Los primeros 100 años del PRI

Los primeros 100 años del PRI

ALITO MORENO. Y sus fieles seguidores: el nuevo-nuevo-nuevo PRI. Foto: Cuartoscuro.

 

Cumplió 97 años el partido que marcó la historia de este país casi todo el siglo XX. El PRI fue por décadas un modelo de estudio, una institución que muchos buscaron replicar en otras partes del mundo, también el villano favorito al que se le endilgaron todos los males de México.

El PRI no era un hombre, ni una familia, no necesitaba un cerebro brillante, se convirtió en una maquinaria electoral infalible en la anhelada aspiración de conservar el poder. Cualquiera puede ganar, no cualquiera sostiene por décadas el poder. Unas cuantas reglas elementales, cumplidas con rigor, le permitieron al PRI repartirse entre ellos el poder sin compartirlo con nadie más. Por eso en otros lados pretendieron copiar esos atributos, aunque nadie lo logró.

Alejandro Moreno, Alito, se está convirtiendo en uno de los dirigentes del PRI con más tiempo al mando. Y por ahí han desfilado personajes de toda calaña: desde Lázaro Cárdenas (presidió el PNR, el PRI con otro nombre), Gabriel Leyva Velázquez (después gobernador de Sinaloa) o Jesús Reyes Heroles (un intelectual entre los políticos, y un político entre los intelectuales), también Porfirio Muñoz Ledo (que después dirigiría el PRD), y hasta Luis Donaldo Colosio ocupó esa silla.

El PRI reduce su influencia en cada elección desde 2018. Ha ido perdiendo gubernaturas, alcaldías, congresos locales, pero Alito se mantiene firme rodeado de un grupo fiel que le ha permitido prolongar su mandato.

En el aniversario 94 dijo que celebrarían el centenario del tricolor desde Palacio Nacional. Las cuentas no le salen a Alito porque la sucesión presidencial será el 2030, y los 100 años los cumplirá el PRI en el 2029.

Como sea, meses después del anuncio de la celebración del centenario, en julio de ese 2023, renunciaron en grupo 300 militantes: entre ellos apellidos de abolengo en el PRI como Ruiz Massieu y Chong, después se irían Labastida y Beltrones. Pero Alito arengó que el PRI no necesita de las “vacas sagradas”.

El pasado 4 de marzo, Alito se plantó de nuevo en el auditorio Plutarco Elías Calles, el mismo donde hace tres décadas hicieron guardia de honor a Colosio muerto, donde festejaron el retorno del PRI y el fin del panismo con Peña Nieto hace 14 años. Ese mismo auditorio, solo que ahora apenas le alcanza la fuerza para la selfie. Muy lejos quedaron esas celebraciones apoteósicas, donde el PRI era abrazado por el gigante amor del pueblo, cuando cada 4 de marzo se sostenía el compromiso de la existencia del invicto PRI.

 

Margen de error

(Añoso) El PRI ni siquiera es el partido más viejo del mundo. Los hay centenarios en Estados Unidos (el Partido Demócrata tiene casi 200 años, y el Republicano 172). También pasan de un siglo de fundados el Partido Conservador de Inglaterra, el Socialdemócrata de Alemania, el Nacional de Uruguay, y muchos otros en el planeta. La diferencia es que el PRI no perdió la presidencia en 70 años. En más de medio siglo ni siquiera fue derrotado en las gubernaturas. Los otros han prolongado sus vidas políticas alternándose en el poder.

Lo añoso del PRI debería ser lo menos relevante. Es hasta deseable que un país mantenga agrupaciones políticas longevas y de tradición ideológica clara. Tampoco es relevante la demencia senil que padece, o la pérdida del poder que lo mandó a la lona y después le ha costado mucho acomodarse como oposición. Lo peor está en que cada vez parece más un barco al capricho de un capitán en pelea con sus marineros. Pendenciero, echando madres aquí y allá. Alejado de cualquier materia gris pensante, que ofrezca un proyecto de país. Podrá gustar o no ese proyecto, pero que muestre una idea más allá de despotricar contra Morena. Es Moreno, echándole bronca a Morena, no más.

 

Primera cita

($) Al caerse la propuesta de reforma electoral de la Presidenta Sheinbaum, el PRI de Alito conservará sus prerrogativas de casi mil millones de pesos ($982,462,839) anuales, una cantidad semejante recibió también el año pasado, que tampoco hubo proceso electoral federal.

Con casi el 12 por ciento de los votos, se lleva el 13.3 por ciento de la bolsa total de recursos públicos destinada a los partidos que suma 7 mil 368 millones. A esa bolsa se suman las prerrogativas estatales que también reciben los partidos de cada entidad federativa.

A Moreno le gusta repetir una frase para presumir la permanencia de su partido en la lucha por el poder: “El PRI es el pueblo hecho partido”. Después repite otra frase que el PRI llevó hasta el desgaste: “Nosotros construimos este país.”

El pasado del PRI es una historia muy estudiada. Daniel Cosío Villegas lo dijo con una claridad envidiable hace medio siglo: “El PRI…le dio al país una forma decente de dirimir las contiendas políticas (y) le permitió a la Revolución unificar nacionalmente su acción.”

 

Mirilla

(2027) EL PRI puede reinventarse, lo ha hecho muchas veces en sus casi 100 años. A estas alturas no es deseable su extinción. Alito, sin embargo, no parece el personaje con las miras amplias para sostener al ancianito que debería mostrar algún brillo. El que sea. Fueron tantas veces de decir que eran un nuevo PRI, que ahora ya no cabe esa máscara del nuevo-nuevo-nuevo PRI.

La lucha por el poder dejó de ser esa que conocía muy bien el PRI. Le está costando trabajo, como al PAN, que fue por décadas el otro partido que se repartía las preferencias. ¿Y ahora a dónde? ¿Y ahora con quién? ¿Y ahora qué? (PUNTO)

Artículo publicado el 05 de abril de 2026 en la edición 1210 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.