El colágeno, ahora muy de moda y asociado con múltiples propiedades, siempre estuvo en las carnes y los huesos de nuestras comidas. Lo veíamos pero no lo entendíamos.
¿Ha tenido sopa de aleta en su refrigerador? ¿Caldo de chambarete, cola de res, o de pollo sin deshuesar? Esta proteína es eso que coagula un caldo como los que le mencioné; que los hace parecer una gelatina en estado frío.
La industria de la mercadotecnia se encargó de elevar al colágeno —en proporciones exageradas— a un grado de superalimento. En el plano de lo científicamente probado, el consumirlo trae beneficios, pero de mínimos a moderados. En la piel, puede ayudar a mejorar la elasticidad y la hidratación levemente; en las articulaciones, sus beneficios son más claros y notorios, reduciendo el dolor articular en casos de osteoartritis y lesiones deportivas.
Es importante entender que no se trata de un nutriente esencial y que su suplementación solo sería necesaria dentro de ciertos parámetros de salud. Consumir colágeno no hará que nuestro colágeno corporal mejore, lo que sí lo hará será comer proteína completa y alimentarnos bien, para que la síntesis de nuestro propio colágeno sea adecuada.
En esta ocasión les traigo unas manitas de cerdo tipo carnitas que contienen una buena cantidad de colágeno natural, grasa y un poco de carnita, ideales para botanear.
INGREDIENTES
1 kilo de manitas de cerdo, cortadas en trozos
250 gramos de manteca de cerdo
2 naranjas, solo el jugo y 4 o 5 rodajas
2 dientes de ajo
Hojas de laurel
Sal de mar
1 litro y medio de agua
PROCEDIMIENTO
Enjuague muy bien las manitas con agua fría un par de veces.

En una cacerola a fuego alto agregue medio litro de agua y disuelva la manteca; una vez disuelta, agregue sal y caliente hasta que rompa hervor.
Baje la llama a fuego medio y agregue las manitas de cerdo. Ponga la tapa y cocine por una hora.

Pasado el tiempo, agregue las hojas de laurel y agregue el jugo de naranja, las rodajas, y los dientes de ajo. Agregue medio litro más de agua. Cocine por una hora más.

Durante la cocción vigile de vez en cuando el nivel de agua. La idea es que las manitas no queden cocinándose solo en manteca, pues empezarán a freírse.

Una vez transcurrida la segunda hora, revise si las manitas se desprenden de los huesos grandes y se sienten suaves. De ser así, destape para que el agua residual se evapore y podamos dorarlas bien en la manteca.

Retire del fuego y deje escurrir. Sírvalas tibias y acompañe con limón y su salsa preferida.
TIP
Si su intención es comer una buena porción, le recomiendo agregar a la cocción de las manitas un par de cortes más “carnosos”, como pierna o costilla, ya que a un kilo de manitas le salen unos 200 gramos de carne una vez que se cocinan, por lo que podríamos quedar incompletos.
Artículo publicado el 29 de marzo de 2026 en la edición 98 del suplemento Gula.






