Movilidad en Mazatlán, urgen una redefinición

Movilidad en Mazatlán, urgen una redefinición

Mazatlán enfrenta una saturación en la movilidad urbana que va ligada al desarrollo urbano sin que ninguna autoridad proyecte la construcción de nuevas vialidades en el corto plazo.

La más reciente fue la avenida Delfín, inaugurada por el gobernador Rubén Rocha y el exalcalde Édgar González. Se trata de un tramo de mil 900 metros que consta de seis carriles de concreto hidráulico, banquetas de tres metros de ancho, y una ciclovía a lo largo del trazado, para el cual fue necesario la construcción de dos puentes vehiculares para cruzar los canales.

La obra se conecta con La Marina y la zona hotelera a los sectores de Chulavista, las colonias Francisco Villa, Libertad, Infonavit Playas y Pueblo Nuevo.

Y desde entonces no se construye una nueva vialidad en Mazatlán.

 

La propuesta de la Facultad de Ingeniería de la UAS

El director de la Facultad de Ingeniería de la UAS, Édgar Burgos, informó que iniciaron un trabajo técnico de aforo vehicular que busca generar datos precisos sobre la movilidad y sustentar propuestas concretas como la ampliación de carriles y la reconfiguración del sistema vial.

“Nosotros lo hacemos con fines académicos, una vez terminado se podrá compartir al municipio o a las instancias correspondientes sobre el trabajo realizado”, dijo.

El director de la facultad explicó que el análisis parte de una premisa fundamental: no se puede tratar la ciudad como una unidad homogénea.

“Hay algunas tesis que se han estado haciendo referente a cuestiones viales de tránsito, pero aquí es muy importante dividir la ciudad entre el nuevo Mazatlán y el viejo Mazatlán; el nuevo Mazatlán vendría siendo la parte de la zona norte”.

En esa zona, dijo, se han construido vialidades que han permitido desahogar la presión vehicular, como la avenida El Delfín, que conecta sectores como Chulavista con el área de Galerías.

“Es una avenida muy buena, que vino a desfogar muchísima concentración poblacional que tenemos en esa zona norte, que es Real del Valle, Hacienda del Seminario, Real Pacífico, entonces toda esa parte es un desfogue muy importante para todos esos habitantes”, detalló.

Sin embargo, advirtió que persisten puntos críticos donde la infraestructura resulta insuficiente, y uno de los ejemplos es la zona donde se ubica la glorieta del Venado Rojo, en la intersección de avenidas como La Marina y Atlántico.

“Ahí era una parte muy conflictiva vialmente, recordemos que ampliaron un poquito el carril, lo hicieron para dar vueltas, y eso ayudó a mejorar el flujo vial, entonces, eso qué nos indica, que ocupamos ampliar las avenidas”, explicó.

Bajo las condiciones actuales del transporte público en Mazatlán, la ampliación de carriles es necesaria para incrementar la capacidad de flujo vehicular, consideró.

“Pero hablando del transporte actual, así como está la ciudad, sí se ocupan ampliar ciertas avenidas para aumentar la capacidad de flujo vial”, insistió.

Entre los puntos conflictivos del nuevo Mazatlán mencionó zonas escolares y vialidades de apenas dos carriles que generan cuellos de botella.

“Pongo el ejemplo donde está el Anglo Moderno, enfrente de Walmart, ahí son dos carriles, y es muy conflictivo porque en un carril se paran a recoger los niños y solamente dejan un carril para seguir transitando”, señaló.

A partir de estos diagnósticos, la facultad inició el proceso de aforo vehicular, una herramienta técnica para la planeación urbana.

Se trata de contar cuántos carros hay, dijo, por ejemplo, las glorietas, es una parte muy fundamental para aforar, y ahí nos dice, en ese punto, cuántos carros pasan.

Actualmente, el estudio se concentra en la zona norte, particularmente en glorietas estratégicas como la de Atlántico y Pérez Escobosa.

Édgar Burgos agregó que el análisis contempla variaciones horarias y estacionales, considerando que el flujo vehicular cambia entre periodos vacacionales y días de clases.

En paralelo, mencinó la necesidad de planear nuevas vialidades que acompañen el crecimiento.

“Si nosotros queremos ir, por ejemplo, Altabrisa, tenemos una sola avenida para ir, entonces, si se realiza la avenida, El Delfín, la continuación, (hasta Cerritos) se expanden los desarrollos”, consideró.

Advirtió que la expansión vial debe ir acompañada de criterios de sustentabilidad, y criticó prácticas como la colocación inadecuada de árboles en camellones o el uso de materiales impermeables.

“Los árboles no deben de ir a las orillas de los camellones sino al centro del camellón para que eso dé oportunidad a que en determinados números de años, esa avenida pueda tener un crecimiento, un carril más”, consideró.

Propuso también avanzar hacia el modelo de “ciudades esponja”, que promueve la absorción del agua de lluvia para reducir inundaciones.

Sobre el impacto de ampliar carriles, reconoció que puede incrementar el riesgo de inundaciones si no se compensa con superficies permeables.

“Cuando aumentamos carriles, quitamos capacidad de absorción y puede haber más inundaciones… pero hay que ver las áreas que puedan absorber agua para contrarrestar esas cosas”, expuso.

En contraste, el “viejo Mazatlán” enfrenta una problemática distinta: la saturación por transporte público.

Puso de ejemplo que más del 70 por ciento de todas las rutas de camiones urbanos de Mazatlán pasan por la avenida Ejército Mexicano, “es la más transitada”.

Ante ello, consideró inviables soluciones como el carril preferencial implementado en el pasado que nunca funcionó.

En su lugar, planteó un sistema de transporte masivo más eficiente, como un trolebús.

“Algún tipo de trolebús en el que esté yendo y viniendo de un punto A a un punto B cada 15 minutos”, explicó.

Este sistema permitiría reorganizar la movilidad en el centro de la ciudad y reducir la presión sobre las vialidades más congestionadas, consideró.

Artículo publicado el 17 de mayo de 2026 en la edición 1216 del semanario Ríodoce.

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