La hora de la desaparición

La hora de la desaparición

Cuando la profesora Justine (Julia Garner) llega al aula de sus 18 estudiantes, sólo Alex (Cary Christopher) está presente. Durante la noche, exactamente a las 2:17 de la madrugada, los otros 17 niños despertaron, dejaron la cama, salieron corriendo de sus casas y se perdieron en la oscuridad sin dejar rastro. Al pertenecer todos al mismo salón, los padres de familia piensan que Justine tiene algo que ver con las desapariciones, sobre todo el impulsivo de Archer (Josh Brolin), por lo que Marcus (Benedict Wong), el director de la escuela, le sugiere a la chica resguardarse, por su seguridad. Con el paso de los días, otros sucesos llevan a pensar que la situación está más allá de la maestra y que no será nada fácil detener a quien comete los siniestros actos en la ciudad.

Algunos aseguran que La hora de la desaparición (Weapons/EU/2025), dirigida y escrita por Zach Cregger (Bárbaro, 2022) es la mejor película de terror de los últimos años: no hay más alejado de la realidad que eso. En efecto, se trata de una sumamente interesante, muy bien realizada e imperdible, en la que hay toques de terror, incluso comedia, aunque se desarrollan más el drama y el suspenso. Es cierto que el filme mantiene atento, a pesar de su ritmo lento y duración excesiva, y que no falta quien, de repente, se asuste y grite, por algunas tramposas situaciones, pero lo que más prevalece es la intriga por saber de los desaparecidos.

La cinta que ha recaudado 70 millones de dólares a nivel mundial en su fin de semana de estreno, principalmente destaca por su estructura narrativa. Si bien, el director y guionista pudo evitar complicarse y contar la historia de manera lineal, ofrece diferentes capítulos y/o perspectivas, al mero estilo de Rashomon (1950) o al de Amores perros (2000), para exponer los sucesos, desde el punto de vista de algunos personajes clave (“Justine”, “Archer”, “Paul”, “James”, “Marcus” y “Alex”), de tal manera que, dependiendo desde donde vea, se puede disipar las dudas y concluir lo que pasó. En su intento de narrar de manera más dinámica, la trama cuenta con algunos flashbacks que contribuyen a completar el relato.

El largometraje también destaca por las actuaciones, en las que, prácticamente, todo el elenco tiene un extraordinario y verosímil desempeño: Garner de la maestra en cuestión, que se debate entre sus problemas emocionales, de alcoholismo y la urgencia de demostrar su inocencia; Brolin, como el padre enérgico y perspicaz, empeñado en encontrar a su hijo; Christopher, el niño solitario, tímido y obediente, a quien le toca más de cerca la “maldición” que asecha a la ciudad; y, sin dudas, Amy Madigan como la extraña, astuta, ambivalente y aterradora Gladys, quien es fundamental para dar con el origen de los siniestros sucesos.

La hora de la desaparición tiene a favor una impecable y excelente fotografía, que se luce principalmente en el momento en el que los niños se van, el cual está entrañablemente amenizado con Beware Of Darkness, de George Harrison. Igualmente, los efectos especiales están a la altura. No obstante, juega en su contra que la resolución se percibe un tanto superficial, o bien, no ofrece la información suficiente ni clara, para comprender el relato. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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