Fue hasta el 8 de abril de 1975, cuando se terminó la barrera racial para los dirigentes de MLB….
Y el primero en romperla también fue un pelotero de apellido Robinson, pero no Jackie sino Frank, ambos en el Salón de la Fama de Cooperstown.
Para sorpresa del mundo del beisbol, Frank Robinson abrió de segundo bate y en su primer turno como manager y designado de los Indios de Cleveland, conectó un jonrón en el primer inning para llevar al triunfo a la Tribu 5-3 sobre los Yankees ante 56 mil 715 fanáticos, quienes ovacionaron al nuevo dirigente.
Los Indios terminaron con un récord decente de 79-80 y mantuvieron a Robinson como manager en 1976 y para inicios de 1977, cuando lo despidieron.
Eso provocó que Juan Manuel Ley lo contratara para dirigir a los Tomateros de Culiacán en la temporada 1977-78 de la Liga Mexicana del Pacífico, pero no le fue bien y su reemplazo Raúl Cano llevó al campeonato a los guindas.
Robinson ya tenía dos despidos como manager en menos de seis meses. Sin embargo, el norteamericano no se dio por vencido y regresó a MLB para dirigir a los Gigantes de San Francisco y de paso convertirse también en el primer manager negro de la Liga Nacional.
Los dirigió cuatro años y para 1989 obtuvo el premio como Manager del Año de la Liga Americana al frente de los Orioles de Baltimore.
Frank Robinson fue inmortalizado en Cooperstown en 1982, y falleció el 7 de febrero de 2019 en Los Angeles a los 83 años de edad.






