Estudio de Profeco realizado al pan de caja; sólo uno cumplió con todos los parámetros

pan

En su entrega de abril, la Procuraduría Federal del Consumidor analizó 46 marcas de pan de caja y, en mayor o menor medida, casi todos presentaron inconsistencias

Si usted intenta dar un giro a su dieta y decide dejar el pan blanco de siempre y empezar a usar uno multigrano, elaborado con masa madre, de esos bonitos… y caros. ¡Cuidado! Podría estar cayendo en una trampa de marketing.

La Profeco publicó un estudio sobre 46 marcas de pan de distintas categorías, entre las que se encontraban: pan blanco; blanco con masa madre; multigrano con granos y semillas o frutos secos; multigrano con masa madre; integral o con fibra; integral con masa madre; de trigo y centeno con masa madre; de trigo y centeno, centeno, o centeno negro; con colorantes naturales; y sin gluten.

De todos los productos analizados, solo uno cumplió con todo lo requerido: pan Bimbo Sin Gluten, una versión cuyo precio promedio es de 170 pesos, unos 117 pesos más cara que el promedio de las versiones de pan regular.

El pan de caja, es un alimento considerado de primera necesidad y forma parte de la canasta básica nacional, es decir, que el acceso a este alimento a precios asequibles es crucial para la vida de las personas en cualquier zona del país.

Entonces, al igual que se cuida que los precios de este producto básico no se disparen, es correcto que se sometan al escrutinio para determinar la calidad real que, por los resultados del estudio, no resultó ser lo mismo que la calidad declarada.

Panes de caja: una familia disfuncional

No importa la marca, ni el tipo, ni el país de origen; casi todas las presentaciones tuvieron observaciones, que van desde las menos graves, como errores técnicos en la declaración de sus ingredientes, hasta la variación entre las cantidades declaradas de producto, contenido de azúcares o la omisión de sellos de advertencia vitales para la salud de los consumidores, como el de exceso de sodio.

El sodio oculto

Uno de los hallazgos más graves, por la prevalencia de enfermedades que se relacionan con su consumo, principalmente la hipertensión arterial, es la falta de sellos de advertencia sobre altos contenidos de sodio.

Cinco marcas presentaron la falta de sellos por exceso de sodio, tres de la panificadora Fiiller, una de Lecaroz y otra de Pan Bueno, marcas mexicanas que les han ido robando mercado a Bimbo y Oroweat.

Este sello es la carta de presentación entre un producto y un consumidor hipertenso, y puede ser clave en la prevención de complicaciones por consumir alimentos altos en sodio que, en apariencia, no lo son.

“La mayoría de los infartos de miocardio y de los accidentes cerebrovasculares que se producen en la actualidad pueden prevenirse mediante medicamentos asequibles, seguros y accesibles y otras intervenciones, como la reducción del sodio”, señaló Michael R. Bloomberg, Embajador Mundial de la OMS para las Enfermedades No Transmisibles y los Traumatismos.

La Encuesta Nacional de Salud Pública de 2020 (Ensanut) publicó un estudio en el que se determinó que el 49.4 por ciento de los adultos mexicanos resultó con hipertensión arterial, de los cuales el 70 por ciento desconocía padecerla, según los parámetros de la Asociación Americana del Corazón.

Azúcar, más de lo declarado

De las marcas analizadas, dos de cada tres declararon tener menos azúcares de los que en realidad tienen. En algunos casos la variación fue moderada, pero en otros, los azúcares totales fueron dos, tres, o hasta cuatro veces mayores a los declarados.

Grupo Bimbo fue una de las panificadoras que tuvo mayor participación, al ser sometida a 12 revisiones, de las cuales 11 presentaron este problema.

Los productos exhibidos fueron seis de su marca Bimbo: Cero Cero; Cero Cero Multigrano; Integral; Blanco; Artesano; y Natural.

Además, de cinco de sus marcas alternativas, estas fueron: Oroweat Multigrano con Masa Madre; Oroweat Hogaza Blanca con Masa Madre; y Oroweat 12 Granos y Semillas con Masa Madre. Así como Wonder Integral 100; y Wonder SuperPan Blanco.

Esta consistente inconsistencia hace que los productos a simple vista se perciban como más “saludables” de lo que son, algo que en el contexto de salud de nuestro país raya en lo criminal.

Los superalimentos ausentes

Un truco frecuente, no solo en panes de caja, sino en la industria de procesados en general, es el uso de los “superalimentos” para enganchar al cliente.

Tal es el caso de dos de las presentaciones de Oroweat, que promocionan el uso de miel en su receta, pero que en su versión multigrano tiene solo un 3 por ciento y peor aún, la versión de 12 granos y semillas tiene solo el 0.2 por ciento, mucho menos que el “toque de miel” que mencionan al frente de su empaque.

En otros casos, hay marcas que se promocionan como “pan de linaza”, pero la linaza es el décimo ingrediente en la lista; lo mismo con el “pan de salvado”. En todo caso, estos “errores” técnicos se corrigen cambiando el “de” por el “con”, y asunto arreglado.

Entonces, antes de tomar una decisión sobre qué pan consumirá en el futuro, es recomendable echarle un ojo al detalle de este estudio que Profeco puso a su disposición, así evitará caer en las ‘pequeñas trampas’ que utilizan las distintas marcas.

Artículo publicado el 28 de abril de 2024 en la edición 1109 del semanario Ríodoce.

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