agosto 1, 2021 10:23 PM

Qué come usted: Del Valle Limón & Nada

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¿Qué se nos viene a la mente al escuchar agua mineral? ¿Ligero? ¿Refrescante? ¿Saludable? En los últimos años tanto el agua mineral como el agua embotellada tomaron un mayor impulso en el mercado. Este tipo de productos ya existían como oferta básica en los catálogos de compañías refresqueras y productoras de bebidas, pero a raíz del crecimiento de la pandemia de la obesidad y la asociación de esta al consumo de bebidas azucaradas, crecieron sustancialmente las ventas de agua regular y con gas.

Hace unos cuatro años, en un evento nacional al interior de la compañía, John Santa María Otazua, director general de Coca-Cola FEMSA, mencionó el ‘ataque a la categoría de refrescos’ como parte de los puntos en los que se trabajaba, argumentando que este se trataba de una especie de calumnia, ya que había estudios que demostraban que las bebidas azucaradas no eran por sí solas perjudiciales para la salud. En esa misma ponencia, mencionó el impulso a la categoría de agua embotellada y bebidas no calóricas.

La estrategia de Coca-Cola FEMSA era clara en ambos frentes: desprestigiar la voz anti bebidas azucaradas y tomar esa mudanza de consumo de refrescos al consumo de agua y bebidas sin calorías como una oportunidad de negocio. Así se han mantenido.

Una de las bases centrales de la estrategia de posicionamiento de una marca es la orientación de las percepciones. Los precios y el vaivén del mercado no dictan en su totalidad el éxito de un producto, es más qué tan bien es percibido y adoptado por el cliente final. En nuestros tiempos, mineral en un producto embotellado suena a sano, pero hay de mineral a mineral, como las piedras al oro.

 

Envase

El envase de esta versión de Del Valle Limón & Nada es similar al de marcas como Manzana Lift y Fresca que produce y embotella Coca-Cola, compañía a la que pertenece Jugos Del Valle desde 2007.

El diseño de la botella es blanco, discreto; su tapa negra combina con el nombre de la marca y los sellos de advertencia de la Secretaría de Salud: exceso de calorías y exceso de azúcares, señalan. Adicional a los sellos, el producto porta la advertencia ‘Contiene edulcorantes, no recomendable en niños’, esto debido a la asociación de los mismos con el cambio de apetito y gustos en menores. Bajo el nombre del producto se encuentra la ilustración de un limón sonriente en un ambiente de efervescencia.

 

Ingredientes

Para llamarse ‘limón y nada’, esta bebida mineralizada tiene una lista que no podemos calificar como breve. En su totalidad son ocho ingredientes los que la componen, pero sin tomar en cuenta que los concentrados que publican se componen de varios ingredientes ‘secretos’. Una limonada mineral tradicional tiene cuatro, cuando mucho cinco ingredientes.

La base de agua mineralizada es el ingrediente principal, seguido por azúcares añadidos (azúcar regular y concentrado de jugo de limón al uno por ciento), concentrado Del Valle & Nada Limón (citado textualmente), benzoato de sodio (como conservador), mezcla de sucralosa y acesulfame-k y amarillo 5.

A pesar de contar con una mezcla de sucralosa y acesulfame, ambos edulcorantes artificiales, el producto sigue siendo excesivo en azúcares y, por lo tanto, en calorías. El total de azúcares disponibles en la botella es de 29.4 gramos, un poco por encima de los 25 gramos de ingesta tolerable diaria recomendada por la OMS. Esta bebida, que en apariencia es ‘quita sed’, no parece una buena opción una vez que desglosamos su listado de ingredientes. Ante todo, si tenemos sed, lo más prudente es agua natural y, si optamos por versiones minerales, que sean sin saborizar o endulzar.

 

¿Qué dice la Profeco?

Es prudente aclarar que agua mineral y mineralizada no es lo mismo. Agua mineral es aquella que se extrae del subsuelo y está mineralizada naturalmente. El agua mineralizada es sujeta a un proceso de destilación, para posteriormente agregar elementos como calcio o magnesio, según sea la elección de la compañía productora.

El contenido de minerales en este tipo de bebidas puede traer muchos beneficios, sin embargo, como todo, el exceso de cualquier de ellos nos puede traer problemas.

El calcio, si bien ayuda a la formación de huesos y dientes, en exceso puede provocar cálculos renales; el cloruro, aumento en la presión arterial; magnesio, debilidad muscular; sodio, retención de agua e hipertensión arterial; y sulfato, deshidratación y diarrea.

Artículo publicado el 23 de mayo de 2021 en la edición 956 del semanario Ríodoce.

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