Constructoras del partido en Sinaloa desde sus cimientos, sostuvieron que las voces fundadoras fueron relegadas, mientras espacios de decisión y candidaturas fueron ocupados por perfiles ajenos al movimiento y sus principios.
Antes de que Rubén Rocha Moya llegara al Senado, a la gubernatura y se convirtiera en la figura política influyente de Morena en Sinaloa, un grupo de militantes construyó desde cero el movimiento que terminó por convertirse en partido. Hoy, tras las acusaciones formuladas por autoridades de Estados Unidos contra el mandatario y otros funcionarios sinaloenses, tres de esas fundadoras reconocen errores y desviaciones dentro de Morena, pero sostienen que siguen creyendo en el proyecto político que ayudaron a crear.
Francisca Abelló, María Inės Pérez Corral y Victoria Sánchez, fundadoras del partido en el estado, coinciden en que las investigaciones deben aclararse, pero defienden la permanencia del proyecto político que impulsaron.
La defensa que las fundadoras hacen hoy de Morena tiene una raíz común: ellas ayudaron a construir el partido bajo la convicción de que sus estatutos podían transformar la vida pública del país. Por ello, aunque reconocen errores dentro del movimiento, siguen diferenciando al proyecto político de las personas que eventualmente llegaron a ocupar cargos de poder.
Rocha Moya, coinciden, llegó después. Si bien arribó al partido con el respaldo de Andrés Manuel López Obrador, su incorporación ocurrió cuando buena parte de la estructura de Morena en Sinaloa ya había sido construida por militantes que durante años recorrieron colonias y comunidades, tocaron puertas, reunieron firmas, repartieron ejemplares del periódico Regeneración y organizaron los primeros comités del movimiento.
Francisca Abelló recordó la primera vez que vio a Rocha. Fue durante un acto encabezado por López Obrador en las cercanías de Mocorito. Desde el templete, el entonces dirigente nacional pidió a los asistentes que pusieran atención a la persona que estaba por presentar. Su carta de presentación era la de un luchador de izquierda y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Abelló admitió que en aquel momento no sabía quién era, aunque entre los asistentes vinculados a la universidad su nombre era ampliamente conocido.
Victoria Sánchez ubicó ese proceso en 2018, cuando los enlaces federales y la dirigencia del partido impulsaron la llegada de Rocha como candidato al Senado. Para muchos militantes, aquella postulación también significaba perfilar a quien más tarde buscaría la gubernatura del estado y así fue.
María Inés Pérez Corral recordó que la llegada de Rocha generó distintas reacciones dentro de Morena. Había quienes lo conocían y respaldaban plenamente, quienes desconfiaban de él y quienes, como ella, simplemente decidieron otorgarle un voto de confianza. Su principal reserva, señaló, era el pasado de Rocha como asesor de gobiernos priistas.
La acusación, un golpe al proyecto, más que al gobernador: Abelló
Para Abelló, Rocha sigue siendo una figura apreciada por buena parte de la militancia, por eso le resulta difícil imaginarlo involucrado en las conductas que le atribuyen las autoridades estadounidenses y sostiene que, más allá de las acusaciones, continúa siendo visto por muchos simpatizantes como alguien cercano.
“Yo creo que es un golpe a la presidenta más que al gobernador Rocha. Es un golpe al proyecto de nación de México; ellos van por otro lado, los gringos van por otro, y en México se impulsa una política social de ayudar a la gente”, afirmó.
Abelló rechazó que los llamados a defender la soberanía nacional respondan a una estrategia para proteger políticamente a Morena. A su juicio, se trata de un tema que trasciende a los partidos y tiene que ver con la relación entre México y Estados Unidos.
La fundadora de Morena consideró que los señalamientos responden más a intereses políticos de Estados Unidos que a la existencia comprobada de vínculos entre funcionarios sinaloenses y grupos criminales. Para ella resulta difícil pensar que alguno de los acusados haya mantenido relaciones con el crimen organizado, pues se trata de una situación cuyas consecuencias acompañarían a cualquier persona durante toda su vida. “No soy mal pensada, soy muy positiva, no veo el mal en las personas”, justificó sus comentarios.
Hay que apegarnos al proyecto: Pérez Corral
María Inés Pérez Corral reconoció que las acusaciones dadas a conocer por autoridades estadounidenses contra Rocha y otros funcionarios sinaloenses le causaron impacto.
“Sí fue un impacto, yo creo que todo el país nos impactó, sin excepción”, afirmó. Los señalamientos, señaló, la llevaron a reflexionar sobre la magnitud del problema de violencia e infiltración criminal que enfrenta Sinaloa que ha estado marcado en la cotidianidad de la sociedad
Sin embargo, sostuvo que también observa el caso con cautela. Consideró que Estados Unidos tiene intereses políticos y económicos en la región, por lo que estima que las acusaciones deben ser investigadas y esclarecidas antes de emitir conclusiones definitivas. “Siempre que haya un señalamiento se debe de aclarar; ahí está la fiscalía que ya tomó nota, espero que haga un buen trabajo porque no conviene al país estar con esa incertidumbre”, expresó.
