Por supuesto que no se puede generalizar y afirmar con certeza que todas las personas obesas son ignorantes en el tema de la obesidad, menos cuando hoy se sabe que el 75 por ciento de los mexicanos tienen sobrepeso u obesidad, y cuando un buen porcentaje de médicos y trabajadores de la salud, también padecen esta patología.
Regresar la línea del tiempo y observar cómo era la sociedad mexicana hace cien años, es observar un índice de obesidad bajo ¿por qué? Simplemente por dos factores: alimentación y movimiento.
Hace cien años, prácticamente no existía la comida procesada, y moverse por su propio pie era cosa normal y rutinaria. La llegada de los cereales, la comida industrializada, y la famosa pirámide alimentaria que en su base privilegiaba los carbohidratos, más la comodidad de la industria del transporte tanto privado como público, construyó hombres y mujeres que acortaron sus pasos, cambiaron comodidad por salud, y se subieron a la idea seudocientífica de una alimentación rica en carbohidratos.
La ignorancia también se viste de conocimiento científico. Las grandes industrias pagaron estudios a modo, con resultados sesgados. Afirmaciones que con el tiempo no se pudieron sostener. Hoy se conocen los grandes secretos de la década de los sesenta del siglo pasado en Estados Unidos, donde la agricultura privilegió la siembra de granos y con esto nació la industria alimentaria rica en almidones y carbohidratos. Una dieta pobre en proteína y que, en una persona con vida sedentaria, constituyen la mejor alianza para la obesidad, la dislipidemia, el síndrome metabólico y la diabetes.
La ignorancia en relación a la nutrición cabalga las mentes de muchas personas por una sencilla razón, la fuente de información. Se llega a pensar que todo lo que se lee o escucha sobre la nutrición puede ser cierto, más cuando la afirmación viene de alguien con cierta influencia social, o se cobija con la bata de médico, nutricionista, o personal del sector salud, eso es suficiente para dar por cierto tantas afirmaciones alejadas de la verdad científica sobre el tema de la nutrición.
Las afirmaciones sobre alimentos milagro se escuchan y se leen todos los días, afirmaciones como: “esta semilla tiene tantas propiedades que te desintoxica la sangre, te aumenta la potencia sexual, protege el corazón, aumenta las defensas, disminuye la inflamación, y te protege contra el cáncer”, esto solo por mencionar una de miles de afirmaciones que logran convencer a quien lo lee o lo escucha, lo que nunca dicen estas personas, son el mecanismo de acción de la semilla, el alimento, o la sustancia química que promueve como un milagro para la salud, la nutrición y la obesidad.
La ignorancia se viste de muchas formas, logra penetrar las mentes de muchos obesos y anidarse como una bacteria que engaña la razón y el juicio, la ignorancia no es propia del obeso, solo es su visitante frecuente.
Artículo publicado el 26 de abril de 2026 en la edición 99 del suplemento Gula.






