mayo 14, 2021 8:29 PM

¡Es el contexto, estúpido!

debate

El debate público es signo de civilidad, contraste en la diferencia, información y base de un voto racional y, por ende, construcción para el bienestar de todos los ciudadanos. Eso al menos nos dice la teoría democrática.

Lo que implica que los competidores han hecho la tarea y tienen el diagnóstico adecuado de la situación concreta del estado pasado, claro, por el tamiz de la pertenencia partidaria y tendría las soluciones en mano.

Es decir, es un ir y venir, donde el ciudadano común y corriente escucha los argumentos y el candidato se esfuerza por persuadir para obtener los votos.

Y es que a ese ciudadano lo agobian los problemas, sean los que derivan hoy, del largo periodo pandémico, que pudo haber dejado maltrecha la economía familiar o el dolor provocado por los deudos anticipados gracias a una política de salud acotada por la emergencia.

Y la inseguridad más un largo etcétera de problemas crónicos.

Pero, al grano ¿qué podemos extraer del debate entre aspirantes a gobernador ocurrido el pasado jueves en las instalaciones de la UAdeO?

Este debate se escenificó en un contexto de violencia, unas horas antes del evento una partida de la Guardia Nacional persiguió a quienes muy probablemente estuvieron detrás de la intimidación que bajó la candidatura de Acela Esmeralda Zataraín, la priista concordense y al equipo de campaña de Enrique Moreno, candidato a alcalde de MC en Escuinapa, a quienes se le habría conminado a no hacer campaña en el municipio porque solo podían hacerla Morena y el PAS.

Más, no sólo eso, en el mismo escenario del debate dos de los aspirantes manifestaron preocupación por su seguridad personal y una de ellas fue Yolanda Cabrera, Candidata de RSP, denunció amenazas en caso de que atacara a Rubén Rocha, el candidato de la coalición “Juntos haremos historia” o hablaba mal del líder del PAS; el otro fue Arnulfo Mendoza del PES, quien pidió protección.

Esta sorprendente coincidencia entre lo que sucede en el municipio sureño y lo sucedido en el escenario de la UAdeO, habla del activismo que existe en el mundo criminal, suscita sospechas sobre los vínculos posibles entre personajes teóricamente en las antípodas sociales y políticas, pero posiblemente cercanas en intereses.

Afortunadamente en el caso de los aspirantes intimidados no ha pasado a mayores gracias a la prudencia en el caso de la concordense y la denuncias del escuinapense, pero, también, por la reacción rápida de la Mesa de Paz y la Guardia Nacional y las policías estatales, para detener a los facinerosos incluso cuando estos venían bien pertrechados con vehículos blindados y con armas de alto poder para continuar con su campaña de intimidación de la población y candidatos. En el zipizape se les decomisaron los vehículos, pero se dijo, que no hubo detenciones, raro, muy raro.

Así, que, si bien es importante, el debate en cuanto a intercambio de argumentos y propuestas, aunque en él hubo mucha basura, y hoy muchos observadores políticos buscan responder a la pregunta interesada de ¿quién ganó el debate?, lo cierto es que el contexto también importa.

Ninguno de los aspirantes habló del contexto de los sucesos de Concordia y Escuinapa o el texto de Anabel Hernández donde habla de las interferencias del narco en el proceso electoral sinaloense y menos de esa relación de negocios entre empresarios y políticos que recientemente ha revelado la investigación periodística de Ríodoce y Quinto Elemento Lab sobre lavado de dinero.

Así, los candidatos estuvieron más enfocados en señalar las incongruencias de Rubén Rocha o hacer pronósticos de derrota de Mario Zamora, que entrar al debate de lo que está detrás de esta intimidación y las eventuales amenazas a las que le han puesto nombre y apellido, porque cualquiera de los candidatos que gane la elección, tendrá que lidiar con estos actores que están ya no en el subsuelo si no a flote de la vida pública, incluso, hoy podrían poner en entredicho la calidad de la elección.

Vamos, buscando extraer una conclusión preliminar, podríamos decir que está en juego, quizá como nunca, esos intereses que están detrás de cada elección y construir desde ahí una contienda de calidad. La que desea la gente de bien y que quizá no estuvo escuchando el debate.

Columna publicada el 25 de abril de 2021 en la edición 952 del semanario Ríodoce.

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