Contraataque

Contraataque

Justo cuando la unidad de élite del ejército mexicano Los Murciélagos, integrada por el capitán Armando (Luis Alberti) y sus soldados Pollo (Luis Curiel), Dámaso (Leonardo Alonso), Combo (David Calderón León) y Toro (Guillermo Nava) se dirigen a un festejo en su día de descanso, se enfrenta a balazos en la carretera con un poderoso grupo delictivo, al que vence sin muchos inconvenientes. Sin embargo, cuando la tropa del gobierno se entera de que vienen más enemigos a su encuentro, liderados por Josefo (Noé Hernández) con la ayuda de La Cobra (Ishbel Bautista), se fija el objetivo de llegar a la frontera con Estados Unidos y ponerse a salvo, aunque no es una misión sencilla, sobre todo cuando se les une Lucía (Mayra Batalla) y Carla (Frida Jiser), a quienes deben cuidar para mantenerlas con vida.

Si se toma en cuenta que Contraataque (México/2025) la realiza Chava Cartas, el mismo director de Amor extremo (2006), Treintona, soltera y fantástica (2016), Mirreyes vs Godínez (2018), Mirreyes contra Godinez 2: El retiro (2022), entre otras cintas de dudosa calidad, se podría saber qué esperar del largometraje disponible en Netflix y asegurar que, si se ignora, no pasa nada, pero, por extraño que parezca, la cosas no son tan así.

Resulta que el encargado de series como Los héroes del norte (2010), Gossip Girl: Acapulco (2013), El Dandy (2015), Rosario Tijeras (2016) y El gallo de oro (2023), atinó en armar una trama que, en apariencia, en un inicio, se ve y suena a lo mismo: corrupción, combate a la delincuencia organizada, infiltración del crimen en el propio gobierno, autoridades coludidas con las bandas de asesinos, etcétera, pero conforme avanza la historia, es notorio que la intención del filme es enaltecer, glorificar y destacar al “honorable” ejército mexicano (nada nuevo: al mero estilo gringo. Por ejemplo: Rescatando al soldado Ryan, 1998; Tropa de héroes, 2018), y eso es oportuno y la convierte en una opción que vale la pena.

El también fotógrafo de algunas películas de Fernando Sariñana (Ciudades oscuras, 2002; Amar te duele, 2002; Niñas mal, 2007; Enemigos íntimos, 2008) entrega una producción que se distancia un poco de su historial filmográfico. Si bien posee una trama básica, complaciente con el espectador que espera un final feliz y no esforzase tanto para comprenderla, sin dudas, se trata de una cinta con un mayor empeño en el presupuesto, la fotografía y las actuaciones.

La película con guion de José Rubén Escalante Méndez tiene deficiencias al no profundizar en la trama ni en los personajes; los enfrentamientos funcionan, pero no impresionan por más bala que se derroche a borbotones; algunas situaciones son exageradamente absurdas; los personajes son demasiado estereotipados; los efectos especiales son un tanto descuidados; los intérpretes pudieron haber dado más, y; otros tantos bemoles.

No obstante, cumple con entretener, la que es su mayor encomienda, y acierta en su intención de que los ciudadanos, si es que se puede, más allá de verlos como héroes, les devuelvan la confianza a los soldados y se sientan respaldados por ellos, siempre y cuando estos trabajen honesta e incorruptiblemente por su patria. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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