Daniela Reyes pide a la comunidad comprar libros, realizar donaciones y respaldar a uno de los espacios libreros con mayor tradición en la ciudad
Después de 56 años dedicados a la venta y promoción de libros, Librerías México enfrenta una de las etapas más complicadas de su historia. Están en un momento donde resulta insostenible seguir con sus puertas abiertas.
Daniela Reyes, responsable del establecimiento, decidió hacer público un llamado a la comunidad para solicitar apoyo y evitar que la librería desaparezca.
“Así tal cual es, porque es un grito de ayuda. Ya no podemos cargar una situación fuerte. No es solo por esta situación que estamos viviendo; viene desde la pandemia. La librería no puede más y lo que necesita es dinero. Tenemos todos los muebles, tenemos años de trabajo, pero lo que necesitamos es para pagar”, expresó.
La responsable de la librería reconoció que hablar abiertamente de la crisis no ha sido fácil, pero ha llegado el momento de pedir el respaldo de los lectores y de quienes valoran la existencia de espacios dedicados al libro y la lectura.
Con 56 años de edad y una vida ligada al negocio familiar, Reyes aseguró que la situación actual le provoca una mezcla de preocupación y tristeza, especialmente porque se trata de un proyecto construido a lo largo de generaciones.
“En septiembre se cumplirían 57 años de esta librería. Ya no es una ilusión o un sueño. Uno se despierta y dice qué bueno que acabó bien el día, pero es una tristeza que no se valore. La venta en línea es fabulosa, pero yo quería que la librería mantuviera vida, que se visitara”, comentó Reyes.
Aunque muchas librerías atravesaron momentos críticos durante la contingencia sanitaria de 2020, dijo que Librerías México logró mantenerse activa.
Recordó que durante ese periodo muchas personas encontraron en la lectura una alternativa para sobrellevar el confinamiento.
“En 2020 la matriz del Centro fue cerrada, pero en esta sede, durante la pandemia se vendieron libros, la gente se enfadó de la televisión y comenzó a leer. Salimos adelante, pero ahora nos ha costado más”, relató.

Rescatar la librería
Lo que parecía una recuperación gradual terminó convirtiéndose en una nueva etapa de incertidumbre. Actualmente, la librería opera con una estructura mínima de cuatro personas y ha tenido que reducir gastos para continuar abierta.
Uno de los principales problemas, explicó que es la falta de liquidez para adquirir novedades editoriales y mantener actualizado el catálogo. A diferencia de otros comercios, las librerías dependen de una constante renovación de títulos para responder a los intereses de los lectores.
“Lo que necesitamos es dinero. Los libros los adquirimos directamente de las editoriales y respetamos el precio de venta al público”, afirmó.
La disminución en la capacidad de compra ha provocado que algunos estantes permanezcan vacíos y que la oferta editorial sea menor que en años anteriores.
“Vayan a comprar lo que tenemos. Me faltan novedades, porque a falta de liquidez ya redujimos mucho. Si falta libro, sobra mueble. Sí hay movimiento y también estamos recibiendo donaciones. Hasta para cerrar se necesita dinero”, dijo.
Detrás de la preocupación económica existe también una historia familiar. Reyes recordó que la librería tiene sus raíces en Navolato y que surgió gracias al esfuerzo de su padre, quien inició el negocio décadas atrás.
“Somos de Navolato. Mi papá la inició y se quedó aquí. Hemos tratado de mantenerla viva durante todos estos años”, recordó Reyes.
A lo largo del tiempo, Librerías México se ha convertido en un punto de referencia para estudiantes, docentes, investigadores y lectores en general. Su permanencia ha sido posible gracias a una combinación de trabajo constante, conocimiento del sector editorial y una relación cercana con sus clientes.
Reyes reconoció que los cambios en los hábitos de consumo, el crecimiento de las ventas digitales y las dificultades económicas han transformado profundamente el panorama para las librerías independientes.
Como parte del esfuerzo por visibilizar la situación, Librerías México difundió recientemente una campaña bajo el lema “Los libros son inteligencia orgánica”, una frase que busca destacar el papel de la lectura en la formación del pensamiento humano frente al avance de las nuevas tecnologías.
“Hoy solicité el diseño de inteligencia artificial, pero existe una inteligencia que ninguna máquina puede reemplazar: la inteligencia orgánica que nace cuando una persona abre un libro”, se lee en el mensaje.
“Los libros forman criterio. Los libros desarrollan imaginación. Los libros enseñan a pensar. Los libros ayudan a comprender a los demás y a comprendernos a nosotros mismos. Nos unen, no nos separan.”
Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.







