Funcionarios del Gobierno de Sinaloa y pescadores organizados apelaron a la conciencia de directivos de cooperativas pesqueras que están fomentando el furtivismo y la depredación del camarón en tiempos de veda.
Los pescadores aseguraron que en los campos pesqueros todos los miembros saben quiénes son esos directivos, lo mismo que en el gobierno, pero poco se actúa en su contra.
José Guadalupe Guillén Rentería, jefe de inspectores de la Secretaría de Pesca de Gobierno del Estado reconoció que Ahome presenta un caso crítico de furtivismo, pero también es ejemplo de colaboración institucional y terrestre para inhibirlo.
Lo primero también sucede porque por la redacción de la ley pesquera poco se puede proceder legalmente en contra de los promotores del furtivismo, aunque se conozca que quien lo fomenta, ya sea avituallando a los ilegales o comprando el producto para ocultarlo en avisos de arribos legales y hasta facturarlo para su venta en mercados, son directivos de determinadas cooperativas establecidas.
Reconoció que en Ahome el furtivismo se presenta en el Jitzámuri, Bacorehuis y Topolobampo, tanto en el mar como por tierra, mientras que en el sur de Sinaloa se encontró que los volúmenes bajos de pesca son la causa, en tanto que en el centro, en Navolato, la causal son los grupos del crimen organizado que impiden la libre captura.
Aseguró que ha conocido por dichos de furtivos atrapados que hay presidentes de cooperativas que están comprando capturas ilegales fomentando la pesca ilegal, pero que no se ha judicializado por motivos diversos. “El furtivismo no es hambre ni es necesidad, es negocio, siempre hay alguien que compra. Lo hacen unos cuantos que afectan la rentabilidad de todos”, sostuvo.
Y explicó que el furtivismo y la pesca ilegal han prevalecido sobre los esfuerzos de su control porque es negocio, además, la obligación de sanción la tiene Conapesca. “Ellos pueden sancionar, detener alguien o vehículos, redes prohibidas. Nosotros en los Comités de veda denunciamos y apoyamos ante los inspectores de Conapesca para que ellos levanten las actas, realicen los recorridos con marinos y seguridad pública. Muchas veces, el problema es la puesta a disposición, muchas de las veces los jueces… la burocracia… si se viola el debido proceso, hay problemas. La gente no quiere intervenir, en las inspecciones hay un poco de temor con ese asunto. Aunque hay encuentros con jueces y magistrados, en la práctica se batalla un poco”, dijo.
Por ello, insistió, apelar a la conciencia social es prioritario.
Pese a las ambigüedades, la colaboración entre Conapesca, pesca estatal y los pescadores organizados para cuidar a los reproductores durante el desove y el posterior desarrollo de las larvas, a juveniles se mantiene porque se entiende que, cuidando la especie, los volúmenes y las tallas, van a mejorar el mercado, estableció el funcionario.
Guillen Rentería informó que, en ese esfuerzo de vigilancia, el Estado está gastando 15 millones de pesos distribuidos entre 52 organizados, 35 ribereñas, 15 continentales y dos de altamar, habiéndose autorizado tres plataformas de vigilancia en las bocabarras de La tonina, Perihuete y Topolobampo.
Ahome, por su importancia en la pesquería acumula 3.5 millones de pesos de ese gasto.
En la asamblea de constitución del Comité de Vedas, Alfonso Chaparro Bojórquez, presidente de la Federación de Cooperativas Pesquera “Siglo XXI”, dijo que la obligación del sector social es de cuidar los reproductores para que la pesca de camarón sea rentable”.
Sin embargo, denunció que hay preocupación por un fenómeno reciente: se detectó que algunos compradores de camarón concesionados en la temporada ahora se dedican a la misma actividad en temporada de veda. “Hacerlo amparados en una concesión de explotación, es ilegal”.
Chaparro aseguró que la vigilancia de pescadores ha generado represalias como la vandalización de los equipos.
Jesús Manuel Gaxiola Vázquez, presidente de la Federación Indígena Yoreme-Yori de Bacorehuis, se sumó a Chaparro y aseguró que en los campos pesqueros todos los habitantes saben quién se dedica al furtivismo por hambre y por negocio, y pidió mayor conciencia social porque “un día, el producto se va a acabar y nos vamos a quedar llorando”.
También pidió una mayor dureza en la vigilancia terrestre para acabar de un golpe con el furtivismo… “o cuando menos disminuirlo”.
“Los recursos del mar y la pesca ribereña tradicional han menguado, se están acabando por la pesca furtiva, y por ello se debe de combatirla para evitar el saqueo de los recursos. Debemos acatar la ley, apegarnos a derecho para preservar las especies y no depredarla”, opinó.
Carlos Sotelo Monge, presidente de la Federación de cooperativas Pesqueras de Altamar de Topolobampo, recordó que temporadas atrás, a los furtivos se les varaba la panga, hoy es más difícil porque se lanzan desde los frentes de playa, en bocas o en esteros.
Artículo publicado el 12 de abril de 2026 en la edición 1211 del semanario Ríodoce.






