abril 16, 2021 8:58 AM

Atenuando el hambre

COMEDOR COMUNITARIO. En la colonia Progreso.
COMEDOR COMUNITARIO. En la colonia Progreso.

Calles empedradas. Agua estancada con olor a pudrición. Zonas con montones de basura y perros hambrientos buscando entre ella qué comer. Es como viven las personas en la colonia Progreso, una de las más marginadas de la capital de estado.

 

La señora María Vázquez, Marilú, como se le conoce en su barrio, es coordinadora de uno de los 30 comedores comunitarios que se han inaugurado en zonas con pobreza extrema del Estado, los cuales forman parte del programa lanzado por el gobierno federal, Cruzada Contra el Hambre, uniendo esfuerzos con gobiernos estatales y municipales.

 

“Somos pobres, sí, pero también nosotros queremos lo mejor para nosotros y los nuestros”, comenta Marilú, y dice que antes de ese comedor podían no tener para comer, es por eso, por ella y los suyos, que sabe lo que quiere lograr con el comedor.

 

“Yo quiero lograr acabar con el hambre, por lo menos aquí en la comunidad, aquí hay mucha gente con hambre. Quiero salir adelante y antes que nada con los niños”, dice.

 

En Culiacán, tres de cada diez habitantes se encuentran en situación de pobreza extrema. Mientras que 29.8 por ciento de 858 mil 638 habitantes es pobre. A secas. Fue lo que arrojó a principios de año el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

 

Cuenta y coincide con la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) que al día y por turno —desayuno y comida— deben de servir mínimo 150 platos, aunque ella dice que si pueden servir más lo hacen, pues son poco platillos para una comunidad tan pobre como la suya.

 

—¿Va a desayunar? —pregunta Marilú a un señor en muletas.

 

—Tengo nada más seis pesos.

 

—No importa, pásele.

 

“Siempre esperamos atenderlos mejor, nadie se queda sin comer. Ahorita por ejemplo están haciendo salchicha con huevo y licuado de fresa. A nosotros también nos gusta lo bueno”, dice con una sonrisa Marilú.

MARILÚ. Saciar el hambre de su comunidad.
MARILÚ. Saciar el hambre de su comunidad.

 

En los lineamientos específicos del Programa de Comedores Comunitarios, la Sedesol determina que cada platillo debe tener una cuota de contribución de 10 pesos, cuota que Maria Vázquez tiene que bajar en muchas ocasiones.

 

“Diez pesos para personas como nosotros es mucho dinero y más si es una familia”, comenta.

 

Justifica que los comedores comunitarios y su labor están para ayudar y es por esto mismo que aunque siempre sirven los platos necesarios para cumplir la cuota, el dinero no la cumple.

 

“Estirando la mano es como hemos salido adelante. Yo les pido a los funcionarios, les digo que se mochen aunque sea con un kilo de carne, algo. Sin ayuda no podemos para el día siguiente, así es como este comedor va cumplir dos meses”, señala.

 

Mientras que Arturo Torres Santillán, director del Banco de Alimentos en Culiacán I.A.P. declara que es necesario pedirles a los beneficiarios una cuota mínima de recuperación, dice ser la única manera de crear conciencia en la gente por más necesidad que haya.

 

“Yo soy de la idea de que cobren en los comedores comunitarios una mínima cantidad, ¿por qué?, porque si no estamos creando generaciones de manos extendidas, que van al DIF municipal o estatal y les regala, van a Prospera y les regala, etcétera., así cuándo van a trabajar para generar recursos”, expresa.

 

Por otra parte, la Sedesol estipula que “en virtud de que los comedores no es la obtención de lucro, sino el ejercicio de un derecho humano y la promoción de acciones sociales”, quien trabaje en un comedor debe hacerlo de manera voluntaria, recibiendo como pago único el alimento que éste y su familia consuman.

 

“Nosotras no somos familia, somos compañeras, somos amigas y creo que estamos luchando por lo mismo, para acabar con el hambre de nuestra comunidad. Muchas veces hasta nosotras nos quedamos sin comer cuando se supone que ese es nuestro pago”, expresa.

