martes, enero 18, 2022
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  • Dias de Impunidad

Un grito a tiempo: Gasoducto Noroeste

Expertos advierten que los sismos recientes en el norte del país son producto del fracking, utilizado en la extracción de gas shale.

Es un grito de advertencia a tiempo: La técnica para la extracción de gas shale, el gas “limpio y barato” que se pretende transportar a Sinaloa a través del Gasoducto Noroeste, tiene un impacto devastador: alto costo en vidas humanas, desabasto de agua, elevada inversión económica, baja productividad, sismos intensos, contaminación del medio ambiente y deterioro de carreteras y caminos.
A las protestas de los ambientalistas de Estados Unidos, que han impactado ya en  la producción del gas, se sumaron las de especialistas mexicanos, quienes señalan que los sismos ocurridos en Chihuahua y Coahuila los últimos meses son a causa del llamado fracking, la técnica de fracturación hidráulica utilizada en la exploración y explotación de pozos para la extracción de este gas.
Los daños colaterales por el fracking afecta desde hace ocho años a los estados vecinos de Texas y Arizona, y más recientemente a Chihuahua, Nuevo León y Coahuila, de donde las compañías petroleras extraen el gas a través de este procedimiento, considerado por los expertos como altamente contaminante, debido a que se inyecta a presión a las placas tectónicas “de 9 a 29 millones de litros de agua, mezclada con hasta 260 químicos, al menos 65 altamente cancerígenos, a una presión de 8 mil libras para un sólo polo de extracción de gas shale.
Según informes de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, el gas shale o de esquisto (también conocido como gas de pizarra o lutita) “se encuentra atrapado en sedimentos de roca a profundidades de mil a cinco mil metros por lo que se requiere perforar un pozo vertical y una vez alcanzada la profundidad deseada, se perfora horizontalmente entre 1 y 1.5 kilómetros”.

Sismos en la montaña
Es por eso, señala la Alianza, que en las zonas donde se ha realizado el fracking se generan terremotos con mayor intensidad, aun cuando no son regiones sísmicas.
El estudio Sismicidad de Nuevo León, realizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) coincide en la relación entre esta práctica —que ya se realiza en algunos de sus municipios— y los sismos ocurridos recientemente en la zona, al indicar que “la profundidad del foco de los movimientos telúricos coincide con la profundidad de los pozos perforados en la Cuenca de Burgos, al noroeste de Monterrey.
Las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) mostraron un aumento en la intensidad así como en la frecuencia de sismos en ese estado, pues este año ha reportado 31 movimientos telúricos de entre 3.1 y hasta 4.3 grados en la escala de Richter, atípicos porque se trata de zonas montañosas. En el caso de Chihuahua, en 2013 se registraron al menos 112 sismos, de entre 3.4 y 4.2 grados escala Richter, cuando en 2012 sólo se sucedieron dos.
Juan Manuel Rodríguez Martínez, doctor por el Instituto Petrolero de Moscú, quien dirigió el estudio, afirmó que “el fracking, junto con las denotaciones en la pedreras y colapsos de cavernas por falta de agua son los causantes del aumento de los sismos en la región”.
Por su parte, el investigador del Centro de Análisis e Investigación Fundar, Francisco Cravioto, dijo que a partir de las experiencias internacionales que se han detectado sobre la relación entre la técnica de fractura hidráulica y los sismos, “estamos monitoreando esos casos para prevenir los efectos del fracking en estados donde ya es un hecho que están en riesgo de la proliferación de esta práctica, como Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, San Luis Potosí, Puebla y Veracruz”.

