octubre 21, 2020 10:49 PM

Nuestro Ayotzi

PORTADA 618.Dolosoro testimonio.

Ya pasaron seis años de la matanza de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa y al mismo tiempo no pasó nada. Marchas, toneladas de documentos, un pesar gigante imposible de asimilar, insolvencia de una clase política para responder a una tragedia de ese tamaño y la indolencia de una parte de la sociedad mexicana que no entendía que esos jóvenes éramos todos nosotros en ese momento histórico.

Lea: Los desaparecidos como evidencia de una ‘guerra’ https://bit.ly/34Q8H6g

Cierto, hay unos cuantos delincuentes vinculados a proceso –narcos guerrerenses de un lado y otros que entran y salen de la cárcel según el grado de tortura que emplearon para hacerlos hablar. Está un Alcalde y su esposa encarcelados; hay muchos, muchos señalamientos; y surgió una verdad histórica que resultó un fraude. Lo de fondo, un soporte de los muchos sucesos ocurridos aquella noche-madrugada del 26-27 de septiembre de 2014, no los tenemos. Ni lo tendremos.

La contaminación de pruebas que se fue dando día con día equivale a intentar encontrar una aguja en un pajar. A tal punto que pareciera que fue a propósito. Cada versión se fue envenenando con testimonios en contra, con la defensa de las autoridades involucradas, sin un gobierno que tuviera el tamaño que demandaba la situación de emergencia del país.

Paralelamente está la lucha sin cuartel de familiares y simpatizantes. Incansablemente estuvieron en un frente donde arriesgaban la vida en cada acción. Un atrevimiento apenas soportable para padres y madres que nunca se cansarán de buscar y reclamar. Ellos nunca se cansaron, ni se cansarán, contrario a aquel Fiscal que por unas horas parado en una conferencia ya se quejaba de haberse cansado. Dijo que las preguntas eran repetitivas (Jesús Murillo Karam, después aclararía que estaba cansado porque tenía 30 días durmiendo 4 horas, cansado de la violencia y de cimbrarse con el dolor de los padres….pero nadie creyó esa versión).

Con la presión que lograban por el mundo entero ese puñado de padres y madres reclamando la ubicación de los 43 estudiantes, parecía imposible que el gobierno de Enrique Peña Nieto pudiera sostenerse. Pero se sostuvo. ¿A qué precio? A uno altísimo. Pasó casi un mes para que el Presidente Peña se reuniera con los padres de los estudiantes desaparecidos. Unos días antes de que Murillo Karam dijera que estaba cansado. Tenían que estar cansados, el gobierno estaba en vilo. Una hora y media les dio el Presidente en aquella ocasión.

 

Margen de error

(Ayotzi) El nuevo gobierno y la nueva fiscalía –ahora autónoma- se comprometieron a profundizar en la investigación de los 43 estudiantes desaparecidos. Algo así como refutar la verdad histórica que decretaron sus antecesores.

Dos años después han revelado algunos detalles pero insuficientes aun para afirmar que aquella verdad histórica es distinta a las nuevas versiones. Por ejemplo, que los cuerpos de los estudiantes no solo fueron quemados en el basurero de Cocula, sino que detectaron restos que corresponden a otro estudiante en un punto que hasta julio pasado en que se informó, no se había mencionado: la Barranca de la carnicería, apenas a 800 metros de donde aseguraba la verdad histórica que fueron quemados los 43 estudiantes.

El fiscal especial nombrado por este gobierno, Omar Gómez Trejo, y el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz, se apresuraron a afirmar que este hallazgo era suficiente para derribar la verdad histórica. Sumado a que serían sometidos a investigación y acusación a 46 ex funcionarios por su actuación en las investigaciones, uno de ellos fundamental, Tomás Zerón, a cargo de las pesquisas federales.

Pero además de los restos identificados no hay elementos de peso suficiente para derribar aquella verdad y construir una nueva. El hecho de que se investigue a quienes hicieron mal la investigación o incurrieron en ilegalidades, no abona a conocer lo que ocurrió aquella noche-madrugada de 2014.

 

Mirilla

(Nueva investigación) En tiempos de candidato, para López Obrador los sucesos de 2014 –Ayotzinapa y después la investigación de la Casa Blanca, que un proveedor del gobierno le construía a la esposa del Presidente- serían el caldo de cultivo perfecto para un aspirante al poder en México.

Aunque no es sencillo para un candidato capitalizar un asunto así, en todo momento AMLO propuso una nueva investigación, y más aun, encontrar a los estudiantes desaparecidos.

Un objetivo nada menor, por el contrario, gigantesco para un presidente que lo primero que se hizo en su mandato es dotar de autonomía al ministerio público. Es decir, escaparía de las manos del Ejecutivo Federal.

Dos años después, del lado del Presidente hay varios pendientes. Como concluir la participación de autoridades locales –más allá de los policías municipales ya señalados-, estatales y federales, como las policías o el ejército. Esa sí que es una asignatura pendiente, de fondo.

 

Deatrasalante

(Nuestros) Dos meses después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el semanario Ríodoce acumuló en una base de datos el total de desaparecidos que tenía Sinaloa hasta ese momento: 1 mil 396 hombres, mujeres, niños y niñas acumulados desde que se llevaba un registro.

Lea: NUESTRO AYOTZI: Los más de mil desaparecidos en Sinaloa que nadie busca https://bit.ly/2Sa1CZu

Nuestro Ayotzi, un reportaje de Judit Valenzuela donde se hacía un recuento con nombres y apellidos de otra gran tragedia que muchas regiones del país estaban –y estamos peor ahora- viviendo.

Si en aquel momento, finales de 2014, el número de desaparecidos tenía tamaño de tragedia, la situación empeoraría después. A tal punto que en 2019 se registran más desaparecidos que homicidios, y en un solo año calculan los colectivos de búsqueda que podrían ser mil personas desaparecidas. Es decir, en un solo año tantos desaparecidos como los que se acumulaban en 2014 y años anteriores.

Los colectivos de búsqueda, tan valientes como los padres y madres de los 43 jóvenes desaparecidos, han denunciado que mientras se presume que el numero de homicidios lleva en Sinaloa una tendencia a la baja, las desapariciones se han mostrado con un incremento alarmante (PUNTO)

Columna publicada el 27 de septiembre de 2020 en la edición 922 del semanario Ríodoce.

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La denuncia de Emilio Lozoya

Consulte aquí el texto íntegro
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18 de octubre del 2020
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