Si cerramos los ojos y viajamos en el tiempo al verano de 1986, la memoria colectiva mexicana se inunda de dos cosas: La icónica ola en las tribunas del Estadio Azteca y una joven con un sugestivo escote que paralizó a todo un país….
Mar Castro se convirtió de la noche a la mañana en la Chiquitibum, el rostro indiscutible del Mundial de Fútbol en México. Sin embargo, para hacer justicia a la historia, hay que rascar más allá de la pantalla comercial: Esa famosa onomatopeya no nació en el 86, sino que vio la luz en
1923 durante un largo viaje en tren (fue creada por el futbolista y fundador del Club América, Carlos Garcés, quien se inspiró en el rítmico traqueteo de las ruedas sobre las vías para componer la letra y su famoso ritmo).
En lo personal, la escuchaba en las gradas cada fin de semana que jugaba en las ligas pequeñas en Culiacán, pero en ningún otro estadio del beisbol profesional ni en amateur.
Sin embargo, grande fue mi sorpresa cuando en 1987, en un viaje al DF, la escuché en las gradas del Parque del Seguro Social: "¡Chiquitibum a la bim bom ba, a la bio, a la bao, a la bim
bom ba, Diablos, Diablos, ra-ra-ra!;.
Y esa es una porra que sigue vigente hoy día, por más que se haya modernizado el beisbol con su nuevo parque capitalino, el ‘Harp Helú’&. Los cánticos de motivación son parte integral del folclore en el beisbol.
A diferencia del futbol, donde los coros suelen ser largos y lineales, el beisbol es un deporte de
pausas y de tensión acumulada entre pitcheo y pitcheo. Es en esos silencios expectantes donde la tribuna saca su magia.
#MADRINA….Si ya eres "chavorruco", seguro la recuerdas dentro de ese pasaje histórico que nos dejó el Mundial de 1986 en México.
Mar Castro, "La Chiquitibum", irrumpió como un fenómeno social dentro del futbol, algo que la marca cervecera Carta Blanca supo capitalizar muy bien y posteriormente la llevó con su presencia constante a los estadios de la LMB como madrina/animadora.
Lejos de quedarse atrapada en el recuerdo del Mundial de Fútbol, durante las décadas de los 80 y 90, 'La Chiquitibum' se volvió una famosa modelo y cantante, sin dejar de recorrer parques de beisbol como los de Monterrey, Monclova y Torreón, donde los aficionados la recibieron con los brazos abiertos.
En esos años, Mar Castro no sólo asistía como una invitada especial de honor para engalanar el
palco, sino que fungió formalmente como madrina de varios equipos durante las emotivas ceremonias de inauguración de temporada.
Su silueta y su energía, por lo tanto, no fueron ajenas al polvo de las bases ni al calor de los
diamantes norteños.
A este lazo físico se suma el factor comercial inseparable de su mito: Carta Blanca, con su comercial que la lanzó a la fama a través de Televisa, vendía también su estampa clara: Sol,
júbilo, amigos y una cerveza bien fría. Esa es, sin quitarle una sola coma, la descripción exacta
de una tarde de domingo familiar en cualquier estadio del norte en la Liga Mexicana de Beisbol.
RA-RA-RA
Todavía en la actualidad, cada vez que un jugador de Águilas de Mexicali conecta un jonrón, su
narrador en Televisión, Eduardo Ortega, recurre a esa añeja y clásica porra capitalina: "Yadir(Drake), Yadir, ra-ra-ra".
Mientras que otras disciplinas diversificaron sus patrocinios, la historia de la pelota mexicana
ha estado históricamente ligada a esa misma marca, convirtiendo el vestuario de Mar Castro
en un reflejo del uniforme del aficionado de hueso colorado.
Hoy, a cuatro décadas de aquel verano del 86, me queda claro que el fenómeno de la Chiquitibumt; fue un jonrón con las bases llenas….
Ciertamente la pelota estalló en las pantallas del 86, pero caminó con elegancia por la zona de
foul y se metió a terreno de fair pasando por los estadios norteños para regresar a la capital
del país, donde sigue resonando con fuerza en el hogar de los Diablos Rojos del México.
Porque la verdadera pasión de la tribuna no entiende de límites de terreno…. Solo entiende de fiesta.
X: @purobeisbolfb



