lunes, marzo 27, 2023
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Un ritual para los desaparecidos

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Cada primero del mes, el Colectivo Sabuesas Guerreras, ofrece un ritual a los pies de Catedral, para brindar luz a los desaparecidos

Cinco de la tarde en Catedral. Ruido acostumbrado; una pareja entona música popular, el sonido de los cláxones que indican la premura de la ciudad, voces, muchas voces, pero también silencio.

El humo del incienso se mezcla en los cuerpos, que se arropan en círculo, es una escena alterna del caos citadino. Son mujeres, que como cada día primero del mes, están ahí a los pies del recinto religioso para brindar un poco de luz a sus desaparecidos.

Es la hora en que María Isabel Cruz, dice, que Dios está de espaldas y por más que le pidas no te va a escuchar.

Por eso están ahí, como una forma de resistencia, aunque nadie detenga su paso y otros más las insulten.

Nunca se sabe cuándo vas a estar del otro lado, menciona la líder del colectivo Sabuesos Guerreras, mientras ordenan las ofrendas colocadas frente a las imágenes de los desaparecidos.

Pase de lista: Yosimar García Reyes, Juan Carlos Camacho, Jesús Barreras, Rafael Hernández, ¡Presente! gritan sus madres.

Para ellos hay flores, veladoras, golosinas, frutas, pero también hay luz, una veladora que se pasan de mano en mano para contarles cómo los esperan en casa.

De esta forma luchan para que la memoria no se olvide, que sepan en Sinaloa, todos los días desaparecen personas.

Un ritual para no olvidar

Desde hace año y medio, repiten este ritual; en medio del trajinar de la ciudad están las mujeres de fe.

Quieren que las escuchen y hagan conciencia de que un día pueden estar aquí, del otro lado.

A veces que las atacan, les dicen: váyanse a su casa a hacer tortillas, nadie está exento, solo hay que tener un poco de empatía.

María Isabel Cruz señala que esta es una forma de sacar el dolor, de que no duela tanto la ausencia.
Están en el único lugar en donde pueden venir a abrir el corazón y que el viento se lleve sus palabras y que sus desaparecidos las escuchen.

El ritual es un poco para calmar la angustia. A veces están ahí y suenan las campanadas, se preguntan si será una señal.

La fe que no se extingue

“Cuando la fe se muera, nos morimos junto con ella, creo que nos vamos a jalarles las patas para que se regresen porque es lo único que nos mantiene con vida, lo que nos sostiene”, afirma María Isabel.

Esto lo asegura segura de que gobiernos van y vienen y ellas siguen escuchando promesas que no se cumplen.

“Simplemente el presidente de la República, se comprometió a que esto ya no iba a pasar, que iba a detener las desapariciones y la cifra se triplicó. No hay paz para una familia para un desaparecido.

A su hijo Josimar, María Isabel, lo sigue esperando con toda la fe. Le tiene su silla, su espacio esperándolo.
“Todos los días somos madres, mujeres, no debe haber día para nosotros, todos los días lo somos, y buscar a nuestros hijos sigue siendo peligroso, fuerte”.

“Ahorita estamos revisando expedientes con la fiscalía fría y que se limiten a preguntarte qué investigaste para ponerlo de aporte en la carpeta…imagínate las personas que no van a ver sus casos, es una burla para las familias”.

Eso nos las detiene, y el 1 de marzo, recuerdan que la fe no se extingue.

Artículo publicado el 05 de marzo de 2023 en la edición 1049 del semanario Ríodoce.

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