Pérez Corral insistió en que una eventual responsabilidad sería individual y no debe confundirse con el proyecto político de Morena. A su juicio, el movimiento está por encima de las personas que ocupan cargos públicos, de quienes dice no estar de acuerdo con la mayoría de los representantes, y, pese a la crisis, sigue considerando al partido una herramienta para impulsar cambios sociales.
“Morena nos trasciende a todos, a los individuos”, sostuvo. Por ello, consideró que el partido debe corregir errores, revisar perfiles y retomar sus principios fundacionales sin perder de vista el proyecto.
“Nosotros cuando llegamos acá, todos estos individuos que nos están gobernando ahorita, pues no estaban, no estábamos nadie, llegamos nosotros los fundadores y los que nos antecedieron todas esas luchas con un proyecto muy claro que era de bienestar para la sociedad, pero también para el planeta. Hay que apegarnos a él, no desapegarnos, recordarlo siempre, día con día, no perder la objetividad, como te digo Morena es un proyecto de lucha, Morena es un movimiento”.
No luchamos por esto: Sánchez
Victoria Sánchez aseguró que las acusaciones dadas a conocer por autoridades estadounidenses le provocaron desánimo como militante y fundadora de Morena. Afirmó que quienes participaron en la construcción del movimiento no lucharon para enfrentar una situación como la actual.
“Hasta cierto punto, cierto dolorcito se puede decir de decir: es que no luchamos por esto”, expresó. Señaló que cuando un proyecto político se aleja de los principios que se le presentaron a la ciudadanía, surge un sentimiento de frustración entre quienes creyeron en él desde sus inicios.
“A veces cuando tú luchas por algo, tú tienes una ideología, lo que tú crees, y ves que las cosas no son, y que eso que tú le dijiste a la gente, ese proyecto que tú le dijiste, se distorsiona por cualquier situación, pues te sientes mal contigo mismo, te da sentimiento, te dices: ¿por qué las cosas tienen que ser así si está tan claro el proyecto?”, reprochó Sánchez.
Pese a ello, Sánchez evitó validar o descartar las acusaciones. Consideró que lo fundamental es conocer las pruebas y que exista transparencia por parte de Estados Unidos: “Si tienen información, ¿por qué no la da? ¿Qué le cuesta a Estados Unidos darle la información y coordinarse con México?”, cuestionó.
La exdiputada sostuvo que los señalamientos deben sustentarse con evidencia y no únicamente con acusaciones públicas. Lo primordial es encontrar la verdad, dijo. “Una simple lista, que es lo que nosotros hemos sabido, eso no son evidencias; para quienes somos abogados no prueban nada”, afirmó Sánchez,
Respecto al impacto político del caso, señaló que existe molestia entre la ciudadanía por la situación que atraviesa Sinaloa. Para ella, el gobierno estatal dejó pendientes y no atendió de manera suficiente diversas problemáticas sociales.
“Hay muchas quejas y la gente tienen razón, los ciudadanos tienen razón, todos los que vivimos aquí en Sinaloa sentimos que faltó que el gobierno actuara de mejor manera, pero a nivel nacional, a nivel federal no nos quedan a deber y el trabajo se sigue haciendo”.
Añadió que, de cara a los próximos procesos electorales, Morena deberá revisar con mayor rigor los perfiles de quienes postule para cargos públicos.
Morena con Rocha
Si hay un punto en el que las tres fundadoras coinciden, es que Morena en Sinaloa cambió conforme Rocha Moya consolidó su influencia política dentro del partido. Aunque difieren en la forma en que interpretan ese proceso, consideran que las voces de quienes construyeron el movimiento fueron perdiendo espacio, mientras la toma de decisiones quedó cada vez más concentrada en torno a él.
Para Francisca Abelló existe un elemento que suele omitirse cuando se analiza la relación entre Rocha y Morena: la decisión de la dirigencia nacional de encomendar a los gobernadores del partido la conducción de las estructuras estatales.
A partir de esa determinación, sostiene, los mandatarios asumieron una doble responsabilidad: gobernar sus estados y, al mismo tiempo, conducir políticamente al partido. Aunque se niega a afirmar que se trató de un error, Abelló consideró que el problema no puede atribuirse únicamente a quienes encabezaban los gobiernos.
A su consideración, la propia militancia también tuvo parte de responsabilidad al dejar en manos de una sola figura buena parte de la conducción partidista. “Fue cómodo que alguien más se encargara del partido”, reflexiona, al reconocer que muchos militantes dejaron de involucrarse activamente en la organización interna de Morena.
Aunque Sánchez y Pérez Corral dijeron no tener conocimiento de la instrucción nacional que, según Abelló, otorgó a los gobernadores la conducción de las estructuras partidistas, ambas coincidieron en que Morena en Sinaloa quedó subordinado políticamente a Rocha.
