abril 20, 2021 4:08 PM

Cesar Chávez,el luchador por los inmigrantes del campo

 

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Al llegar a la frontera de Tijuana y ver las inmensas colas, tanto de gente como de vehículos para cruzar hacia los Estados Unidos, no pude evitar experimentar algunas reacciones. Por un lado la nostalgia, en el año de 1970 crucé por primera vez a los Estados Unidos de Norteamérica, lo hice por Nogales. Era entonces todo más reducido y sencillo. Aquella vez, al llegar ante el agente de inmigración me puse nervioso porque me habían dicho que teniendo mi pasaporte sellado por la embajada cubana, no sería admitido, meses antes había visitado aquel país. Llevaba un folder con un arsenal de papeles:el acta de nacimiento, recibos de luz, predial, estado de cuenta bancaria, tarjetas de crédito, acta de matrimonio y una carta de la empresa donde trabajaba. Entregué mi pasaporte previamente visado en el consulado de Hermosillo. El agente me vio, y para mi sorpresa, me sonrió. ¿Qué tal está Cuba? Bien… contesté cortado. ¿Es alegre todavía? ¡Oh sí! Muy alegre. Contesté al notar que el migra ya había sellado mi pasaporte. Bienvenido a los Estados Unidos, me dijo sonriendo: ¿Qué tal las cubanitas? Oh, very good, sir. Con una mirada pícara y unaamable señal de su diestra, me invitó a cruzar el umbral que me condujo a Nogales, Arizona.

Ahora en Tijuana y en todas las fronteras hacia Estados Unidos, todo es distinto. La tecnología ha impuesto una forma más civilizada, amable, entre nosotros y ellos. Sólo necesitas tu pasaporte y visa. Tres intensas y largas colas de gente: una de “vía rápida”, discapacitados; otra para “normales”, y una tercera para solicitantes de asilo humanitario o político. Amén de las 10 para vehículos. La cola fue de cuatro horas, tuve que soportar una gama diversa de pordioseros, vendedores gritones y gentegandalla que intenta invadir la fila. Las mujeres hacen corrillos para el chisme, tratan sobre todo tipo de temas, el más recurrente ahora fue la muerte del divo de Juárez: “No es cierto que murió, lo que pasa es que ya estaba harto y se fue a vivir a una isla solitaria. No, eso no puede ser, yo vi las cenizas en la carroza…”

Al llegar a San Diego, me sorprendió ver gente menesterosa, por cierto, no vi un solo mexicano, todos eran gringos, la mayoría negros. El paisaje más patético lo encontré en el mero corazón de Los Ángeles, decenas de cuadras con tienditas de campaña invadiendo las banquetas, ahí viven miles de personas, se notan enfermas y drogadas, la mayoría negros. Es triste, deprimente,tanta miseria y hasta cierto punto increíble, en un país que se define como “el más poderoso del mundo”. ¿Será el precio por ser los consumidores de droga número uno del orbe?

Ya enfilado rumbo a San Francisco, disipé aquellas horribles imágenes con los paisajes del campo sembrados de viñedos, nogales, olivos, maizales y algunos muy pequeños de marihuana. Resaltan las extractoras de petróleo, parecen pelícanos gigantes picoteando el terreno. Más adelante vi montañas y lagos, entre los que va reptando el inmenso freeway atestado de vehículos, pero también una importante cantidad de camiones de caja y plataforma con carga industriosa, que muestran el dinamismo de un país vigoroso.

La impresionante imagen del Golden Gate, puente legendario que ha cobrado vida en muchas películas, ícono de San Francisco, abriga el sentimiento de poetas y creadores románticos de los cinco continentes, ahí se refugian, identificándose con los dioses y las musas atraídos por el glamur que prodiga la libertad del espíritu envuelto en el olor del cannabis, entremezclado con el de café, de la alta cocina y los vinos de mesa. Disfrutando un vermut y un cigarrillo acorde al olor, con la vista hacia la bahía, deje volar la imaginación. Recordé la imagen del viejo puente Cañedo, con sus arcos y piso de madera y la corriente fresca y clara del Tamazula. ¿Qué quieren? Se impone la nostalgia del terruño.

De regreso, cumplí con un compromiso, el señor Carlos LeGarrette, quien fue por años organizador y asesor del legendario César Chávez, me había invitado con antelación a visitar la Universidad de San Diego para estar presente en su exposición de fotografías denominado The FARMWORKERS MOVEMENTThrough the Lens of Carlos LeGarrette—, evento programado desde el 9 de septiembre al 18 de noviembre de 2016, entrada libre de lunes a viernes de 12:00 a 17:00 horas. Muestra 75 fotografías de momentos históricos del gran luchador por los derechos civiles. César Estrada Chávez nació el 31 de marzo de 1927 en San Luis, Arizona, sus padres eran inmigrantes que llegaron de Chihuahua. Aunque pobres, se preocuparon por mandar a su hijo a la escuela. César aprendió inglés, leyó a Gandhi y San Francisco de Asís; de ellos conoció sobre la condición humana, supo lo que era el bien y el mal.

Los abusos manifestaban el racismo engendrado en los patrones gringos que sometían a los humildes y sufridos trabajadores a jornadas intensas y mal pagadas. Eso no lo aceptó el espíritu rebelde de César Chávez. Protestó, alzó la voz y escribió en cartulinas los primeros mensajes de protesta. Inspirado en Gandhi inició una lucha pacífica, pero decidida.Se sacrificó con ayunos y huelgas de hambre, así abrió un boquete en el sentimiento del férreo zajón. La lucha y las acciones cívicas de César Chávez, en la década de los 60 hastalos 90, al grito de ¡Sí se puede! alcanzaron resonancia mundial; al cumplir los 35 años, el 31 de marzo de 1962, apoyado por Dolores Huerta, fundó el Sindicato de Trabajadores Agrícolas Migrantes (UFW por sus siglas en inglés). Luchó por trabajadores llegados de Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Durango, Zacatecas, Oaxaca y Guerrero, principalmente.

Don Carlos LeGarrette y su esposa Linda, son miembros, junto con el profesor Alberto López Pulido y miles más, de The FARMWORKERS MOVEMENT, organización que mantienen viva y actuante la lucha iniciada por César Chávez. LeGarrette me informó que cuenta con más de 4 mil fotografías, videos y documentos que confirman las hazañas del luchador, gran parte de este material él mismo lo creó, pues siendo principal asesor del líder estimó importante conservar estos testimonios; afirma que lo más importante es que la agrupación que mantiene vivos los derechos de los trabajadores del campo, que son miles.

Por falta de espacio, sólo diré que César Chávez, aunque nació en Estados Unidos,tuvo sangreTarahumara. Esa estirpe le inyectó fuerzas para defender a los de su raza de origen mexicano, y de países de Centroamérica.En los Estados Unidos, en México y muchos lugares del mundo, se le considera un líder de la talla de Gandhi, Mandela y Luther King; igual que éstos,  entregó su vida a favor de la paz y la humanidad.

leonidasalfarobedolla.com

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