La corrupción del gobierno destruye empleos e ingresos

La corrupción del gobierno destruye empleos e ingresos

El 84.8 de los sinaloenses percibe que la corrupción es frecuente en el gobierno del estado.

Es información de una encuesta oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que es un organismo del Estado mexicano, levantada en diciembre pasado.

La percepción de corrupción es 10 puntos porcentuales mayor que el promedio nacional y 13 puntos mayor a la de antes de que asumiera el gobierno el Doctor Rocha. Para los sinaloenses, la corrupción actual es más grande que la que había con Quirino Ordaz.

El 77.5 de los habitantes de Sinaloa percibimos que la corrupción es frecuente en los ayuntamientos.

Son 6 puntos más que el promedio nacional y 8 más que cuando asumieron los actuales presidentes municipales.

La corrupción en Sinaloa está creciendo con los que presumen ser diferentes a los de antes.

La corrupción del gobierno afecta el desarrollo de la economía y la creación de empleo porque asigna la obra pública y la adquisición de bienes y servicios a los familiares y amigos y no a las empresas que den mejor calidad y precio.

Una economía donde prosperan las empresas de los coludidos con la corrupción no tiene incentivos a la eficiencia, a la mejora tecnológica y a la innovación y, por ende, no tiene los motores esenciales del desarrollo económico.

En Sinaloa, el presupuesto público no es un impulsor de emprendimientos eficientes generadores de empleo formal bien pagado. Es un botín de familiares y amigos que no tienen necesidad de entregar obras, productos o servicios de calidad, solo necesitan entregar “los moches”.

Solo 27 por ciento confía en el gobierno del estado. Este indicador cayó 18 puntos de Quirino a Rocha y es 13 puntos menor al promedio nacional.

Solo 31 por ciento confía en los ayuntamientos. Este indicador cayó 23 puntos y es 11 menor que el promedio nacional.

Los sinaloenses confían menos que antes en los gobiernos locales y menos que el promedio de los mexicanos en sus ayuntamientos.

La corrupción del gobierno afecta el desarrollo de las empresas y la generación de empleo porque el principio básico de la inversión es la confianza y aquí no existe en la proporción necesaria.

Invertir el patrimonio o endeudarse para crear una empresa requiere que se confíe en el gobierno local que regula los negocios. Invertir requiere que tengas confianza en quien tiene el poder político y te cobra impuestos, te supervisa y crea leyes y reglamentos para establecer tus obligaciones y tus derechos. El gobierno de Sinaloa, dicen los datos del INEGI, es un ente desconfiable. Un ejemplo son los campesinos, que permanentemente se quejan de que no le cumple los acuerdos y promesas.

Sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay ni empleos ni desarrollo económico.

De cada 100 mil sinaloenses, 31 mil 995 fueron víctimas de corrupción al hacer algún trámite gubernamental. Son 10 mil 930 más que antes de que gobernara Morena el estado.

La corrupción del gobierno afecta el desarrollo de las empresas y la generación de empleo porque es un delincuente más que le arrebata su dinero a quienes entran en contacto con él.

Una cantidad enorme de sinaloenses son extorsionados para recibir los permisos o los productos a los que tienen derecho.

Una parte de los recursos que estaban destinados para invertir en crear empresas y generar empleos, fueron desviados hacia los bolsillos de los funcionarios.

La corrupción de amafiarse con el crimen organizado afecta la seguridad necesaria para desarrollar las actividades económicas, para conservar el patrimonio de las familias y para que la competencia sea entre empresas y no contra “lavadores de dinero”.

El gobierno de Sinaloa no solo mantiene un funcionamiento corrupto sino que pretende profundizarlo, quitarse obstáculos y contrapesos. Recientemente envió al Congreso la “Ley Rocha” o “Ley Tapadera”, que representa un retroceso en materia de acceso a la información pública y abre la puerta a que los funcionarios oculten actos de corrupción y de mal uso del recurso público.

Sinaloa padece una profunda crisis de economía y empleo. Entre mayo de 2024 y mayo de 2026 han disminuido en 25 mil 387 los puestos de trabajo registrados ante el IMSS. En ese lapso debieron crearse 80 mil, para los jóvenes que necesitaban incorporarse al mercado laboral.

No se puede impulsar la generación de empleo y el desarrollo económico de Sinaloa sin abatir la corrupción y la inseguridad.

Los organismos responsables del desarrollo económico de Sinaloa, la Secretaría de Economía del gobierno estatal y el CODESIN, eluden el problema de la corrupción, cierran los ojos, y, por ello, sus acciones han fracasado y lo seguirán haciendo.

Generar empleos y desarrollo económico es posible. Existen recursos y talento suficiente. Deshacerse de los gobernantes corruptos es imprescindible

Hay un plano inmediato de combate a la corrupción: vigilar, criticar, exigir, denunciar y obstruir los actos corruptos gubernamentales.

No hay soluciones simples a un problema complejo. Los slogans no resuelven. En el plano de corto plazo es necesario conformar un plan con un conjunto de medidas concretas para erradicar la corrupción.

Un plan que se haga valer en el próximo proceso electoral de modo de comprometer una nueva institucionalidad para 2027. Un conjunto de mecanismos independientes fuertes y con capacidad de castigo que vigile, controle y obstruya a los corruptos.

Salir del infierno de corrupción y desempleo es la meta, no solo cambiar de diablos corruptos.

Se puede, Sinaloa ha llegado a ser muchas veces líder mundial en varias actividades económicas legales.

Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.

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