 

Sin ayuda 

Según el documento Lineamiento Específico del Programa de Comedores Comunitarios, de la Cruzada contra el Hambre, publicado en la página oficial de la Sedesol en su apartado “Monto de los apoyos”, determina que los subsidios serán destinados de la siguiente manera:

 

—Por única vez, un  monto  por comedor  de  hasta  143 mil 625.42 pesos, o de hasta 139 mil 049.82 pesos para la instalación y equipamiento del  Comedor, si es Comedor rústico, o semi–industrial, respectivamente.

 

—Un monto mensual  de abasto por comedor de hasta 79 mil 569.60 pesos y  de 15 pesos por  ración  alimentaría  por  persona, recursos que se  destinarán, exclusivamente  para  la  adquisición  de  alimentos  no  perecederos  para  su procesamiento en los comedores.

Comedor Progreso 33

 

—Un monto por comedor de hasta cinco mil pesos para la instalación de un huerto demostrativo.

 

Tales recursos de las dos últimas especificaciones, conforme a las declaraciones de las coordinadoras de los comedores de la colonia Progreso y del ejido campo El Diez, no han llegado a sus manos.

 

“Si recibiéramos ese dinero no tendría que ir a pedir, pero de todas maneras nos sentimos bien, es una labor muy bonita, aunque es difícil salir adelante día a día. Pienso que es algo que desde hace cuánto el gobierno debió haber hecho” comenta la señora Marilú, de la colonia Progreso.

 

El jueves 26 de marzo, durante el Cabildo abierto realizado por el Ayuntamiento de Culiacán, con el folio 00746, María Elena Zepeda Anguiano —una de las tres cocineras en el comedor comunitario de la colonia Progreso— realizó la solicitud de un huerto que por ley se les debió otorgar, el cual explicó, “busca beneficiar a la comunidad y al comedor”.

 

Mientras que Socorro Chávez Medina y Guadalupe Valencia, esta última coordinadora del comedor del Diez, menciona que a ellas nunca se les habló de una contribución, pues tienen claro que la mayor contribución que recibirán es poder alimentarse de lo que ahí ellas preparan.

 

“Lo único que sabemos es que cada mes nos darán una despensa de parte del DIF, nunca nos hablaron de dinero, ni para nosotras, ni para salir adelante con el comedor”, concluye Socorro.

 

Complementando esfuerzos 

“Lo que hacen las autoridades, créemelo y aunque suene muy crudo, es insuficiente”, declara Arturo Torres Santillán, director del Banco de Alimentos de Culiacán I.A.P.

 

Dicha asociación tiene un total de 38 programas de despensa a comunidades, los cuales van desde la atención a adultos mayores, madres solteras o dirigidos a comunidades marginadas de la ciudad.

 

Torres Santillán comenta que mensualmente atienden a 19 mil 780 personas, lo que equivale aproximadamente a la entrega de 8 mil 200 despensas.

 

Es por ello que el banco no acepta ninguna contribución de parte del gobierno, todos sus recursos, además de lo que los beneficiarios aportan en algunos casos, sólo reciben apoyo de asociaciones de asistencia privada.

 

“El gobierno federal saca convocatorias para asociaciones como nosotros, pero máximo dan 250 mil pesos para crear proyectos cortos de vida. No queremos eso. Los proyectos que realizamos mínimo cuestan 500 mil pesos, para ayudar mínimo un año, es así como se puede nutrir a la gente”, declara.

TORRES SANTILLÁN. “Lo que hacen las autoridades es insuficiente”.
TORRES SANTILLÁN. “Lo que hacen las autoridades es insuficiente”.

 

Al hablar de los comedores comunitarios, Arturo Torres dice que son pocos los comedores comunitarios que se han acercado al Banco de Alimentos de Culiacán. Comenta que es una gran oportunidad de crear una sinergia, entre gobierno, comedores y banco de alimentos.

 

“Si tenemos las verduras nosotros les damos a un peso el kilo, gastan 120 pesos y están bien surtidos, durante la semana o más, eso se tendría que generar, el gobierno los debería de instruir en eso”.

 

Torres Santillán comenta que el banco de alimentos está ya en planeación para abrir un comedor comunitario ya que como asociación entienden que más que un privilegio es una necesidad.

 

Cada día hay más pobres, nosotros lo notamos aquí, pero para las autoridades mientras menos pobreza extrema exista, es reconocer que están haciendo su labor, pero aquí cada día hay mas demanda, cada día hay mas gente que viene a solicitar una despensa, eso no es que las cosas estén como dicen”, demanda.

 

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