En los últimos años y en particular en la última semana las aeronaves no tripuladas (drones o RPAS) estuvieron en el centro de las noticias internacionales y también de las nacionales por dos hechos muy significativos. El primero, fue el ataque sin precedentes de Ucrania a Rusia, con más de 140 drones, que causó daños importantes, lanzando un fuerte mensaje de que la guerra aún no termina y tienen con qué continuar. Ese mismo 18 de junio, un poco más tarde, la noticia de un dron que sobrevolaba el área de entrenamiento del equipo coreano que enfrentaría a México en Guadalajara por la copa mundial, causó fuerte revuelo en prensa nacional. Ambos hechos dejan muchas preguntas sobre las regulaciones, seguridad y alcances de esta tecnología.
Desde que inició la guerra de Ucrania el despliegue tecnológico que se ha dado y en especial el uso de drones ha marcado una importante diferencia entre esta y otras guerras antes vistas. Ucrania, aun contra toda apuesta, continúa de pie gracias a lo que siempre gana las guerras: la tecnología. Los gringos y el resto de los países poderosos lo saben y no han escatimado en investigación y desarrollo de armas.
De la misma manera, el crimen organizado ha aprendido que renovarse o morir no es solo una frase, sino que efectivamente es lo único que queda por hacer. En nuestro país por allá del 2007 inició formalmente la fabricación de drones y su auge se dio por el 2021, cuando también se hicieron más frecuentes los ataques letales con estos artefactos. Asimismo, se han venido documentando ya por más de 10 años el uso de drones para vigilancia, seguridad e incluso envío de estupefacientes.
Regulación atrasada e insuficiente
No obstante que su uso se expandía ya desde el 2007, su regulación más amplia con exigencia de registro sucedió hasta el 2019 y quedan muchos vacíos. La entrada y venta de los mismos no obliga al usuario, y queda en muchos casos de forma discrecional. Los hechos muestran que no hay registros de todos los drones y su uso es discrecional y potencialmente muy peligroso, ya sea para el crimen, o para algo que más bien parecía una broma, como ver al equipo de Corea entrenar.
¿Qué tan grande es el mercado?
Además de lo anterior, al revisar las cifras de comercio exterior, no hay información suficiente sobre el volumen histórico en exportaciones e importaciones. Según la información del Banco de México la clave arancelaria para las aeronaves no tripuladas apenas se registró a partir del 2022, por lo que se desconoce la información antes de esa fecha.
Al revisar la información por volumen, entre el 2023 y 2026 es de 858 mil 094 unidades. Pero el registro en la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) no está disponible. La gran mayoría, más del 90 por ciento provienen de China y algunos más de Malasia, mientras que los que se exportan en México van casi en su totalidad hacia Estados Unidos, pero quiénes los usan y cómo, queda como incógnita.
En suma, los hechos recientes, confirman la urgencia de actualizar la norma de importación y comercio de estos artefactos tan potentes y peligrosos, cuya regulación es insuficiente, obsoleta e inútil para proteger la seguridad nacional.
Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.






