Javier, la bitácora de un mes

 

CULIACAN, SINALOA, 23MAYO2017.- Periodistas, amigos y familiares rindieron homenaje y se manifestaron en el centro de la ciudad para exigir a las autoridades justicia a una semana del asesinato del periodista Javier Valdez, director del semanario Rio Doce. FOTO: RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO
CULIACAN, SINALOA, 23MAYO2017.- Periodistas, amigos y familiares rindieron homenaje y se manifestaron en el centro de la ciudad para exigir a las autoridades justicia a una semana del asesinato del periodista Javier Valdez, director del semanario Rio Doce.
FOTO: RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO

 

Esta semana se cumple un mes del asesinato de Javier Valdez Cárdenas. En muchas ciudades del país se preparan actividades para el reclamo conjunto y en otros países se insiste, igualmente, en convertir a Javier en un referente de las sistemáticas violaciones al ejercicio libre de la expresión en México.

El activismo no pierde vigor hasta ahora, con todo y los tropezones naturales en el camino para generar un movimiento sin cabezas visibles, sin líderes, sin intereses, más allá de la fundamental justicia para un asesinato. Pero siempre buscando no quedarse en un solo caso, en un país donde se cuentan por miles. Javier Valdez no es todos los casos de violaciones y asesinatos, es al revés, todos los casos deberían ser el de Javier.

Durante las cuatro semanas anteriores se han venido articulando diferentes actividades, todas planeadas y llevadas a cabo por distintas organizaciones. Lo han hecho por separado, pero con entusiasmo. Casi todo suma, más aun cuando estuvimos acostumbrados durante toda esta etapa violenta en México a dejar solos a los médicos cuando uno de ellos era asesinado, a los madres con hijos desaparecidos, a los policías y militares muertos en el cumplimiento del deber. Explicamos estas movilizaciones esencialmente porque Javier Valdez fue uno de quienes no dejó solos a los otros.

El semanario Ríodoce está convocando para el 15 de junio, justo a un mes del asesinato, a una marcha donde todos deben sentirse incluidos. Todos, sin importar religión o partido político, preferencia ideológica o condición económica. Decidimos en Ríodoce ampliar completamente la convocatoria, y provocar a la clase política, económica, a quienes nos hemos sentido agraviados, a muchos que han sido señalados por no escuchar el clamor de justicia y a quienes se han encargado de gritarlo.

Creemos que es posible porque siempre pueden encontrarse puntos de coincidencia. Porque creemos en la discusión abierta, cara a cara, sin más arma que los argumentos, sin creernos dueños de la verdad.

Durante estas semanas muchos se hacen oír, con las herramientas que tienen a mano: con pinceles vuelven parlantes a las paredes, con retazos de tela engrandecen el reclamo de justicia, con palabras firman desplegados…y así, con unos y otros, el grito sigue haciendo eco.

 

Margen de error

(Dos vías) Sin embargo las protestas y  marchas, el activismo en general, corre por una vía y el ejercicio del poder por otra. Sin un punto de convergencia, sin una presión que los obligue a conformar una agenda conjunta, con plazos y metas, cualquier movilización no incomodará en lo más mínimo a ninguna autoridad. Los mantendrá alerta en el mejor de los casos, los obligará a estar informados de cada paso de los críticos, pero hasta ahí.

Y eso se mantiene porque en México no hemos sabido encontrar los puntos directos de presión a la autoridad. En muchos países la presión llega a un punto que provoca renuncias de altos funcionarios, incluyendo de presidentes y primeros ministros, jueces, magistrados y alcaldes. Pero acá, en México, mientras no toque a grupos de poder, nada pasa.

 

Mirilla

(Desaparecida) Y entre menos capacidad organizativa se demuestre, más dificultades para ser atendidos los ciudadanos violentados. Por eso, son ignorados los desplazados que por decenas siguen llegando a las presidencias municipales de San Ignacio o Concordia, en Sinaloa, por las presiones de grupos armados en lo altos. Han tenido que dejarlo todo, lo mucho o lo poco, empezar de nuevo, dejar lo más valioso para cualquiera. Pero a veces nos conmueve Siria, y no Mocorito o Sinaloa.

Están también los grupos de búsqueda de personas desaparecidas, que igualmente llevan años demandando atención y solo les ofrecen un apoyo diminuto de custodia. A la angustia de una muerte que cada día se ve más irremediable, se le suma la desesperación de no encontrar respuestas. Así solo es posible sobrevivir, y sin otro camino ponerse en riesgo para mantener la búsqueda. Preguntar incluso a los propios captores, buscando la piedad de los victimarios para al menos encontrar los cuerpos de las víctimas.

Demasiadas heridas abiertas, un dolor acumulado enorme es el que arrastra este país.

 

Deatrasalante

(Ayer y hoy) Un par de generaciones atrás la violencia venía desde el Estado. El poder monolítico en México se mantuvo a fuerza de sangre y desapareciendo a los revoltosos. La segunda parte del siglo XX, se cuenta desde el ejercicio absoluto y recio del poder por una clase política que se especializaría también en corromper.

De hecho, primero corromper y después obligar.

Luego, el Estado dominado por una clase política corrompida y más preocupada por aferrarse al poder que por ejercerlo, fue socavándose a sí misma. Abrió tantos boquetes y estaba tan corrompida que un nuevo poder fue apropiándose también del dominio de territorios enteros.

Así se empoderó a las organizaciones del crimen, debilitándose el Estado y nulificando a los ciudadanos (PUNTO)

 

 

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