El gobernador está molesto

alejandro encinas

El balance está ahí, con todo su dramatismo.

Alejandro Encinas Rodríguez, Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, presentó el informe sobre el estado que guarda la búsqueda y localización de personas por desaparición forzada.

Las cifras son contundentes pues dijo que de “9 mil 164 denuncias por desaparición al cierre de 2019, de éstas, 5 mil 184 personas no fueron localizadas (57 por ciento) y 3 mil 980 (43 por ciento) sí se ubicaron”. En Sinaloa fueron “encontradas 873 fosas clandestinas y en ellas mil 124 cuerpos” en los últimos 13 meses.

Sinaloa lidera en el número de fosas encontradas, y en la cantidad de cuerpos exhumados, lo que es un liderazgo que expresa no sólo que es el estado con el mayor número de restos humanos localizados sino donde se trabaja más en esa agobiante tarea que encabezan los familiares rastreadores.

Al gobernador le molestó la revelación de ese liderazgo espantoso y reaccionó mal contra Encinas Rodríguez, señalando que no hace bien su trabajo: Así lo dijo en tono ríspido: “Nadie sabe lo que están haciendo, se sabe muy poco y hay que informar”.

Cualquier gente que le pregunte si sabe que hay una comisión de búsqueda, “no sabe, no están enterados” Más aún: “Creo que primero tienen que sacar la cara, informar sobre lo que están haciendo, donde están, cuáles son los planes, los programas, las tareas preventivas, la coordinación con las áreas de prevención del propio gobierno, con la Fiscalía cómo están trabajando” (Noroeste, 8 de enero 2020)

Quizá, tenga algo de razón el gobernador, pero Encinas Rodríguez es un profesional y tiene una metodología que sigue a pie juntillas y sobre todo tiene un gran contacto con las organizaciones de familiares de las víctimas, como también con los responsables de las fiscalías estatales, que le suministran datos valiosos, hace unos meses vino sin mucho aspaviento a Mazatlán y acompañó in situ a las rastreadoras en la zona de la presa de Miravalles.

Pero, ese no es el problema, el problema es que se siguen levantando personas especialmente jóvenes de los que no se sabe su paradero o en el mejor de los casos, son encontrados meses después por sus propios familiares en fosas clandestinas, cuando debería ser una tarea permanente y eficaz de la burocrática fiscalía estatal.

Hace unos días leí un mensaje en Facebook de la científica Ana Luisa Toscano con motivo de los dos meses desgarradores que ha vivido su familia desde que desapareció su hijo Víctor Manuel Millán Toscano y me consta, que su caso tuvo atención especial, dado el estatus académico de esta sinaloense distinguida en temas medioambientales.

Sin embargo, sigue con las manos vacías, no ha podido localizar a su amado hijo y la investigación no alcanza para citar a nadie, lo que deja entrever que en la Fiscalía General del Estado y la Secretaría Estatal de Seguridad Pública y la Policía Municipal, no caminan con la celeridad que reclaman todos los casos de los desaparecidos.

Entonces, el gobernador no debiera molestarse con el mensajero, sino con el mensaje, que revela que hay un bajo rendimiento en las unidades del sistema de seguridad estatal y ese es el verdadero problema pues de seguir con la misma dinámica el próximo año volveremos a tener ese liderazgo con cifras mayores y más familias buscando a sus desaparecidos.

Ciertamente, el tema es viejo cómo lo señala el gobernador, no fue ahora cuándo empezamos a tener desapariciones forzadas, ese problema indigno de una sociedad democrática, sin embargo, no tendría por qué haber escalado a los niveles que tenemos y lo peor es la escala de incertidumbre que viven muchas familias cuando salen sus hijos a trabajar o convivir con otros jóvenes en una sociedad de alto riesgo.

Algo no está haciendo bien las instituciones de gobierno y el gobernador acompañado del Poder legislativo deberían llamar a cuentas al Poder Judicial, para sacudirse el estigma que podría llegar a ser el sello de este sexenio porque lo otro, el de la obra pública que no para, se olvida por rutinario, en cambio las desapariciones están día a día martillando la conciencia de la sociedad cuando familias tienen que abandonar sus quehaceres diario para salir, con pico y pala en mano, a buscar con la esperanza de localizar los restos de sus desaparecidos.

De eso, es lo que hablan los datos de Alejandro Encinas y es lo que molesta al gobernador.

Artículo publicado el 12 de enero de 2020 en la edición 885 del semanario Ríodoce.

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