Desde hace 25 o 30 años se estuvo diciendo que el tema iba a tronar. La jubilación dinámica se convirtió en un monstruo que de pronto se volvió contra su creador, como Frankenstein. Ni siquiera fue un logro sindical arrancado con luchas desgarradoras. Nació bajo la rectoría del Ingeniero Eduardo Franco (sus amigos rosalinos decían de broma que, como solo tenía un apellido, en realidad se llamaba Ingeniero y se apellidaba Eduardo Franco), un académico formado en las luchas democráticas.
Después de un periodo muy convulsionado, la Universidad Autónoma de Sinaloa inició un proceso de democratización y de institucionalización que llevó aparejada la justicia laboral. Lo que ahora es el SUNTUAS, con sus secciones académica y administrativa, nació en 1973. Y aunque en el devenir de la vida universitaria se registraron confrontaciones bajo distintas rectorías, los líderes sindicales y los distintos rectorados venían de un tronco común: la izquierda.
Por eso nadie que dirigió la universidad a partir de que se empieza a ver la jubilación dinámica (significa que un trabajador se retira con el salario que tiene al jubilarse con todas sus prestaciones, incluidas las que se vayan logrando en el curso de los años, incluidos los aumentos salariales, primas vacacionales…) como un problema explosivo a futuro, quiso agarrar al toro por los cuernos. Era como ir contra su propia historia.
Jorge Medina Viedas, quien sucedió a Franco, venía del Partido Comunista Mexicano, David Moreno Lizárraga de la Corriente Socialista, fundada a partir de la desintegración de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Cuando Rubén Rocha Moya llegó a la rectoría en 1993, ya había sido secretario general del SUNTUAS del 80 al 83 y diputado local por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Si bajo su rectorado se avizoró el problema, mejor dejó el dosier debajo del escritorio.
Jorge Luis Guevara Reynaga, quien también venía de la izquierda (esta vez del llamado Movimiento Buelna, ligado al Partido Mexicano de los Trabajadores, PMT) le siguió a Rocha en 2001 y el problema ya era discutido con más preocupación en los círculos rosalinos. Mandó hacer un estudio, pero nunca se atrevió a enfrentar a los sindicatos, que por su lado seguían incrementando sus prestaciones básicas, salarios, aguinaldos, vacaciones…
Hasta que llegó Héctor Melesio Cuen a la rectoría, en 2008, sus antecesores se hicieron patos (por no llamarlos más feo, como decía mi abuela). Para entonces, la cantidad de jubilados que ya estaban bajo el régimen de jubilación dinámica era igual a la de los trabajadores de tiempo completo: 1600. Para abril de 2008 —penúltimo año de su gestión— Cuen logró la firma del fideicomiso que permitiría sostener el régimen de jubilación, con la participación de los trabajadores y de la UAS en la misma proporción. En esencia, se acordó descontar a trabajadores activos y jubilados el 3 por ciento de su salario el primer año y el 1 por ciento los siete años siguientes, hasta alcanzar el 10 por ciento. Con ello, dijo, se evitaría el déficit presupuestario de la UAS en el corto plazo.
Pero sería el propio Cuen quien provocaría ese déficit. Durante los cuatro años que estuvo en la rectoría se dedicó a sentar las bases para capturar a la universidad y convertirla en un coto de poder que trascendería los propios límites rosalinos. Logró una reforma universitaria que le permitió apoderarse de los procesos electivos, de tal forma que fue él y nadie más quien decidió que lo sucedieran Corrales, luego Guerra y después Madueña.
Los trabajadores de base que no estuvieron de acuerdo con el descuento para el fideicomiso se ampararon y al final, después de siete años, bajo la rectoría de Juan Eulogio Guerra, ganaron el pleito en la Suprema Corte y el fideicomiso tuvo que ser abolido. Había 2 mil 600 millones ahorrados y una mitad del dinero regresó a los trabajadores y la otra fue a la caja de la UAS.
Bola y cadena
LOS TRABAJADORES UNIVERSITARIOS tienen jubilación dinámica pero aparte se pensionan por el IMSS, es decir, gozan de una doble jubilación y eso es lo que ni los gobiernos estatales ni los federales, de los colores que sean, han querido apoyar. En el fideicomiso ya desaparecido se contemplaba que tanto el federal como el estatal hicieran también aportaciones, pero esto nunca ocurrió. Y los gobiernos de Morena tampoco han querido cargar con el muerto a través de los presupuestos otorgados cada año a la institución. Por eso cuando la UAS plantea que les incrementen los presupuestos el primer tema que le sacan es el de la jubilación dinámica. Si van a seguir pagando a los jubilados como si estuvieran trabajando, parte del dinero tendrá que salir de ellos mismos vía descuentos.
Sentido contrario
DIJE ARRIBA QUE, A PESAR DE crear el fideicomiso para evitar el desfondo presupuestal de la UAS, fue el mismo Melesio Cuen quien propició que este ocurriera a través de un sistema de corrupción que creó desde que fue rector y que siguieron al pie de la letra los que le han sucedido. Lo que se ventiló durante los juicios contra los funcionarios en el pleito UAS-Gobierno es apenas la punta del iceberg. Si a esto se agrega cómo inflaron la nómina para fortalecer al Partido Sinaloense, el tema adquiere una dimensión imperdonable. De 2014 a 2024, dice un trabajo del diario Noroeste, la nómina creció en un 82 por ciento. El PAS nació en agosto de 2012 y se ha documentado que casi toda la militancia activa de ese partido estaba constituida por trabajadores de la UAS.
Humo negro
POR ELLO ES JUSTO EL PLANTEAMIENTO de muchos jubilados de que sin auditorías verdaderas no apoyarán la reingeniería planteada. Una reforma administrativa del calado que está proponiendo el rector Jesús Madueña debe estar acompañada de una transparencia total y auditable de los recursos que se manejan. Mínimo.
Artículo publicado el 5 de octubre de 2025 en la edición 1184 del semanario Ríodoce.






