Aparecen tres cadáveres en El Fuerte

Aparecen tres cadáveres en El Fuerte

Familiares del político perredista reclaman su cuerpo, pero por el avanzado estado de descomposición en que se encontró, no ha sido identificado

 

 

 

 

El domingo 12 de julio, un vaquero que merodeaba por un descampado en los límites de Sonora con Sinaloa, en el municipio de El Fuerte, descubrió tres cadáveres tendidos al sol.

El hombre cabalgó hasta encontrar una autoridad a quien reportar el caso.

Así, la policía municipal de El Fuerte fue notificada del hallazgo y tiempo después esta lo confirmó, activándose los protocolos de levantamiento de los cuerpos.

La Vicefiscalía de Justicia Zona Norte fue notificada oficialmente sobre la presencia de los tres cuerpos y esta a su vez envió a los investigadores y peritos al sitio.

Horas después se supo que los cuerpos podrían ser de los hermanos Ochoa Gil, quienes habían desaparecido semanas antes en los alrededores de Agua Caliente de Baca o de Agua Caliente de Lamphar, como también se le conoce al pueblo que en esas postrimerías de Choix fue prácticamente tomado bajo asedio por un grupo armado que forzó la huida de 21 personas de siete familias, reconocería después la alcaldesa del alteño municipio, Yoneida Gámez.

De acuerdo con una fuente que pidió anonimato pero que tuvo acceso a la carpeta de investigación, los cuerpos pertenecen a tres hombres jóvenes.

Todos tenían balazos en sus cabezas. Los cuerpos no tenían mutilaciones.

Estaban tendidos al sol. En descomposición avanzada, sin precisar los días ni horas de muertos puesto que entonces la necropsia estaba inconclusa, por ello no se determinaba si en vida fueron torturados.

A uno de ellos se le apreciaban tatuajes en la espalda y diversas partes del cuerpo. Los otros dos, estaban limpios.

El sitio del hallazgo se ubicó en el rancho El Sabinito, en el municipio de El Fuerte. Se ubica por una brecha serpenteante que conecta diversas rancherías del municipio de Álamos, Sonora con Sinaloa, justo en el vaso de la presa Josefa Ortiz de Domínguez.

Los puntos de mayor concentración de población son El Reparo y el Mezquite, en Sinaloa, según el portal Mapasparati.com. Este recuenta a 26 personas como población de El Reparo.

El sitio del hallazgo se encuentra a más de 40 kilómetros al sur del lugar de donde desapareció Juan Carlos Ochoa Gil.

De acuerdo con la fuente, de los tres hombres, sólo de uno de ellos se tienen indicios previos de quién podría tratarse, Juan Carlos Ochoa Gil.

De este hay una denuncia de desaparición desde el 29 de junio. En la acusación se refiere que el hombre de 49 años de edad no aparece desde el 5 de junio alrededor de las 10:00 horas, cuando salió de su casa. Él vivía en Choix, pero sus raíces familiares comenzaron en el poblado Agua Caliente de Baca, una comunidad ubicada frente a la cortina de la presa Luis Donaldo Colosio o “Huites”.

Además, su familia acudió a reclamar el cuerpo, pero por el avanzado estado de descomposición, ya casi en despojos, no se oficializó. La base de la identificación serán los perfiles genéticos, que estarán listos en un tiempo prudente.

La fuente también reveló que de los dos hombres restantes no hay reporte de desaparición.

Sin embargo, informes extraoficiales establecen que podría tratarse de Alonso O.G., uno de los hermanos de Juan Carlos, del que tampoco se tiene su paradero.

Del primero, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas publicó la cédula RZN-0086-2026 en la que asentó que no se tienen datos de la ropa que vestía al momento de desaparecer.

De los dos restantes, no hay ficha de búsqueda.

La alcaldesa de Choix, Yoneida Gámez, se mostró recelosa del caso que ocurre en su municipio, y comentó que de las desapariciones fue informada, pero no tenía denuncia concreta.

Desmintió que el familiar de Juan Carlos que labora en el municipio también estuviera desaparecido. “No, él se encuentra laborando”, dijo.

Sin embargo, reconoció que tuvo informes y reaccionó en consecuencia de una incursión de hombres armados a la comisaría de Agua Caliente de Baca, llegando horas después con brigadas municipales.

Aseguró que en el momento se hablaba de balaceras y de quema de casas, pero al llegar, los reportes iniciales no se confirmaron.

No obstante, acompañaron a siete familias que decidieron abandonar el poblado para refugiarse con parentela en la cabecera municipal y en Los Mochis.

Gámez señaló que pasado el suceso, se está al pendiente de las necesidades de esa comunidad e incluso se han incrementado las medidas de seguridad.

En este sentido, aseguró que el municipio está limitado en reacción por el número de policías en funciones y porque la dependencia tiene la tarea preventiva como función principal.

Dijo que la mayor parte de la reacción recae en las fuerzas federales y la Policía Estatal Preventiva, las cuales han tenido, hasta ahora, una atención favorable para los habitantes de la región.

Gámez concluyó en que el respaldo de la federación y la asistencia del estado son esenciales para mantener la seguridad en un municipio insuficiente de recursos para resolver las necesidades que la población denuncia.

Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.

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