Las miserias del negocio
Según una investigación especial compartida a Ríodoce por el ambientalista Kim Spencer, “los productos químicos están relacionados con fracturamiento hidráulico y cánceres de hueso, hígado, mama, problemas circulatorios, gastrointestinales, enfermedades respiratorias y en el desarrollo de los niños, así como trastornos cerebrales y del sistema nervioso. Tales productos químicos están presentes en los residuos frack y pueden encontrar su camino en el agua potable y el aire”, dijo.
Otros de los efectos que los expertos atribuyen al fracking es la contaminación de fuentes de agua, lo que afecta a los humanos y a la ganadería, enfermedades en la piel, migrañas, emisión de gases de efecto invernadero, la destrucción de paisajes, y, en algunos casos, hasta la muerte.
En el foro “Impacto ambiental y social del fracking” realizado en Chihuahua el martes pasado, Francisco Cravioto, advirtió que existen huellas de impacto ambiental en el suelo por el “fracking” en la cuenca del Río Bravo (que abarca parte de los estados de Coahuila, Durango, Chihuahua, Tamaulipas y Monterrey), las cuales deben monitorear y documentar.
Javier Valdés Villarreal, agricultor experto en estudios de fracking indicó que después del proceso, el agua que sale de los pozos construidos a poca distancia de la frontera en la cuenca de Burgos, Coahuila “se deja a la intemperie, combinada con químicos tóxicos, venenosos, cancerígenos, que traen problemas genéticos y de mutación, de acuerdo con estudios que se han realizado”.
Luca Ferrari Pedraglio, geólogo investigador del Centro de Biociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, comparó a las empresas extractoras como las que tienen área de planeación pero no de mantenimiento, ya que regularmente el agua contaminada se queda expuesta al aire libre y cerca de poblaciones.
En el foro, organizaciones civiles acordaron promover un frente común para demandar a sus legisladores federales que se informen sobre los daños devastadores que generará esta técnica, para incidir en la aprobación de las leyes secundarias de la reforma energética.
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Gasoducto Noroeste
A pesar de opiniones de expertos que señalan la inestabilidad de las compañías petroleras dedicadas a la extracción del gas que se quiere vender a Sinaloa, las autoridades estatales han asegurado que el proyecto seguirá su curso.
El Gasoducto Noroeste tendrá un costo de mil millones de dólares. Partirá de Tucson, Arizona (en la frontera con Sonora), atravesará Sinaloa de Topolobampo a Mazatlán, con un tendido de tubería de dos mil kilómetros. Otro tramo, de 530 kilómetros, partirá de Topolobampo para entroncar con El Encino, en Chihuahua, ambos en servicio a mediados de 2016.
En noviembre de 2012, la Comisión Federal de Electricidad adjudicó el contrato a la compañía estadunidense Transcanadá y su filial Transportadora de Gas Natural del Noroeste, para construir, poseer y operar el Gasoducto Noroeste, empresa a la cual el gobierno le estará pagando, por 25 años, el servicio de transporte de gas natural.
La información oficial señala los beneficios de la obra, como la creación de 1 mil 500 empleos por la instalación de más industrias que utilizan gas shale en sus procesos, pero nada más. Antes de licitar el proyecto, el 8 de junio de 2012, el gobierno de Sinaloa reservó por seis años toda la información relacionada con el Proyecto del gas natural “por cuestiones de seguridad”.
Labastida Gómez refirió que no quieren dar a conocer la ruta que seguirá el gasoducto para evitar especulaciones en la compra de terrenos. Hace cinco meses, inició formalmente la obra con la llegada de los primeros 3 mil 476 tubos para construir 43 kilómetros del primer tramo, en Topolobampo.
El sinaloense José Rosas Acuña, principal impulsor de energías renovables en el país, dijo que en ciudades como Nueva York han dejado de producir gas shale por los altos contaminantes, lo que podría significar que Sinaloa esté comprando un producto muy probablemente prohibido en Estados Unidos, a un precio inestable, es decir, que la inversión de millones de pesos estaría “colgada de alfileres”. (Ríodoce 559, 13 de octubre).
Brotan inconformidades

De nuestro lado ya se viven también las consecuencias. En Chihuaha, ejidatarios de Samalayuca, en Ciudad Juárez, se resisten a vender sus terrenos a la CFE para evitar que la empresa paraestatal construya un gasoducto y una nueva termoeléctrica.
La razón es que en 20 años de funcionamiento, cuatro termoeléctricas de la empresa General Motors instaladas en la zona, abatieron el bolsón de agua de la zona de Samalayuca en más de 50 metros de profundidad, secaron arroyos y los cuatro ojos de agua que eran el atractivo turístico de esa comunidad.
En Puebla y Tlaxcala, campesinos están en contra de la instalación del gasoducto Morelos-Tlaxcala. En el primer estado, una empresa española no quiere pagar las tierras de los campesinos por donde pasará la tubería y amenaza con que el gobierno se las expropiará. En Tlaxcala, un estudio realizado por la UNAM y el Centro Nacional de Prevención de Desastres revela que el proyecto es improcedente ya que se encuentra en la zona de riesgo del volcán Popocatepetl representando un peligro para nueve municipios de la zona.

Francisco Labastida. “Leyendas urbanas”.
Francisco Labastida. “Leyendas urbanas”.

Los daños son allá: Labastida Jr.
Para el coordinador de Proyectos Estratégicos del Gobierno de Sinaloa, Francisco Labastida Gómez de la Torre, los daños documentados en la salud humana, el desabasto de agua y la contaminación ambiental “no debe preocuparnos” porque eso no sucede en nuestro Estado.
Entrevistado por Ríodoce, minimizó el impacto negativo que los ambientalistas advierten sobre el fracking: “eso sucedió en Texas y hubo fuertes reacciones hace ocho años, cuando se empezaron a perforar pozos en ese estado, pero eso ya pasó”.
Al preguntarle sobre la advertencia de especialistas de que los sismos en los estados del norte se deben a esta técnica de explotación de gas, Labastida Gómez dijo divertido que “esas son ya leyendas urbanas” y que ahora van a decir que cualquier contingencia natural es por el fracking.
—¿Por qué considera que países como Francia y Bulgaria han prohibido esta técnica?
—Desconozco. Cada país tiene sus legislaciones y se respetan. Lo que puedo decir es que la práctica del fracking se da en países muy desarrollados como Alemania y Estados Unidos, y éste último es uno de los países que tiene el más alto estándar de cuidados al medio ambiente.
—Investigadores de la UNAM señalan que el gas natural tiene un elevado costo de extracción y baja productividad ¿por qué apostarle entonces al proyecto del gasoducto?
—Es falso. Con el gasoducto tendremos gas mucho más barato, y Estados Unidos es la potencia mundial en el tema.
Admitió que seguramente en las leyes secundarias que se elaboren en torno a la reforma energética, se incluyan los lineamientos para la explotación del gas shale en todo el territorio nacional.

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