abril 19, 2021 3:41 AM

Soya, la ‘carne’ oculta

Tinned Tuna Fish. Ready for eat without cooking On a bamboo straw kitchen utensil surface.

A medida que las regulaciones avanzan, nos vamos dando cuenta de que, para la industria de la chatarra, la mercadotecnia es una cosa y la salud otra. Galletas de avena, que no son de avena, jugos, que no son jugos y quesos, que tampoco lo son. La idea es vender, enganchar, pero mediante estudios como los de Profeco o simplemente leyendo etiquetas y orientándonos con los sellos de advertencia podemos llegar a la conclusión de qué es verdad y qué no.

Hoy es más claro que antes. Las regulaciones en épocas anteriores estaban presentes en el papel, pero no tenían una voz legal que las respaldara con fuerza. Eran de chocolate, de chocolate puro, esas sí. Este pasmo hizo que la industria aprovechara los vacíos que la autoridad reguladora dejó, o cedió a cambio de favores, para auto regularse, promocionarse a sus anchas y enfermar a gran parte de la población que muchas veces pensó que estaba comiendo bien, comiendo sano. Ligero.

En apariencia, eso está quedando atrás. En el 2020 se está dando una transición importante, que si bien viene de administraciones anteriores no se había desatorado hasta la actual. Etiquetado de alimentos, por una parte, prohibiciones, por otra. Además, los estudios de Profeco, en los últimos dos años pasaron de observaciones simples a herramientas de crítica, de regulación o de prohibición según ha sido el caso.

 

¿Hace cuánto que no come soya?

Es probable que su respuesta sea errónea. No hay que comprar soya seca y ponerla a cocer para comerla. La industria ya lo hace por nosotros. Pero es principalmente la industria de ultraprocesados cárnicos la que utiliza más este ingrediente.

Si usted ha comido productos como salchichas, jamón, atún de lata o hamburguesas preelaboradas, por mencionar algunos, muy probablemente ha comido carne de soya, que no es carne, pero lo parece, y se usa como ingrediente para darle volumen a la mezcla y abaratar los costos. Si la misma industria declara que es por otra cosa, es mentira. Nada es mejor que la carnita pura, sin soya.

Un estudio publicado en la Revista del Consumidor, de Profeco, en marzo de 2019 y que incluyó 57 marcas de atún, expuso que al menos 18 de ellas contienen soya en su mezcla, principalmente oculta en las variedades de hojuela y desmenuzado, mismas que por su naturaleza en textura es más fácil mezclar la carne de soya con la carne de atún.

El porcentaje de contenido de soya en este producto tuvo variaciones de entre el 1 y 62 por ciento, siendo cinco de las 18 marcas las que presentaron más del 20 por ciento de carne falsa en su contenido, estas fueron dos presentaciones de Chedraui, dos de Aurrerá y una de El Dorado.

Otra familia de productos estudiados fue la de las carnes para hamburguesa, cuyos resultados se presentaron en octubre de 2019 y fueron realizados a 35 marcas populares. El estudio arrojó que del total 17 marcas contenían soya, en mezclas que iban del 6 al 28 por ciento del peso neto del producto.

Además de contener soya, las hamburguesas analizadas fallaron en pruebas de veracidad al no comprobar que fueran elaboradas con ingredientes como arrachera, sirloin o pechuga de pollo, esta última incluso, de la marca Del Día, resultó con más piel de pollo que pechuga en el contenido neto de su producto.

Un último estudio, publicado en agosto de este año, realizado en jamones y salchichas, reveló 38 de 44 marcas de jamón analizadas tienen carne de soya en su mezcla, siendo solo la variedad “extra fina” la que no presentó soya en sus ingredientes.

En cuanto a las salchichas, 31 de 57 marcas inspeccionadas tuvieron soya en su preparación, además la mayoría contienen fécula de maíz o harina. Cabe señalar que a la mezcla de salchichas se le agregan cartílagos y cueros, que no tienen otra utilidad que darle peso a las mezclas que terminan en su Hot Dog, sus huevitos, su lonche.

 

¿Lo barato sale caro?

¿Caro? Para el alérgico a la soya, sí. ¿El alérgico sabe que es alérgico a la soya? ¿el alérgico sabe que el atún de lata tiene soya? ¿que el jamón? ¿las salchichas? ¿las hamburguesas?

Los síntomas que puede presentar un alérgico a la soya son: hormigueo en la boca, ronchas y picazón en la piel o piel descamada, hinchazón en los labios, rostro, lengua y garganta, u otras partes del cuerpo, goteo nasal o dificultad para respirar, dolor abdominal, diarrea, náuseas o vómitos y enrojecimiento en la piel.

Lo barato no es carne, es soya. Al menos es lo que se puede ver en los estudios de estos productos. Regularmente las marcas más económicas son las que concentraron la mayor cantidad de soya: unas por otras. Usted paga un precio bajo y obtiene un producto de baja calidad. No es una regla propia de atunes de lata y salchichas, es el mercado.

Artículo publicado el 25 de octubre de 2020 en la edición 926 del semanario Ríodoce.

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