La voz al otro lado del teléfono suplicando ayuda es igual a la de su nieto Daniel (Fred Hechinger), y Thelma (June Squibb) no duda ni un segundo en depositar los 10 mil dólares que él necesita para, supuestamente, salir del problema en el que se metió. Cuando la preocupada abuela de 93 años advierte que la extorsionaron, se empeña en recuperar su dinero, así no cuente con el apoyo de Daniel, su hija Gail (Parker Posey) y su yerno Alan (Clark Gregg).
Por fortuna, sin pensar demasiado en las implicaciones, su amigo Ben (Richard Roundtree) acepta acompañarla hasta la dirección de una oficina postal, en la que hay un apartado administrado por Harvey (Malcolm McDowell) y Michael (Aidan Fiske). Lo que en un inicio parecía el derecho a reclamar una pertenencia, se convierte en una experiencia que repercute positivamente en todos los involucrados.
La película integrada en el catálogo de Max, Thelma: Una abuela en acción (Thelma/EU/2024), no puede ser más emblemática, al menos en tres aspectos. El primero se refiere a que es la ópera prima del director Josh Margolin, en el que tuvo a bien abordar, en algo que pudiera denominarse comedia de acción, una temática atractiva: situaciones propias de la tercera edad, como el encontrarse cada vez más solo, y que los pocos alrededor insistan en la compañía obligatoria, por considerar incapacidad y riesgo para realizar algunas actividades; la terquedad de los adultos mayores en actuar sin pensar en el peligro, y la frustración al no lograrlo.
Otro de los aspectos a considerar es que la cinta representa el primer protagónico de June Squibb. La trayectoria laboral en teatro, cine y televisión de la actriz es extensa e implica décadas, mayormente en papeles secundarios, aunque eso no significa que de relleno y sin relevancia. Basta con recordar su impecable interpretación como la esposa quejumbrosa, cansada de la condición de su marido, en Nebraska (2013). En Thelma, aumenta su potencial y consigue empatizar con una buena cantidad de espectadores, como la abuela aguerrida, terca, perseverante, justiciera, independiente, que busca reclamar lo suyo a como dé lugar.
Desafortunadamente, el filme escrito por el propio Margolin también significa la última participación del legendario Richard Roundtree, quien murió poco antes del estreno. Quizás el actor sea fácilmente recordado y jamás olvidado como el detective John Shaft, uno de los héroes de acción más notables, aunque como el fiel amigo de Thelma, quien la acompaña en una riesgosa tarea, la anima a seguir en la lucha y le enseña una que otra lección, también podría quedarse en el corazón de otros tantos.
A veces pareciera que el ritmo va lento, algunas escenas que intentan provocar la risa caen en lo absurdo e inverosímil, pero, sin llegar en la cursilería, Thelma se trata de una película conmovedora, educativa, por momentos divertida y entretenida en su intento de llevar a la acción a una señora de casi 100 años. Al final la película funciona por su temática relacionada con la tercera edad, lo significativa, importante y entrañable que puede ser una abuela para su nieto, y porque a pesar de su edad no pierde el entusiasmo de seguir. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.






