Javier Velázquez presenta un libro: La alteridad castigada: ensayos sobre Óscar Liera
El acercamiento común a la obra de Óscar Liera es a través de sus personajes emblemáticos, los conflictos sociales y la fuerza de sus montajes, pero para el investigador Javier Velázquez, existe otra manera de aproximarse a él: la lectura íntima y reflexiva de sus textos.
De ahí partió para escribir el libro de ensayos La alteridad castigada: ensayos de Óscar Liera, que inició hace más de dos décadas y que hoy se consolida en un estudio que explora tanto la dimensión literaria como humana del dramaturgo.
“Vale mucho la pena acercarse a los textos. A diferencia de la experiencia teatral, explicó, la lectura permite detenerse, releer y volver sobre aquellas frases que resultan perturbadoras o reveladoras”, dijo.
“Las puestas en escena tienen su propia naturaleza y dependen también de la interpretación de cada director, por eso, regresar al texto original modifica la percepción de la obra y abre una experiencia mucho más personal”.
La historia de este acercamiento dijo que comenzó de manera fortuita. Nunca conoció personalmente a Óscar Liera, cuando el dramaturgo falleció él apenas era un niño. Años después, siendo estudiante universitario, tuvo un encuentro decisivo con su teatro.
Acercarse a la obra de Liera
Corrían los últimos años de la década de los 90 cuando pasó frente a la Casa de la Cultura y descubrió que se presentaría la obra: El camino rojo a Sabaiba, una de sus obras emblemáticas. No tenía dinero para entrar, pero un hombre que debía retirarse del lugar decidió regalarle su boleto. Aquella casualidad terminó convirtiéndose en una experiencia transformadora.
“La obra me perturbó muchísimo. Desde entonces comenzó una relación intelectual y emocional con la dramaturgia de Liera. Más tarde, mientras participaba como jurado en concursos organizados por Cobaes, tuve la oportunidad de llevarme varios libros de entre unas cajas destinadas a los participantes”, señaló.
“Entre esos libros estaban las obras del dramaturgo sinaloense. La lectura terminó por consolidar un interés que con el tiempo se transformó en un proyecto académico”.
Antes de dedicarse plenamente a Liera, Velázquez trabajó sobre otros autores, entre ellos Gilberto Owen y escritores vinculados al grupo de los Contemporáneos, pero al ingresar al doctorado en historia tuvo claro que su investigación debía centrarse en el dramaturgo sinaloense.
Uno de los ejes centrales de esta investigación mencionó que es el concepto de la “alteridad castigada” una idea con la que el autor analiza la forma en que los personajes de Liera son excluidos o marginados por no ajustarse a las normas sociales.
Para desarrollar este planteamiento, Velázquez recurrió a las ideas del filósofo francés Michel Foucault, particularmente a sus reflexiones sobre el poder y la vigilancia social.
“El poder no viene solamente de las instituciones. Está distribuido en la sociedad y nosotros mismos ejercemos control sobre los otros. Desde esa perspectiva, los personajes de Liera aparecen como sujetos considerados anormales por una sociedad que castiga todo aquello que se sale de la norma”.
La homosexualidad, la diferencia, la marginalidad y el conflicto con la autoridad familiar o religiosa son temas que atraviesan buena parte de la dramaturgia de Liera y que el libro de Velázquez analiza desde una lectura crítica y contemporánea.
El niño perdido
Velázquez señaló que una de sus principales fuentes fue el libro Óscar Liera: El niño perdido, escrito por Rafael Torres Sánchez, quien tuvo acceso a dos diarios del dramaturgo escritos durante su juventud en la Ciudad de México.
En esos textos, Liera registra sus dudas, deseos y descubrimientos personales en una época marcada por la intolerancia y la homofobia.
“En los años 70 tener un hijo gay representaba una verdadera vergüenza para muchas familias”, comentó el investigador. En los diarios, explicó, puede verse a un joven que intenta comprender sus emociones y su propia sexualidad desde una honestidad profundamente humana”, mencionó.
También aparece un Óscar Liera marcado por una intensa espiritualidad. No desde el fanatismo religioso, aclaró Velázquez, sino desde una visión humanista centrada en la igualdad, la fraternidad y el respeto hacia los otros.
Artículo publicado el 10 de mayo de 2026 en la edición 1215 del semanario Ríodoce.






