abril 13, 2021 11:17 PM

Historia y ciencia ficción, las obras del ‘Cholo’ Ibarra

cesar ibarra

“César Ibarra es un cholo de la colonia El Barrio de Culiacán al que yo convertí en escritor”, me contó una tarde en El Guayabo, el laureado y reconocido literato Vicente Quirarte. Pero vamos a ver qué nos dice el mismo Ibarra:

“Yo nací en Culiacán el 25 de octubre de 1966, mi madre nació en San José de la puerta del municipio de Badiraguato, y mi padre era de Guanajuato; ellos formaron una familia de nueve hermanos”.

—¿Pero cómo fue que te iniciaste en la literatura?

—Cuando tenía 18 años estaba en la prepa y me interesé por la literatura científica, desarrollé un estudio sobre el origen de las especies actuales, de ahí nació mi interés por escribir. Fui a Difocur —actual Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC)—, y me inscribí en el taller de literatura que impartía el ahora famoso escritor Elmer Mendoza, en aquellos tiempos aún no era famoso, tenía un Datsun amarillo destartalado al que convirtió en personaje de algunas narrativas. Luego seguí el taller con otros famosos: Gonzalo Celorio e Ignacio Trejo, pero con el que aprendí más, e influyó mucho para que yo me convirtiera en escritor, es el más famoso: Vicente Quirarte. Por cierto, en un principio hasta me corrió de la clase, en su lista puso: este no debe estar aquí, pero cuando le presenté mis cuentos apreció mi trabajo y fue entonces que me apoyó con más esmero hasta convertirme en escritor. Antes de seguir, debo reconocer al maestro Antonio Coronado, fue él quien me sugirió acudiera al taller de Difocur. De aquel taller con el maestro Quirarte surgió un libro: Ocho voces en la sala de juegos, allí se publicó mi primer cuento.

—¿Qué es lo que te motivó más a escribir?

—A mí siempre me llamó la atención la literatura de la ciencia, la historia, la antropología. En una enciclopedia que compré descubrí a un grupo de científicos intelectuales que habían realizado un trabajo parecido al mío: El tiempo que regresa, es precisamente sobre el origen de las especies actuales, eso me motivó mucho, tanto que mi primer libro es de cuentos de ciencia ficción, se llama Territorio nocturno. En 1994 obtuve la distinción de una beca del FONCA, fue algo muy significativo porque en esos días el excelentísimo escritor don Fernando del Paso vino a presentar su afamada novela Las noticias del imperio; se enteró de mi beca que había logrado, y me invitó, junto con el maestro Elmer Mendoza a desayunar al hotel San Luis; llegó acompañado de su esposa. La charla estuvo intensa sobre mi primera novela La cruz del norte, les comenté de mis personajes y situaciones de esa aventura que toca hechos históricos de La Conquista de México y en particular, de Culiacán. El maestro del Paso también nos dio a conocer de sus peripecias y avatares que hubo de sortear para lograr su novela; muy aleccionadora su charla. Cuando ya nos retirábamos, de pronto me preguntó: ‘¿pero tú querías que te orientara respecto a tu Cruz del Norte?’ Me dijo: Ya tienes la historia, los personajes; tienes todo. Lo único que te falta es agarrar el toro por los cuernos; es lo que tienes que hacer. Afirmó y soltó una carcajada que estremeció a todo el hotel. Todos los comensales voltearon a vernos y salimos, todavía asombrados por la inexplicable euforia del maestro.

Cruz del norte es una novela sorprendente, es de esas que deberían ser de lectura obligada en centros educativos, en especial a nivel de bachillerato. Nos devela uno de los pasajes más importantes de nuestra historia: La conquista de Sinaloa, en especial de la fundación de la Villa de San Miguel de Culiacán, por las huestes del conquistador Nuño Beltrán de Guzmán. No es una novela fácil, el lector debe ponerle mucha atención, es un reto entenderla e interpretarla porque el autor ha utilizado un estilo narrativo que exige, pero también un entramado que entreteje varias historias: de los aconteceres en la gran Tenochtitlán, lugares del centro de la república y sus alrededores, pero también lo que ocurre acá, en el norte, donde el avance de la Conquista es empujada con toda la violencia de la caballería y las armas españolas por un lado, y por otro, el temible despojo de las creencias autóctonas para imponer la religión católica. Todo a sangre y fuego. En medio de tan terribles aconteceres surge otra historia, el amor entre la recia figura de Ayapín, un guerrero Tahue que no está dispuesto a aceptar las imposiciones de los invasores. Es un joven cacique que impone su recia personalidad; y decidido a defender a los de su raza con astucia, inteligencia y un valor a toda prueba. Flor de agua, su querida mujer, es uno de los motivos más importantes que atizan el volcán que se anida en su noble corazón. En este importante libro, César Ibarra enaltece la pasión entre Flor de agua y Ayapín, pareja culichi que provoca alteraciones sentimentales.

Es muy interesante todo lo que me ha contado este Cholo que Vicente Quirarte convirtió en escritor, falta exponer lo referente a su otra novela: La invención mortal de Nikola Tesla. Una deslumbrante historia que trata sobre el enigmático físico de origen croata que revolucionó al mundo con sus descubrimientos, pero también es interesante dar a saber de los comentarios del escritor sobre el desarrollo de la literatura, la educación y las artes. Por falta de espacio, todo ello queda para la siguiente entrega.

Se han cumplido un año siete meses, pero las autoridades no han podido descubrir a los que ordenaron la muerte de nuestro inolvidable amigo y compañero Javier Valdez Cárdenas, por eso seguiremos exigiendo ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!

* Escritor de la novela En el casi ombligo del mundo.

Artículo publicado el 16 de diciembre de 2018 en la edición 829 del semanario Ríodoce.

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