Niñas y niños escriben sobre la paz

Niñas y niños escriben sobre la paz

En una antología se reúnen 51 cuentos inéditos de escuelas de la zona 023 de Culiacán

 

 

 

Lo que comenzó hace cinco años como una estrategia para fomentar el gusto por la lectura y la escritura entre estudiantes de primaria, hoy se ha convertido en un proyecto que da voz a las infancias y fortalece el sentido de comunidad.

La segunda edición de la antología Sinaloa se escribe leyendo. Antología de cuentos inéditos de estudiantes, docentes y familias de la zona escolar 023, reúne este año 51 relatos inspirados en un mismo tema: la paz.

La obra integra textos escritos por niñas y niños de entre 6 y 12 años, así como por docentes y madres de familia de las 13 escuelas primarias, ubicadas en las comunidades de Tepuche, Aguacaliente, Palos Blancos, El Pozo, Imala y Carboneras, en Culiacán.

Durante la presentación del libro que también fue ilustrado por los participantes, la supervisora de la zona escolar y coordinadora del proyecto, Bárbara Altagracia Rascón Sánchez, explicó que esta edición responde a la estrategia estatal para la construcción de la paz impulsada por la Secretaría de Educación Pública y Cultura.

El fin, es que la comunidad escolar reflexione sobre la convivencia y el papel que cada persona desempeña para construir una mejor sociedad.

“El tema de este año fue la paz porque forma parte de la línea de trabajo que estamos desarrollando en la zona escolar, vinculada con la estrategia estatal. Estamos convencidos de que es importante que las niñas y los niños identifiquen qué pueden hacer, desde sus acciones cotidianas, para construir la sociedad que todos queremos”, expresó.

Explicó que la convocatoria estuvo abierta para estudiantes, docentes, madres y padres de familia, quienes aportaron relatos donde la paz no aparece como una experiencia que se construye en la familia, en la escuela y en la comunidad.

 

Los cuentos reunidos

Los cuentos reunidos, explicó que hablan de amistad, respeto, solidaridad, empatía, reconciliación y esperanza. También retratan situaciones reales que viven las infancias, mostrando cómo perciben su entorno y cómo imaginan formas distintas de relacionarse con quienes los rodean.

Para Rascón Sánchez ese es uno de los principales logros del proyecto.

“Son cuentos muy bonitos porque nacen de la realidad que viven los niños y las niñas. No son historias imaginadas únicamente para cumplir con una tarea; son textos donde expresan lo que sienten, lo que observan y cómo les gustaría que fueran las cosas. Eso les permite desarrollar una mirada crítica, pero también propositiva”, comentó.

La supervisora recordó que la iniciativa nació hace cinco años con un objetivo aparentemente sencillo: incentivar la lectura y la escritura creativa dentro de las escuelas.

El entusiasmo de los participantes y la calidad de los trabajos hicieron que el proyecto evolucionara hasta convertirse en una publicación anual.

 

LA ANTOLOGÍA. Niños imaginando y escribiendo.

 

Esta edición representa el segundo volumen de la colección, luego de que la primera antología reuniera 49 cuentos. En esta ocasión el libro creció hasta integrar 51 textos, resultado del trabajo conjunto de estudiantes y docentes.

“Cada edición la cuidamos mucho. Ya existe un camino recorrido y hoy el proyecto es esperado por toda la comunidad escolar. Los niños comienzan a escribir desde que conocen la convocatoria porque saben que existe la posibilidad de ver publicado su trabajo”, explicó.

Además del desarrollo de habilidades de lectura y escritura, el proyecto fortalece la confianza de quienes participan. La experiencia de convertirse en autores publicados representa, para muchos estudiantes, el primer acercamiento a la creación literaria y al reconocimiento de su propia voz.

“Fue extraordinario el momento de la presentación, ver sus caras, porque tomaban el libro, lo hojeaban, lo abrazaban y buscaban inmediatamente el cuento que escribieron. Después comenzaron a firmarse autógrafos entre ellos. Esa emoción es difícil de describir porque entienden que su trabajo tiene valor y que ahora forma parte de un libro”, relató

La impresión de la antología fue posible gracias al respaldo de la Secretaría de Educación Pública y Cultura, lo que permitirá que el volumen llegue a las escuelas participantes y pueda ser leído por otros estudiantes y familias.

Más allá del libro, la coordinadora considera que el verdadero impacto del proyecto está en el proceso creativo que viven los participantes durante varios meses.

“Lo importante no es solamente publicar un libro, lo valioso es que los niños descubran que pueden expresar lo que sienten, que sus ideas importan y que escribir también es una manera de transformar la realidad. Cuando un niño dice ‘yo escribí un libro’, cambia la forma en que se ve a sí mismo.”

Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce.

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