diciembre 1, 2020 10:56 AM

Edgar, Palomino, Pequeño… los hombres de García Luna

LUIS CÁRDENAS PALOMINO. La red. Foto: Cuartoscuro.

Una nueva serie está por iniciar, podría titularse “Acusando al superpolicía García Luna”, original del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. En el tráiler se anuncia que luego del éxito del Juicio del siglo, protagonizado por el Chapo, llega esta nueva superproducción que promete mucho.

Lea: Las nuevas pruebas contra Genaro García Luna https://bit.ly/34NF7Q4

Genaro García Luna está acorralado. Dígase lo que se diga de él, conoce de tácticas policiales, de sistemas de justicia, de recolección de pruebas acusatorias y de escapes. El policía poderoso de Felipe Calderón sabe bastante de montar grandes producciones desde el poder, como la captura de la francesa Florence Cassez transmitida en vivo por televisión. Por tanto, es imposible engañarlo que está atrapado, más allá de que está encarcelado, claro, sino en el sentido de que hay un grueso expediente armado en su contra. Con paciencia y rigor se fueron acumulando pruebas para tenerlo como ahora: acorralado.

La semana pasada el juez Brian M. Cogan –por supuesto el mismo de la serie del Chapo-, le leyó los cinco cargos en su contra. Una ampliación de pruebas de las que le presentaron desde su detención, hace casi un año.

Él se dijo “no culpable”, como la primera ocasión que le preguntó el juez, pero eso no significa nada. Muchos otros acusados dicen lo mismo, luego admiten culpas o pactan con los fiscales, delatan a sus compinches de la otra vida y se salvan. Eso por ahora no es el punto.

Los juicios son, siempre, muy parecidos a una partida de póquer: fiscal y defensa blofean y ocultan sus cartas. En la acusación a García Luna los fiscales estadounidenses dicen, como lo hicieron con el Chapo, que iban por toda la red de corrupción que armó el superpolicía desde el poder y aseguran que tienen pruebas contundentes para hundirlo. Se trata de manchar a quien en otro tiempo fue aliado de los americanos en muchas operaciones, incluso certificado por sus agencias, como el FBI o la DEA.

En esta serie hay otros personajes secundarios, hombres cercanos a García Luna. Dos de ellos están en el mismo expediente: Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García. Famosos de aquellos tiempos de la guerra contra el narco, ambos aparecen en vistosas presentaciones de detenidos en los años 2007-2011.

El expediente los llama “puentes” en la negociación con las cárteles de la droga. Fueron, según la acusación contra los prófugos y su jefe, protectores de los cargamentos, de los líderes y del dinero producto de la venta de droga en los Estados Unidos.

 

Margen de error

(García Luna y el Chapo) García Luna y el Chapo son historias paralelas, al menos en una parte de sus caminos. Cuando García Luna ascendió a la cumbre del poder público, el Chapo se había afianzado a los nuevos tiempos y formas de ejercer el poder desde el narco. Se fuga justo en la entrada de los panistas a la presidencia, es entonces que el policía va subiendo en los escalones de la seguridad, hasta llegar al puesto mayor.

Esta nueva serie –realidad basada en hechos ficticios- no guarda diferencias entre sí. La historia del Chapo y la de García Luna se llena de similitudes, y son al mismo tiempo dos caras de una misma moneda. Encumbrados y poderosos. Escalaron de la nada a las alturas insospechadas. Uno público, a la luz; el otro privado, en las sombras. Uno aparentemente perseguido, en huida permanente; el otro al acecho, tras él aparentemente, aunque ahora se sepa que no es real.

Los dos quedaron acorralados, tras las rejas, en el banquillo de los acusados.

 

Mirilla

(García Luna y Millán) Edgar Millán era uno de los hombres de confianza de Genaro García Luna. Hombre de confianza como Palomino y Pequeño, Millán fue asesinado en mayo de 2008 en Ciudad de México, apenas en el arranque de la guerra contra el narco que iniciaba el jefe de García Luna, el Presidente Felipe Calderón.

Hace doce años cuando mataron a Edgar Millán se dijo lo mismo que con el atentado a Omar García Harfuch, que el narco había llegado a la capital del país, antes intocable. Se dijo también que la traición vino desde dentro de la misma corporación, y filtraron los movimientos de Edgar Millán, la dirección de su casa, y ahí lo esperó un asesino solitario y lo mató. Fue despedido con honores. El Presidente Calderón hizo guardia de honor en el féretro, junto al mismo García Luna y el General Secretario, Guillermo Galván.
Toda la generación de policías que acompañaron al preferido del Presidente en aquellos años están muertos, huyendo, o enfrentando acusaciones. Los tiempos de poder son siempre ásperos, cuestan amistades, lealtades y vidas.

A Edgar Millán lo mataron apenas unos días después de que estuviera en Culiacán informando sobre la captura de un grupo de sicarios el 30 de abril de 2008. Una operación de la Policía Federal a su mando estaba al acecho en muchas ciudades del país, en operaciones diferentes a las que el Ejército emprendía en otras zonas, detectaron una casa de seguridad apenas a unos cientos de metros de la casa del gobernador en ese entonces, Jesús Aguilar. Los rodearon y los detuvieron.

Millán era uno de los muchos frentes que había abierto García Luna para hacer frente a la delincuencia, aunque años después resultara cuestionado. Los sicarios detenidos en Culiacán estaban en la organización de los Beltrán Leyva, y a ellos se les atribuye el asesinato nunca aclarado de Edgar Millán.

Después de ese 30 de abril de 2008 todo sería el caos en Sinaloa. En 2009 los muertos serían más de mil, contra un promedio de 500 en años anteriores. En 2010 sería más de 2 mil asesinatos.

 

Mirilla

(Vuelta) Hace dos años, por estas fechas, inició el juicio del siglo, la acusación contra Joaquín Guzmán, enemigo público numero 1 de Estados Unidos. Fiscales y defensores estaban en las mismas que ahora.

Si el Chapo era el narco mexicano de mayor rango enfrentado a la justicia americana, con García Luna pasa lo mismo: es el funcionario mexicano de mayor rango que sientan en el banquillo de los juzgados estadunidenses.
Por eso las similitudes y diferencias entre las dos historias (PUNTO)

Columna publicada el 11 de octubre de 2020 en la edición 924 del semanario Ríodoce.

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