Los ‘minicasinos’ que operan ilegalmente en viviendas o locales cerrados han sido puntos de agresiones durante la pugna interna del Cártel de Sinaloa
Dos sillas de plástico negras y dos cuerpos quedaron frente a un domicilio de dos plantas ubicado en la calle Sierra de Gata casi esquina con Sierra Moncayo, en el fraccionamiento Villa Bonita. Eran poco antes de las 4:00 de la tarde del jueves 28 de noviembre. Un grupo armado llegó al lugar y disparó contra la fachada y las personas que allí se encontraban. Dos hombres murieron en el momento, otro resultó herido y falleció horas más tarde en un hospital, mientras que dos mujeres también fueron alcanzadas por las balas y llevadas a urgencias en un auto particular. El domicilio operaba como “Jugada”, es decir que en su interior funcionaban máquinas tragamonedas.
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Antes, pasada la medianoche de ese mismo día, frente a un expendio de cerveza y un local en donde había máquinas tragamonedas, en la avenida Pablo Macías Valenzuela, entre el bulevar Benjamín Hill y Macario Gaxiola, en la colonia Ferrocarrilera, ocho hombres fueron tiroteados, cuatro murieron en el sitio y el resto resultó herido.
Los ataques fueron los últimos dos de una serie de agresiones armadas contra minicasinos clandestinos, conocidos como “jugadas” que operan en Culiacán, desde que inició la pugna entre Mayos y Chapos. Desde el 9 de septiembre y hasta el viernes pasado se contabilizaron 16 ataques, que han dejado a 22 personas sin vida y nueve heridas.
El subsecretario de Seguridad Pública del Estado, Pedro Leoncio García Alatorre, declaró el mismo día de los ataques, que dichos lugares operan ilegalmente no solo como “minicasinos”, sino que en ocasiones también se realizan ahí otras actividades delincuenciales.
“Definitivamente quisiéramos que ni siquiera los abrieran, que no existieran porque era un esparcimiento para pequeños y ya se hizo para gente grande y ya ahí acuden ya no nada más a jugar, son maquinitas para jugar juegos se supone infantiles, pero ya vienen una serie de implicaciones para gente grande, incluso los horarios que es a media noche o en la madrugada, quisiéramos que no se abrieran”.
En Culiacán los ataques violentos han puesto en evidencia la proliferación de lugares clandestinos con máquinas tragamonedas en colonias populares ocultos dentro de viviendas y locales cerrados, que operan principalmente durante la noche. Se han encontrado en la zona sur de la ciudad, en el ejido El Ranchito, colonia 10 de Mayo, Prados del Sur, Alturas del Sur, Providencia, República Mexicana, Francisco I. Madero, Hacienda del Valle, Buenos Aires y Progreso.
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En medio de la lucha entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa, en Mazatlán también se han registrado tres agresiones contra dichos establecimientos, en el ejido El Castillo, avenida Quirino Ordaz, cerca del Acuario y en la colonia Rafael Buelna. Ahí murieron cinco personas. Además de disparar contra los presentes, los agresores quemaron los lugares.
Un negocio ilegal
El artículo 12 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos establece que “quedan prohibidas las máquinas tragamonedas en cualquiera de sus modalidades”, entendiendo como máquina tragamonedas todo dispositivo a través del cual la persona usuaria juega con apuesta, mediante la inserción de dinero en efectivo o cualquier otra forma de pago con la finalidad de obtener un premio.

Además, el artículo 4 establece que “no podrá establecerse ni funcionar ninguna casa, o lugar abierto o cerrado, en que se practiquen juegos con apuestas ni sorteos, de ninguna clase, sin permiso de la Secretaría de Gobernación. Esta fijará en cada caso los requisitos y condiciones que deberán de cumplirse”.
La misma norma establece que compete a la Secretaría de Gobernación clausurar los negocios abiertos o cerrados que efectúen juegos prohibidos, juegos con apuestas y sorteos, que no cuenten con autorización legal. Y para quienes operen maquinitas o acudan como jugadores o espectadores, se podría aplicar prisión de un mes a dos años y una multa de 100 a 5 mil pesos.
Pese a ello, en la ciudad, las máquinas tragamonedas no solo se ofrecen como esparcimiento dentro de viviendas o locales cerrados, sino que operan a plena luz del día en abarrotes, tortillerías, puestos, expendios, gasolineras, y hasta en la Central Internacional de Autobuses, donde se observan afuera de locales de diversos giros, e incluso uno de ellos opera como “minicasino”.
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Feliciano Castro Meléndrez, secretario general de Gobierno, declaró el 21 de noviembre que aunque no corresponde directamente al estado regular dichos negocios, existe una coordinación con instancias superiores para dar seguimiento a estos espacios que operan en la clandestinidad y llamó a denunciar a la población en caso de tener información sobre dichos sitios.
“Si alguien sabe de situaciones, presente denuncias, y efectivamente, este es un asunto de orden federal y para eso existe la coordinación, existe la vinculación entre los distintos órdenes de gobierno y las diversas instituciones”, llamó.
Luego de su declaración, en Culiacán ocurrieron nueve ataques más en “jugadas” al sur de la ciudad, zona que ha concentrado el mayor número de agresiones contra dichos establecimientos.
Pedro Leoncio García Alatorre, subsecretario de Seguridad Pública del Estado, dijo esperar que los ataques a “jugadas” pudieran influir para que estos lugares clandestinos dejen de operar.
Ayer sábado, el SSP estatal, Gerardo Mérida Sánchez, dio a conocer que iniciaron un operativo especial en “jugadas”, asegurando nueve establecimientos y 36 máquinas tragamonedas en Culiacán. En los lugares que fueron agredidos no encontraron indicios de venta de drogas.
Artículo publicado el 1 de diciembre de 2024 en la edición 1140 del semanario Ríodoce.







