jueves, junio 30, 2022
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  • Dias de Impunidad

Sinaloa y la muerte por accidentes

accidente

Hay otra pandemia –para efectos de la explicación podemos llamarla así- anterior a la que enfrentamos actualmente. A diferencia de la provocada por el coronavirus, aquella parece no importarle a nadie, excepto a los muchos deudos que deja todos los días, no se aplican en ella recursos suficientes, se agrava cada año, nadie le da seguimiento. Se trata de las muertes por accidentes de transporte (así se clasifica en las cifras consolidadas del INEGI).

Día con día se registran en los medios que dan seguimiento a la nota roja los accidentes automovilísticos de todo tipo, y especialmente los fatales. Pero la atención no pasa de ahí. Los titulares son repetitivos, impersonales, se replican fríamente: Muere joven en Culiacán al chocar contra un poste; Joven muere tras derrapar su moto; Muere joven en accidente por la Clouthier; Muere motociclista en choque por alcance…así, casi diario.

A diferencia de los asesinatos, donde quedan asentados los datos por día, después un cierre mensual, seguimientos comparativos periódicos, cuestionamientos sobre casos particulares o la cifra global, en lo que respecta a las muertes por accidentes no ocurre nada parecido. No hay seguimiento.

Cierto, han surgido en los últimos años organizaciones de la sociedad civil que enfocan su trabajo solo en una palabra más novedosa en México, la movilidad de la ciudad, sus problemas y consecuencias –una de ellas claramente son los accidentes viales. Desde hace tiempo esas mismas organizaciones –como Mapasin, y otras- se han enfocado en las evidencias que va dejando la siniestralidad vial, un mapeo de las zonas donde ocurren los accidentes, y el índice de la fatalidad de ellos. En este tema, como en otros muchos, se empuja más desde la organizaciones y colectivos, que desde la autoridad.

Las muertes por accidentes en general, pero específicamente las muertes en accidentes de tránsito, destacan siempre en las estadísticas de morbilidad año con año, pero por alguna razón se mantienen casi invisibles, porque siempre otra causa de muerte las opaca. Peor en 2020, y anticipemos que lo mismo ocurre ya en 2021, cuando si de algo hablamos es de la muerte, ¿y cómo no volver al tema, si la tasa de mortandad se incrementó un 45 por ciento de un año a otro? Dicho de otra manera, la posibilidad de morir en 2020 y en lo que va de 2021 es mayor que en cualquier otro año previo.

En la primera semana de agosto publicamos aquí en Ríodoce que Sinaloa registró como causa número uno de muerte la Covid, en hombres y mujeres, contrario a lo que ocurrió en el país que se ubicó como la segunda causa total: primera en hombres, tercera en mujeres (https://riodoce.mx/2021/08/02/covid-causa-numero-uno-de-muertes-en-sinaloa/).

Ahora fue la Covid quien ocultó esa otra pandemia, la de los accidentes viales, porque si bien en Sinaloa morir de Covid era lo más probable, el estado se convirtió en todo México en el sitio con la tasa más alta de muerte en accidentes de transporte: 51.4 muertes por cada 100 mil habitantes.

No solo es la más alta en todo México, es el doble de la media nacional (25.6), es cuatro veces mayor que en la Ciudad de México (13.6), el sitio más seguro del país si de accidentes viales se trata.

Margen de error
(Nada nuevo) En Sinaloa esto no es nada nuevo. Si revisamos los datos de la última década (ver tabla), observamos como la causa de muerte por accidentes viales va escalando en importancia: del número cinco en 2010 al número tres en 2020.

Podría decirse, sin embargo, que las defunciones por año se mantienen estables, por encima de las 600, pero esa forma de verlo oculta otras precisiones. Porque al desagregarlo por grupos de edad los accidentes viales pasan de la causa número tres a la primera en el grupo de 5 a 24 años, y la segunda causa entre los de 25 a 44 años. (Se revisaron los datos de los últimos cinco años).

Mirilla

(La selva) Casi nadie habla de esta otra pandemia, la de los accidentes viales, pero no por eso dejará de existir. Las calles de Sinaloa son agresivas, con una dosis demasiado alta de peligrosidad si se es conductor, peatón, ciclista, motociclista, o simple acompañante.

El tema está en la mira de muy pocos. Ya no solo se trata de llegar más rápido de un sitio a otro (es decir la movilidad), se trata simplemente de llegar (PUNTO)

Columna publicada el 22 de agosto de 2021 en la edición 969 del semanario Ríodoce.

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