También sostuvieron que durante ese proceso las voces fundadoras fueron relegadas, mientras espacios de decisión y candidaturas fueron ocupados por perfiles ajenos a la construcción original del movimiento y alejados de los principios que le dieron origen.
Sánchez consideró que uno de los ejemplos más claros de esa subordinación ocurrió durante el proceso electoral de 2024. Para ella, Rocha intervino en decisiones que correspondían al partido al promover una lista de perfiles para las candidaturas.
“Pienso que él hizo mal, por ejemplo, en la elección pasada donde él da una lista para imponer candidatos, porque eso es imponer candidatos”, afirmó.
Sánchez sostuvo que la existencia de esa lista fue conocida públicamente y consideró que nunca debió haberse presentado.
“El presidente lo decía muy claro, una cosa es gobierno y otra cosa es partido, y se tienen que respetar los trabajos de cada uno. Si yo estoy en gobierno, estoy para gobernar y buscar el bienestar de la gente que yo represento, de la gente que me eligió, yo no tengo nada que estar haciendo acá”.
Entre los perfiles incluidos en la lista de candidaturas que, según Victoria Sánchez, fue impulsada por Rocha, la exdiputada señaló al actual diputado local Miguel Gutiérrez, de Mazatlán, como uno de los casos que más le inconformaron.
Sánchez recordó que, cuando era legisladora, cuestionó públicamente a Gutiérrez desde la tribuna del Congreso por presuntas prácticas relacionadas con la venta e invasión de terrenos destinados a personas desplazadas, por lo que consideró contradictorio que posteriormente fuera postulado por Morena.
Como ejemplo, Pérez Corral manifestó que Rocha Moya también impuso a la mayoría de los consejeros del partido. Asimismo, coincidió que en el desacuerdo de la lista de candidatos presentada por el gobernador. Cuestionó la designación de Jesús Ibarra, al señalar que mientras ella recorría colonias promoviendo a Morena, él militaba en el PRI.
Pero la funcionaria no solo criticó al diputado federal, sino a la mayoría de los diputados locales: “A mí, estos personajes, por ejemplo, ahorita en el Congreso, la mayoría de esos cabrones no me representan. Porque ellos no vienen de la lucha, si tú te pones a hacerles un cuestionario, estoy segura de que la mayoría no sabe de Derechos Humanos no saben de ese humanismo por el que nosotros llegamos acá. La mayoría”.
Por su parte Sánchez da otro matiz, rechazó que su candidatura por el Partido del Trabajo en la elección del de 2024 haya significado una ruptura con Morena. Sin embargo, reconoció que en aquel momento existía inconformidad entre militantes y simpatizantes por la forma en que se estaban tomando algunas decisiones dentro del partido y del gobierno. Fue ese contexto, explicó, lo que la llevó a aceptar la invitación para contender por otro instituto político.
“Había mucha gente que estaba inconforme y a mí me gustaría ser esa opción de esa gente que no estaba conforme con ciertas actuaciones de nuestros gobiernos”, recordó.
Sánchez sostuvo que desde tiempo atrás percibía que algunas decisiones se alejaban del proyecto político que Morena había promovido entre la ciudadanía. Aunque evitó enumerar todos los casos, mencionó como ejemplo la designación de la magistrada Claudia Yuridia Meza Avendaño, durante su etapa como diputada local, proceso en el que votó en contra al considerar que existían condiciones de nepotismo debido a los vínculos familiares de la aspirante con integrantes del gobierno, al ser esposa del senador y también acusado Enrique Inzunza Cázarez, y del Poder Judicial.
La exlegisladora también señaló que se opuso al nombramiento de la actual fiscal general del estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, al considerar que no era el perfil adecuado, ya que señaló que la entonces candidata estaba relacionada con el caso de Héctor Melesio Cuén Ojeda que llevó a la anterior fiscal, Sara Bruna Quiñónez a renunciar.
Según explicó, ambas decisiones respondieron a una misma convicción: actuar con independencia y votar por lo que consideraba el mejor perfil, aun cuando ello implicara diferir de la posición mayoritaria de sus compañeros de bancada.
Sánchez aseguró que esas diferencias no le generaron represalias directas, aunque reconoce que en distintas ocasiones quedó en minoría dentro del grupo parlamentario.
Respecto a si existieron presiones o llamados para respaldar determinados nombramientos, evitó hacer acusaciones directas. Señaló que cada diputado fue responsable de su voto y que, aunque pudieran existir sugerencias políticas, la decisión final correspondía a cada legislador.
Al final las tres coinciden en lo mismo: siguen creyendo en los estatutos de Morena, más allá de los cambios en el partido, de los nuevos perfiles, más de allá de Rocha Moya y los funcionarios acusados.
Artículo publicado el 14 de junio de 2026 en la edición 1220 del semanario Ríodoce.







