La viuda negra

La viuda negra

Al llegar del trabajo a su casa, Maje (Ivana Baquero) encuentra la calle acordonada por la policía porque en el estacionamiento de su edificio hay un cadáver. Durante el día y sin éxito, ella ha tratado de comunicarse con Arturo (Álex Gadea), su marido desde hace casi un año. Efectivamente, Eva (Carmen Machi), la inspectora del grupo de homicidios le confirma a la chica que se trata de él. Ella rompe en llanto, como lo haría cualquier esposa. Sin embargo, en las investigaciones, algunas llamadas y mensajes telefónicos la ubican como principal sospechosa, junto a su amante y compañero, Salva (Tristán Ulloa). A partir de ahí, Eva y su equipo aprovechan cada error de los presuntos homicidas para reunir las pruebas suficientes y atraparlos.

Con La viuda negra (España/2025), el realizador español más experimentado en series (El caso Asunta, 2024; Now & Then, 2022), Carlos Sedes, expone un caso real que sacudió y conmocionó al barrio valenciano de Patraix, España, en agosto de 2017, y por el que María Jesús Moreno y su cómplice Salvador Rodrigo Lapiedra, un celador del hospital en el que ella laboraba como enfermera, cumplen una condena de 22 y 17 años, respectivamente.

Escrita por Ramón Campos, Gema R. Neira, Jon de la Cuesta, David Orea Arribas, Javier Chacártegui Horrach y Ricardo Jornet, la película está dividida en tres partes: la primera aborda el suceso desde Eva, la audaz inspectora de policía interpretada por la magistral y siempre disfrutable Carmen Machi (de repente le sale la personalidad de su inolvidable e insuperable Aída), quien da muestra de que lo suyo es actuar dueña de la locación, la escena, el discurso, permitiendo que sus compañeros tengan sus propios momentos para lucirse (Pepe Ocio, Ramón Ródenas, Pablo Molinero).

El segundo acto de la cinta disponible en Netflix está dedicado a Maje, su matrimonio, infidelidades y su plan para deshacerse de su marido. Este personaje permite a Ivana Baquero exponer diferentes verosímiles matices, que van desde la esposa fiel, dedicada y atenta; la empleada responsable y eficiente de dos extenuantes ocupaciones; hasta la chica extrovertida, alocada y encantadora, que se hace pasar de soltera, para conseguir a cuanto joven se le ocurra, aunque luego niegue y convenza a su marido de lo contrario, y sea capaz de llegar a lo último para no tener obstáculos.

La tercera parte se centra en cómo se materializa el crimen a manos de Salva, el amante fuera del patrón en el que estaba el resto de hombres alrededor de Maje, interpretado a la perfección por un Tristán Ulloa impecablemente entregado a una aventura con la compañera que sólo hubiera representado un sueño inalcanzable, de no haber tenido ella sus propios intereses en los que él le era útil.

Con el planteamiento de temáticas interesantes (crimen pasional, adicción al sexo, infidelidad, investigación policiaca…) y una narrativa funcional, el filme flaquea al no profundizar en las razones de Maje y Salva en su comportamiento. Además, en que, para conocedores del caso real, sólo se trata de un audiovisual más sin sorpresas (salvo algunos nombres y situaciones cambiados con fines de confidencialidad y dramáticos), y para los que no saben de él tampoco es tan asombrosa, porque desde el título ya se revela bastante.

Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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