Lilo y Stitch

Lilo y Stitch

La pequeña Lilo (Maia Kealoha) no tiene padres, vive con su hermana (Sydney Agudong), con quien no se lleva muy bien (cree que no la entiende) y padece las burlas de sus compañeros de escuela, por eso cuando pasa ante ella una estrella fugaz, pide lo que más desea: tener un mejor amigo. Al día siguiente, en la perrera de la ciudad, queda fascinada con una extraña criatura que no se separa de ella. La conexión es instantánea y Lilo se regresa a casa con el animal, a quien nombra Stitch (voz de Chris Sanders/Gerardo Becker Ania). Desde el inicio la niña nota que el comportamiento de su mascota no es el característico de un perro, pero eso no impide que disfrute de su presencia, salvo porque Jumba (Zach Galifianakis) y Pleakley (Billy Magnussen) no los dejan de molestar: andan tras el travieso animalito, que es el Experimento 626, procedente de otro planeta.

En el 2002, Disney lanzó Lilo y Stitch, una de las animaciones de mayor éxito para la compañía, a inicios del milenio. Se realizó con un presupuesto de 80 millones de dólares y recaudó 273 a nivel mundial. La razón de eso no sólo fue el relato conmovedor de una niña huérfana que parecía no encajar en ningún sitio ni con nadie, sino lo encantadora, carismática, bondadosa y tierna que es Lilo, lo cual embona perfecto con lo intrépido, inquieto y travieso de Stitch. Pronto vendrían más producciones: La película de Stitch (2003), Lilo y Stitch 2 (2005) y Leroy y Stitch. La Película (2006).

Ahora, con la fijación de las productoras de hacer sus filmes animados en “acción real” (live action), la franquicia no podía quedarse fuera y entrega Lilo y Stitch (EU/2025), dirigida por Dean Fleischer-Camp, que básicamente es la misma que la de 2002. Si bien los largometrajes que aplican este recurso para, en parte, llevar la historia a la “realidad” (agrandar las pilas de dinero en la recaudación, más que nada), no suelen satisfacer a la mayoría de los espectadores y se quedan en un intento fallido, no es precisamente el caso de la del título.

Escrita por Chris Kekaniokalani Bright y Mike Van Waes, basados en los personajes de Dean DeBlois y Chris Sanders, curiosamente, el que la cinta se apegue a la de hace 23 años, lejos de ser un elemento poco atractivo que funcione en contra (más para los ya familiarizados), pareciera que es su fuerte (¿la nostalgia hizo efecto?): con un presupuesto de 100 millones de dólares, hasta el 17 de junio Lilo y Stitch había recuperado 864 millones de los billetes verdes, y es que, aun con sus “detallitos”, es muy entretenida.

Es cierto que en el filme actualmente en cartelera (excelente opción sobre todo para los ajenos a la trama), algunos personajes perdieron su gracia (por más que lo intentan, Galifianakis y Magnussen no son divertidos), pero tienen a su favor, ocurrentes escenas de aventura y que repite la fórmula con los protagonistas: Maia Kealoha es fascinante, logra llegar al corazón de los espectadores con sus experiencias de rechazo e incomprensión de su comportamiento, lo que a veces transmite, incluso, sólo sus expresiones faciales. Stitch hace lo suyo y convence lo mismo de travieso, como de tierno, al momento de reivindicarse. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.