abril 15, 2021 11:20 AM

perlas pepe

 

Cuando en 2005 le dijimos a Monsiváis que su sentencia había reducido a La Casa del Libro en eso, simplemente nos dijo.

—Bueno, al menos la cantina lleva el nombre de un excelente poema de Huidobro, que te sirva de consuelo.

El primer invitado a Jornadas por la Lectura UAS 97 fue él. Se negó desde un principio porque no se quería quemar, ya había venido un año antes. Recomendó que le llamáramos a Elena Poniatowska, que aceptó sin chistar. Seguro Monsiváis le había sugerido que aceptara nuestra invitación y durante su estancia, en charlas en privado, no hizo más que hablar de Jornadas y de Monsiváis. Dijo que era una iniciativa que ocupaba apoyo y que ella se comprometía a decirle a Gloria Trevi para que diera un concierto en beneficio de Jornadas.

—Deberías decirle a Monsi que invite a Juanga para que haga lo mismo, son muy amigos. Además, Monsi con unos tacos de frijoles se da por bien servido, ese hombre no sabe comer.

En febrero del 2004 Ríodoce organizó una cena de aniversario en la casa del Sergio Navarro, aquí en Mazatlán. Yo era colaborador del semanario, de modo que al Bojórquez no le quedó otra que invitarme. Me sentó en la mesa del reventón: Monsiváis, Haas, Juan José Rodríguez, bocadillos y una cerveza me dieron la bienvenida. Los temas no eran nada enredosos: literatura, en especial la inglesa, favorita de Haas, política y religión, tema favorito de Haas. No sé cuánto tiempo consumimos en llegar a nada sobre cada uno de ellos, pero sí que en el transcurso hubo varias cervezas, menos por parte de Monsiváis, que le hizo al loco toda la noche con una cuba.

 

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