Octavio Paz y la madera teca

Octavio Paz y la madera teca

Libertad bajo palabra de Octavio Paz nos hace preguntarnos qué elemento de la naturaleza es su poesía. Si se pudiera definir con el agua, el viento, tierra, fuego. O bien, con otras referencias: plantas, cambios de estación. Damos, finalmente, con la madera. La pregunta ahora es qué tipo de madera. Debe de ser una que resista altas temperaturas, a la humedad, al agua.

Lea: Copiar a mano ‘Piedra de sol’

Se descubre la teca. Esta, como el resto de las maderas, se expande y trabaja según las condiciones climáticas: se hincha con la humedad y se concentra con la sequedad. Pensamos en la palabra como el agua y en la madera como la poesía de Paz sumergida en el agua. Y su obra no padece sequía. Trabaja según sus propias necesidades. El poeta pasa de poemas cortos a poemas de largo aliento. Del verso al versículo. Contrae y expande su forma poética. Por eso llaman la atención el primer poema del libro, “Tu nombre”, y el poema de largo aliento que lo cierra: “Piedra de Sol”. La diferencia notoria entre ambos es la condensación del primero frente a la extensión del segundo. El lenguaje en “Tu nombre” es más directo, mientras que en “Piedra de Sol” encontramos una exploración de la naturaleza, la historia, la existencia y lo onírico. La música también varía: los versos en “Piedra de Sol” fluyen y se leen de una forma hipnótica. En “Tu nombre”, se juega con la sonoridad —especialmente con las consonantes b y r: /br/— del nombre como mantra. En cambio, el endecasílabo distingue el poema de largo aliento. Octavio Paz es un poeta que experimenta. Los poetas encuentran en el camino de su escritura sus propias formas. Paz, en su lectura y vivencia del mundo se mete y suelta la palabra, la expande, como un pedazo de madera ensanchada por el agua.

Además de la forma, se localiza otra manera en la que el poeta expande la palabra: la lista a través de las imágenes. En “Testimonios” se lee:

por esa tibia llama rueda sangre,
estalla una tormenta en mis oídos,
enmudece mi lengua calcinada,
corremos por un puente de latidos
hasta tocar la muerte y el vacío

Se trata de un poema erótico de gran extensión, dividido en secciones. Ahí las imágenes se vuelven violentas, junto con los verbos. Leemos: sangre, estallar, tormenta, lengua calcinada, muerte. Llama la atención que, a partir de una parte del cuerpo, Paz despliega otras partes de su mismo cuerpo para hablar de aquel erotismo que afecta al yo del poema. Es decir, el poeta expande. Está en una constante búsqueda de abrir y direccionar la palabra en distintos horizontes.

Inicialmente la teca, madera proveniente del árbol de la familia de las verbenáceas, era originaria de las Indias Orientales. Al leer los versos del poema “1. Animación” queremos saber dónde está Paz:

Sobre un estante
entre un músico Tang y un jarro de Oaxaca

Es evidente: su paso por la cultura oriental influyó en su escritura. Paz, al contrario de la teca, no provenía de Asia, pero esta cultura influyó en su reflexión del mundo. Este poema no responde a la métrica del haiku, no obstante, muestra una contemplación. Aparece después un tercer elemento que está situado entre el músico Tang y el jarro de Oaxaca: una pequeña calavera de azúcar. Después de una breve descripción de la calavera, conocemos el sujeto:

nos mira ir y venir.

Paz habla de un plural. Es, como si en este verso, el poeta mexicano nos advierte de la fugacidad de la vida, de la transitoriedad del mundo. Los tres objetos pertenecen a tiempos y culturas distintas, sin embargo, muestran el reflejo de su mortalidad. Interesa, además, el jarro de Oaxaca y la calavera de azúcar. Paz introduce estos elementos mexicanos en una forma poética y contemplación japonesas. Lo hará también con otros poemas, como en “Máscara de Tláloc grabada en un cuarzo transparente”.

Lea: Octavio Paz: una poética de la modernidad

La teca se viste de varios colores: marrones oscuros, rojos, colores blanquizos. Quizá esta era la variedad que el poeta necesitaba. El marrón se acerca a la tonalidad del rojo, de esta forma, Paz explora el erotismo o la otredad erótica. Así, vislumbra la comunión con la mujer, la belleza o la naturaleza —marrones—. Del otro lado, el blanco, la luz, la ciudad. La relación del poeta con la ciudad y los habitantes. El poeta transita los colores de la teca. El marrón también puede ser la noche; el rojo, la desesperación. Recorre múltiples temas. Nos muestra sus influencias: los poetas surrealistas, la poesía japonesa, la tradición poética mexicana y española como Nezahualcóyotl y Góngora, el existencialismo, la historia, T. S. Eliot y La tierra baldía… Es Libertad bajo palabra un libro que nos muestra el trayecto poético de Octavio Paz. Como un pedazo de madera teca que encierra dentro de sí aquellos colores de su poesía.

La madera, por más resistente que sea, puede pudrirse. La poesía de Octavio Paz puede advertirse como un largo tronco de madera que crece con el agua. Se vuelve amplio, crea y sostiene un mundo a través de la palabra. Esta es la preocupación máxima del poeta. En estos tiempos, la obra de Paz debe valorarse en plenitud, puesto que es una señal de dónde venimos y es, también, un tronco de madera de donde nos sostenemos.

Artículo publicado el 24 de mayo de 2026 en la edición 24 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.